EN 1920 LUTO POR JOSELITO. DOLOR DE LOS AFICIONADOS EN HUESCA

POR BIZÉN D’O RÍO MARTÍNEZ, CRONISTA DE LA HOYA DE HUESCA

Joselito y Belmonte.

A las cuatro de la tarde del domingo día 16 de mayo de 1920 se recibían en Madrid las primeras noticias de su mortal cogida, y rápidamente, Justo Martínez, amigo de Belmonte, transmite la noticia a Huesca donde cual reguero de pólvora se extiende por la ciudad, mientras se van recibiendo más noticias y detalles de la muerte de este gran torero.

Amigo de sus amigos, había anulado su actuación en la plaza de Madrid, para torear gratis y complacer a sus íntimos amigos que habían organizado una corrida en Talavera, entre ellos se encontraba D. Leandro del Villar quien le propuso en combinación con la Viuda de Venancio Ortega que fuera él quien matara primero los toros de la vacada, un cruce entre las ganaderías de Veragua y Santa Coloma para darle más fama. Así fue como “Joselito” acudía a una plaza de toros “La Caprichosa” que todavía estaba sin terminar parte del tendido y que había sido inaugurada por su padre, Fernando Gómez el “Gallo”, y donde se lidiaron seis toros negros, dos de ellos se hirieron en una pelea feroz en los corrales, pues unos toros certeros al herir, que mataron catorce caballos, y el picador “Zurito Chico” resultó con una enorme cornada que le llevó a la enfermería donde gravísimo le fueron administrados los Santos Sacramentos, a su vez, el banderillero “Cantimplas”, fue igualmente cogido de gravedad. El segundo saltó la barrera, persiguiendo a Sánchez Mejías, cayendo sobre este espada, si bien resultó ileso.

Ignacio Sánchez Mejías ante Joselito muerto.

En su primero que fue como todos muy difícil de trastear, estuvo “Joselito” admirable en su lidia, premiando el público su faena con grandes ovaciones y una oreja. José que estrenaba un precioso terno granate y oro, al pisar el ruedo su segundo, quinto de la lidia y que llevaba el número 7, de nombre “Bailador” dijo a “Blanquet” su banderillero. Este bicho es muy nervioso y de gran cuidado; hay que tomar con él muchas precauciones. Efectivamente, el diestro al comenzar la faena de muleta, pudo apreciar el público las precauciones que adoptaba. toreándolo con las piernas abiertas, distanciado y dando pases de machete, de pitón a pitón, así dio tres rápidos pases para sacarlo a los medios, y al iniciar el tercero natural, no tuvo tiempo de librarse de la feroz acometida que le dirigió el toro. Pretendió detenerlo, adelantando las manos, pero no lo consiguió, siendo víctima de la fiera que lo engancho por un muslo y campaneándolo lo pasó de un pitón a otro, hasta que le produjo una enorme cornada en la región abdominal. Sánchez Mejías se llevó el toro con el capote y “Blanquet” y otros peones trasladaron al herido a la enfermería. Los espectadores no creyeron que fuera tan grave la cogida, lo mismo le ocurrió a Sánchez Mejías, quien hasta el final no supo de la gravedad de su cuñado, así, en la enfermería, acompañado del mozo de estoques y banderillero, de su cuadrilla y de su cuñado, fallecía José Gómez Ortega. El parte facultativo que fue publicado en casi todos los diarios españoles, decía que durante la lidia del quinto toro había ingresado en la enfermería el diestro José Gómez “Gallito”, con una herida en el bajo vientre, región abdominal, con salida del epiplon, intestinos y vejiga, y con lesiones en la parte superior del muslo, falleciendo a los pocos momentos de su ingreso en enfermería.

Los aficionados altoaragoneses son presas de la tristeza y la expresan en las tertulias, en los bares de corrillos taurinos, en algunos establecimientos de los miembros de la tertulia “Los de José y Juan” en los que adornan sus paredes con algún cartel de toros con lazo negro. En “El Diario de Huesca” propiedad de un amigo de Joselito y de Belmonte, una fotografía con una cinta negra se muestra en la cristalera. La pluma inigualable de Juan del Triso se expresaba así: “Centenares de toros habían rodado a los pies de “Joselito”, pero el toro “Bailador” hasta su nombre lo dice, era un toro ágil, flexible y, por lo tanto, rápido en sus movimientos; tan rápido, que “Joselito”, a pesar de sus facultades y su vista, no tuvo tiempo para evitar el hachazo”.

Una semana del primaveral mes de mayo en la que la actualidad de España se circunscribe a la tragedia ocurrida en el coso taurino de Talavera de la Reina. Chicos y grandes, unos por afición y los más por curiosidad, todos los españoles devoran las páginas de los periódicos en busca de algunos detalles que les aclaren más si cabe la tragedia sufrida por el que catalogan como el “as” de todos los “ases” de la tauromaquia.

Toda España lamenta esta pérdida y a primeras horas de la mañana, a la capilla ardiente instalada en la casa del difunto, acude a oír misa un representante de Su Majestad don Alfonso XIII, después serían el expresidente del Consejo don Antonio Maura, el ex ministro de Instrucción pública señor Silió, el conde de Heredia Spínola y otros ilustres políticos, como son igualmente infinidad de personas que de todas clases sociales desfilando en silencio ante el cadáver de “Gallito”, como así gustaban llamarle sus paisanos.

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