VISITA PASTORAL DEL OBISPO DE BADAJOZ, ADOLFO PÉREZ MUÑOZ, 20/II/1915, A LOBÓN

POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ)

El obispo de Badajoz, Adolfo Pérez Muñoz.

El corresponsal, en Lobón, del diario badajocense Correo de la Mañana, publicaba en febrero de 1915 una extensa crónica sobre la visita pastoral que el Obispo de Badajoz, Adolfo Pérez Muñoz realizó coincidiendo con la finalización de la restauración del templo parroquial. Obras hechas por devoción de Manuel Tristancho Conejo y costeadas por su viuda Clotilde Martínez Navarro. Vayamos al texto: “En pocas ocasiones, los pueblos extremeños, sumidos en la apatía e indiferencia, características en ellos, despiertan a la voz de sus regeneradores. Pero ante la venerable presencia de su insigne prelado, que imitando al Divino Maestro ante el cadáver de Lázaro, les dice: ‘Levántate y anda’, estos pueblos oyendo el silbido amoroso de su Pastor, acuden presurosos y llenos de entusiasmo a practicar la doctrina del Crucificado. Con gran júbilo leemos a diario las reseñas en que se describen el entusiasmo y la veneración con que en todas partes es recibido el señor Obispo de Badajoz.

BENDICIÓN DEL TEMPLO PARROQUIAL

Lobón, pueblo hospitalario, no podía olvidar su tradicional fe e hidalguía, y respondiendo al llamamiento de sus autoridades e invitación de su digno párroco, Álvaro Martín Núñez (falleció en abril de 1917, siendo sustituido por Jesús Herrezuelo Haba), acudió el día 20, por la tarde, a recibir a su insigne huésped, que desde la entrada en el pueblo hasta su llegada a la casa de los señores Coca Chorot, no dejó de oír vivas y aclamaciones que salían del pecho de todos sus habitantes, llenos del más delirante entusiasmo. Hecha la bendición solemne de la Iglesia parroquial, recién restaurada por la propiedad de doña Clotilde Martínez Navarro, viuda de Tristancho, y cantadas las preces del ritual, el Obispo subió a la Sagrada Cátedra, y conmovido dio las gracias al pueblo, que emocionado lloraba al escuchar sus elocuentísimas palabras, llenas de unción y de amor a sus hijos.

Placa que se conserva en el interior del templo parroquial de Lobón que hace alusión a las obras y a la visita pastoral del Obispo.

El día 21, dando muestras de su incansable actividad, el Obispo acudió muy de mañana a escuchar confesiones. Celebró el Santo sacrificio de la misa, administrando en ella el Pan de los ángeles a las Asociaciones y a gran número de fieles. Asistió a la misa mayor, que en acción de gracias por la inauguración del templo celebró el señor secretario de visita, actuando de vestuarios los señores párrocos de ésta y de Puebla de la Calzada (José Huertas Lancho), ocupando con gran elocuencia la sagrada cátedra don José Antonio Moreno, canónigo de Badajoz.

EL OBISPO VISITA EL AYUNTAMIENTO, JUZGADO Y ESCUELAS

Por la tarde se administró el Sacramento de la confirmación, y después de rezar el Santo Rosario, el Obispo subió al púlpito, que con palabras arrebatadoras llenas de fuego y amor, que nos recordaban al apóstol San Pablo predicando en Atenas, llamaba a penitencia a sus oyentes, logrando conmoverlos al pedirles que se acercasen a Dios Nuestro Señor. El fruto de tan elocuente oración lo recibió el Obispo al día siguiente, en que se acercaron a la sagrada mesa un gran número de obraros y de mujeres piadosas. Después el prelado visitó el Ayuntamiento (era alcalde Joaquín Chorot Coca), Juzgado y Escuelas de niños y niñas.

En esta última oyó con gran complacencia las acertadas respuestas a varias preguntas de Religión, Gramática y Aritmética, encomiando con gran entusiasmo la labor de la ilustre profesora, Magdalena Pérez, y exhortando al pueblo y a las autoridades para que, por todos los medios, procuren retener siempre al frente de la Escuela a una maestra de tan excepcionales méritos.

A continuación, una de las niñas más pequeñas saludó al Obispo con un sentido discurso. El Prelado, con gran emoción y derramando lágrimas, levantó entre sus brazos a la niña, y tales y tan fervorosas fueron sus frases, que todos los oyentes prorrumpieron en copioso llanto. Prueba de que en las pocas horas que permaneció entre nosotros el ilustre Mitrado, supo llevarse.

Interior del templo de Ntra. Señora de la Asunción de Lobón.

