LOS CÍRCULOS DE ARQUÍMEDES Y LAS ROSQUILLAS DE SAN ISIDRO

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

PROCESIÓN DE SAN ISIDRO EN LUCES (Colunga-Asturias). Año de 1955.

Siracusa, en Sicilia (Italia), fue conocida antiguamente como la «ciudad griega italiana». En ella nació, vivió y fue asesinado el gran ARQUÍMEDES (288-212 a.d.C.), físico, matemático y no se cuántas cosas más, primo o algo así del rey Hierón II de Siracusa.

Roma pretendía incorporar Siracusa a su Imperio y el general Marcelo fue el encargado de tal misión. Con un gran ejército pretendió lograrlo en poco tiempo, pero el ingenio militar de Arquímides alargó la conquista a más de tres años.

Se cuenta que cuando los soldados romanos entraron en la ciudad, uno de ellos encontró a Arquímedes en su casa estudiando datos con unos dibujos geométricos (circunferencias, triángulos, rectángulos…) trazados en la arena de su jardín.

«Nol itangere círculos meos!», gritó Arquímedes al soldado. Y este -¡vaya usted a saber lo que interpretó al oír aquello de «no me toques los círculos!»- no se anduvo con «tiquismiquis» y lo atravesó de un lanzazo.

Las crónicas romanas dicen que Arquímides murió en combate; los amantes de la Física decimos que fue asesinado por un ignorante.

Han pasado muchos siglos desde la muerte de Arquímedes y desde entonces los responsables de la educación y formación de los jóvenes «siguen tocando los círculos». Yo empecé en 1951 un plan de estudios de siete años Bachillerato, en 1953 cambió y se introdujo un Grado Elemental de 4 años, un Grado Superior de 2 años (con opción de Ciencias o de Letras) y un Curso de Orientación Universitaria.

Y desde entonces, cambios y más cambios. Supresión de materias objeto de estudio o simplificación de las mismas, supresión de reválidas, elección optativa de asignaturas y «tolerancia» en la calificación de conocimientos en favor de la valoración de las «actitudes», que no de las aptitudes.

Latín ¿para qué?; Filosofía ¿para qué?; Griego ¿para qué?; Religión ¿para qué?; Litetarura y Lengua ¿para qué?… Ahora en la nueva reforma educativa se da respuesta a la pregunta: Matemáticas ¿para qué?

Y la respuesta es: «¡Pa ´l que les quiera!».

Y uno, que es de Ciencias, piensa en Arquímedes y solamente acierta a gritar como el: ¡Sra. Ministra: Noli tangere círculos meos!

Hablando de círculos y de circunferencias, recordemos que ayer fue la fiesta de San Isidro Labrador, patrono de agricultores y de Madrid. Y de LUCES, que es entidad de población incluida en la Parroquia de Lastres (Colunga).

Los madrileños celebran a San Isidro con romería, verbenas y con ROSQUILLAS (¡ya tenemos los «círculos»!), siendo famosas las que elaboraba la TÍA JAVIERA, una señora de Villarejo de Salvanés, pueblo donde ejerció la medicina el padre de don Jacinto Benavente. Las elaboraba de dos tipos: TONTAS y LISTAS.

Esta es la fórmula para las ROSQUILLAS TONTAS:

Batan 4 huevos (clara y yema) con unos 100 g de azúcar hasta tener un mezcla cremosa. Incorporen 300 g de harina floja, sobre medio vasito abundante de aceite de oliva, un chorrito de anís, una «sospecha» de canela en poolvo y un poco de levadura. Amasen muy bien con las manos y formen una bola que, envuelta en un paño, reposa en lugar templado durante una hora abundante.

Formen las rosquillas con porciones de esa masa y horneen a 180º C durante unos 15 minutos.

Si ustedes desean que las rosquillas sean LISTAS, basta que a esas TONTAS las cubran con un baño blanco preparado con claras batidas a punto de nieve, edulcoradas con azúcar y aromatizadas con unas gotas de anís. Ya bañadas, secan en horno apagado pero previamente templado.

Las recetas están tomadas de mi libro DELICIAS CULINARIAS DE NOMBRE SORPRENDENTE (Everest,S.A. León 2004)

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