AVENIDA DE HISPANOAMÉRICA

POR MARI CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE PETRER (ALICANTE)

En primer término se observa el edificio construido en la avenida de Hispanoamérica.

Avenida de Hispanoamérica. Año 2002. / Foto: Gabriel Tortosa.

El crecimiento económico y demográfico de Petrer se estancó en los años setenta, alcanzando los 20.348 habitantes en 1981. Durante esos años el casco urbano se prolongó por el camino de Salinetas y se formaron los barrios de Salinetas e Hispanoamérica, siguiendo el proceso ascendente del barrio de La Frontera, que iba creciendo en torno a la avenida de Elda, configurando las primeras manzanas de este último barrio.

La Avenida de Hispanoamérica se extiende desde San Francisco de Asís hasta el colegio público La Foia, acordándose su denominación en la sesión del pleno del Ayuntamiento de Petrer del 24 de septiembre de 1970.

Antes de convertirse en avenida esta zona y sus alrededores estaba poblada por fértiles bancales de viñas y algunos inmuebles que formaban parte de la finca propiedad del abogado noveldense D. Eleuterio Abad. Estos extensos terrenos fueron adquiridos por los hermanos Cesáreo y Dionisio Guinea Nájera que los parcelaron y construyeron algunos bloques de pisos en la zona, de la mano de los hermanos “Carnasa”, ambos maestros de obras. En la sesión plenaria citada y con respecto a lo que se denominó “urbanización Guinea” se adoptó el criterio de dar a cada calle el nombre de los países sudamericanos.

Fue a finales del año 1981, cuando la empresa Dragados y Construcciones inició las obras de 75 casas sociales, conocidas popularmente como las 75 viviendas. Estas casas permitieron el acceso a la propiedad en condiciones muy ventajosas para los compradores.

La primera nave industrial que se construyó en esta amplia arteria fue la fábrica de bolsos propiedad de José Brotons «Verruga» y Francisco Pla. Los hermanos Francisco y Gaspar Muñoz Tobías se trasladaron en 1978 a esta avenida e instalaron un taller para la fabricación de maquinaria para el control tecnológico y de calidad del calzado que desarrolla principalmente Inescop, trasladándose después al polígono industrial «Les Pedreres». El origen de esta industria lo iniciaron en los años cincuenta en la calle Gabriel Payá, los hermanos Nicolás y Tobías Muñoz Vergara. También Pere Maestre «el Fayago» y Eusebio Medina tuvieron en esta avenida sus fábricas de calzado, Miguel Morant tuvo su taller de cosido de zapatos y la imprenta Gráficas Arenal se trasladó a este enclave en el año 1996 hasta su reciente cierre.

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