NECROLÓGICAS: FERNANDO FLORES DEL MANZANO, CRONISTA OFICIAL DE CABEZUELA DEL VALLE (CÁCERES)

POR PACO VALVERDE

Un día más la Torre Lucia amanece rodeada por una ciudad confinada. En la ‘soledad’ y ‘silencio’ a que nos aboca esta terrible situación las noticias, los mensajes, llegan cargados de un matiz especial, distinto a como los recibíamos cuando estábamos ‘en compañía’ y ‘con ruidos’.

Estando en lo alto de la Torre me llegó la inesperada y triste noticia del fallecimiento de mi hermano José Antonio, el pasado 20 de marzo. Era el tercero de los cuatro hermanos, el que me precedía siendo yo el benjamín de la familia. En abril habría cumplido 83 años. Fue el hermano que me llevó de la mano al Colegio Marista de San Calixto, el que cuidaba de mí en los recreos, el que me acompañaba los veranos en el pueblecito verato donde nos enviaban nuestros padres. El que me enseñó a dibujar solo con mirarle mientras dibujaba, que era continuamente, siendo esa su vocación, su pasión y posteriormente su trabajo. Fue autodidacta, pero llegó a tener un dominio envidiable del trazo, del dibujo, del color, siempre acompañado de su buen humor y derrochando simpatía. Muestra de su arte es el dibujo de la Torre Lucía que hoy ilustra este artículo.

Su partida ha sido más dolorosa porque no ha habido despedida. El llanto ha sido más amargo porque se ha mezclado con la impotencia que genera esta ausencia de duelo. Querido hermano José Antonio, Ñoño, descansa en paz.

Pero un nuevo grito desgarrador se coló por entre las almenas de la Torre, anunciando otra pérdida, la de un amigo, un compañero cronista, un socio activo de la Pedro de Trejo, un profesor, historiador, escritor, etnógrafo, dialectólogo, trabajador e investigador incansable, que aún tenía mucho que enseñarnos. Nos había dejado Fernando Flores del Manzano, ganador del Premio de Investigación Pedro de Trejo, galardonado con la Torre de Ambroz, Premio Matías Ramón Martínez de la Asamblea de Extremadura, Premio de Investigación García Matos, Alconetar, San Fulgencio, Cereza de Oro…

Hace pocas semanas que le acompañábamos directivos de la Pedro de Trejo a Navalmoral de la Mata a presentar su última novela, ‘República, siempre República’, en la Fundación Concha. Allí estaban sus familiares moralos, entre ellos su sobrina Nuria Flores, consejera de Cultura, Turismo y Deportes de la Junta de Extremadura. Feliz velada que ahora recuerdo con mucho cariño porque fue la última vez que estuvimos juntos. Nos despedimos hasta la presentación del libro ‘Espuelas, Hoces y Cuchillas’, de un común amigo y también cronista, Feliciano Correa Gamero, que tenía especial interés en que en ese acto en Plasencia estuviera e intervinieran dos Fernandos, Fernando Pizarro, alcalde de la ciudad, y Fernando Flores del Manzano, su gran amigo. El día que, pasando este confinamiento, podamos hacer esa presentación, notaremos más aún el vacío que nos queda su ausencia.

Soy consciente de que se han escrito documentadísimos obituarios y necrológicas sobre la vida y obra de Fernando, su amplísima bibliografía, artículos, premios y galardones, por lo que yo me quedo con su caminar tranquilo, reposado, por los caminos del Río Jerte, con su gorra de visera; su afecto e interés por presentar sus obras en la Pedro de Trejo; sus aportaciones en reuniones y asambleas de la Asociación; su interés por mostrarnos sus proyectos…

Fernando nos deja un gran patrimonio bibliográfico, que ha dado de manera especial sentido al ayer inmediato de Plasencia, del Valle del Jerte, de las Comarcas del entorno y de Extremadura. Fernando, ‘sit tibi terra levis’.

Fuente: https://www.grada.es/

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