Cautivos nuestros corazones, fue la despedida tan espontánea que el pueblo todo le dispensó. Que pronto Lobón tenga la dicha de escuchar otra vez las divinas enseñanzas de su muy querido y venerado Pastor”.

IDEARIO DEL CORREO DE LA MAÑANA

Por sus objetivos y quehaceres fue considerado el periódico de mayor circulación de Extremadura. Correo de la Mañana, posteriormente, se fusionó con el Noticiero Extremeño, formando el Correo Extremeño. Correo de la Mañana estuvo sostenido económicamente por Sebastián García Guerrero, conservador y maurista, fue presidente de la Diputación de Badajoz.

Correo de la Mañana apareció el 26/II/1914, antesala de la I Guerra Mundial (28/VI/1914-11/XI/1918). En el primer número se afirmaban sus ideales: “tres son las ideas cumbres que nos sirven de guía y a ellas someteremos todos nuestros juicios: Religión, Patria y Monarquía. Somos católicos, hijos amantes de España y leales a esta noble Monarquía española que hace el milagro de evitar la disgregación nacional, contrarrestando sola ella la obra demoledora de los políticos profesionales. ¿En qué partido o fracción política está encasillado este diario? en ninguno”. El devenir de los años mostró su línea editorial conservadora, apoyando al Marqués de la Frontera, don Francisco Marín Bertrán de Lis. Correo de la Mañana fue desde 1918 órgano provincial maurista.

OBISPO ADOLFO PÉREZ MUÑOZ (1864-1945)

Natural de Soto de Campoo (Cantabria). Ingresó muy joven al seminario, siendo ordenado sacerdote a los 24 años. Fue consagrado obispo de las Islas Canarias el 3 de octubre de 1909. Cuatro años más tarde fue nombrado obispo de Badajoz, el 18 de julio de 1913, donde estuvo durante siete años (1913-1920), hasta que FUE destinado a Córdoba, consagrándose el 11/VII/1920. En Córdoba ejerció la prelatura hasta la fecha de su fallecimiento, 21/XII/1945. Fue hombre de gran cultura, seguidor de la Doctrina Social de la Iglesia. Se encuentra sepultado en la Capilla de la Concepción de Salizanes o del Santísimo Sacramento de la Mezquita Catedral de Córdoba.

Escudo de la familia Tristancho, se localiza en una casa de la calle Derecha de Lobón.

MANUEL TRISTANCHO CONEJO

La familia Conejo contó, entre sus miembros, con varios militares. Se sabe que a comienzos del siglo XVII el alférez Martín Conejo obtuvo Real Carta Ejecutoria. Que al capitán Andrés Conejo Gallego, militar en la guerra de Sucesión, le fue repuesta su hidalguía que su familia gozaba por concesión del rey Felipe V, así como a Andrés Conejo Cortés que logró privilegio de nobleza. Casó en Puebla de la Calzada con Catalina Victoria Bejarano. El matrimonio tuvo a José, Sancho, Fernando, Ana y Agustín.

Sancho Conejo Bejarano fue guardia de Corps, medalla de primera clase de la Fidelidad concedida por Fernando VII, Coronel carlista de caballería, Ayudante de Campo y Cámara del Infante don Sebastián de Borbón Braganza, murió en 1842, cuando iba a entrar en España, tras haber conseguido el indulto de Isabel II, anduvo exiliado por Italia, Alemania y Francia. Sancho Conejo Bejarano contrajo matrimonio en Puebla de la Calzada el 25 de enero de 1826 con María Dolores Guisado Bejarano, hija de Juan Miguel Evaristo Guisado Galán y Leonor Bejarano. Hijo de este matrimonio fue Andrés Conejo Guisado, alcalde de Puebla de la Calzada, se unió con Leonor de Coca Amigo; Sancho Conejo de Coca, hijo de este matrimonio, era hermano de María Antonia Conejo de Coca, mujer de Jorge Díez-Madroñero López de Ayala, marqués de la Vega.

Ana Conejo Bejarano contrajo matrimonio el 6/IV/1825, con Manuel Tristancho y Liaño de la nobleza de Torre Miguel Sesmero, fue alcalde de Lobón en 1836. Tuvieron dos hijos, Pilar y Manuel Tristancho Conejo, este último casó con Clotilde Martínez Navarro, de Valencia del Ventoso. Matrimonio que costeó a sus expensas reformas en el templo parroquial. En la fachada de una parte de la antigua casa de los Conejo de la calle Derecha de Lobón puede verse el escudo de armas del torreño Manuel Tristancho y Liaño.

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