PRINCESITAS

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Princesitas «pa freír».

Princesitas de postre.

¡Rubén Darío! ¿Habrá algún estudiante de hoy que conozca la «vida y obra» de este gran poeta nicaragüense (1870-1916), tan aclamado en su día y yo creo que últimamente un tanto relegado al olvido?

En mis tiempos de bachillerato (1951 a 1957) se leía mucho a Rubén Darío y la muchachada «cursi-adolescente» repetíamos una y otra vez aquella poesía que en su libro «Poemas del alma» dedicara a Margarita Debayle:

«Margarita, está linda la mar
y el viento
lleva esencia sutil de azahar.
Yo siento
en el alma una alondra cantar,
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.
Este era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes.
Un trono de malaquita
y un gran manto de tisú,
y una gentil PRINCESITA
tan bonita, Margarita,
tan bonita como tu…»

En Asturias, que somos muy dados al piropo cariñoso, y esto en Gijón se nota mucho, solemos llamar VIDA y VIDINA a las personas en las que confiamos o de las que solicitamos algo (¡Anda, vida, cómprame estí pescadín, que está muy frescu!, dirán en una pescadería a un/a cliente) y si hemos de elogiar al máximo a una niña, o a una cosa muy deliciosa, le diremos PRINCESA, PRINCESINA o PRINCESITA.

¿Entienden ahora la «picardía» de don Fabián Castaño cuando a principios del siglo pasado estableció en Gijón su Confitería LA PLAYA y puso de moda en ella las famosas PRINCESITAS, hoy emblema dulcero de la ciudad?

Y, así, ¿entienden también por qué a «les truchines pequeñes», antaño de río y hoy de piscifactoría, se ofrezcan al público bajo el título, entre cariñoso y publicitario, de PRINCESITAS?

Pues aquí estoy yo con mis «princesines» de hoy. «Fresquines, limpies, lavadines, sequines y rellenines de jamón» dispuestas a la fritura en compañía de «unes lonchines de jamonín fritín con elles».

No tiene truco alguno se preparación:

Ya limpias las truchas se rellena su «cavidad gástrica» con una lonchina de jamón serrano; se pasan por harina y fríen en aceite de oliva hasta que queden crujientes en su piel. Lo ideal es que junto con ellas frían también otras lonchitas de jamón.

Sírvanlas con una ensalada de lechuga y tomate y acompañen con un vino rosado de ENATE (D.O. Somontano), bodega con profundas raíces asturianas.

¿Y de postre?

¡Hombre!, eso ni se pregunta: ¡PRINCESITAS DE GIJÓN!

Y ¡animo, princesas, que entramos en «fase 2»! En Colunga podemos gozar de todos los beneficios de esta etapa: Ni sobrepasamos los 10 000 habitantes ni nuestra densidad de población supera los 100 habitantes por kilómetro cuadrados.

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