CELEBRAR LA FERIA EN LOS BALCONES ES BUENO PARA LA SALUD PORQUE «ALIVIA LA CARGA MENTAL»

A JUICIO DE JULIÁN HURTADO DE MOLINA, CRONISTA OFICIAL DE CÓRDOBA, TODO QUEDARÁ EN «UNA COSA CASI ANECDÓTICA», PESE A QUE SE VIVE EN CÓRDOBA UNA ÚLTIMA SEMANA DE MAYO ATÍPICA

Miniportada de la Feria en un bloque de viviendas de Córdoba. / SALAS – EFE

Celebrar la suspendida Feria de Nuestra de Señora de la Salud, con la que Córdoba pone fin a su primavera de celebraciones, que no tiene lugar por primera vez en 82 años, es un comportamiento sano y que no tendrá repercusión desde una perspectiva histórica.

Así lo consideran la psicóloga Mercedes Gómez López y el cronista oficial de la ciudad, Julián Hurtado de Molina, que han analizado la multitud de acciones y actitudes que recuerdan que Córdoba se encuentra en su semana de Feria, que cierra un apretado calendario que este año se ha visto cancelado por la pandemia.

El comienzo formal del maratón festivo cordobés estaba fijado para el domingo 26 de abril con la Batalla de las Flores, aunque precedido por la Semana Santa, la Fiesta de la Virgen de Belén, la Romería de Santo Domingo y la trigésimo séptima Cata del Vino Montilla-Moriles, que hubo que sacar hace unos años de mayo porque no daba para tanta actividad. La declaración del estado de alarma, casi un mes antes, dio al traste con todo el programa.

Ahora, los cordobeses, en fase 2 de la desescalada desde el pasado lunes, han optado por poner un cierre entre digital, a través de gestos en las redes sociales, y folclórico, vistiendo algunas calles, rejas y balcones con farolillos y aderezos festivos para simbolizar la celebración de una Feria, que la última vez que no se celebró fue en 1938, por decisión de la Comisión Gestora del Ayuntamiento, en plena Guerra Civil, según el acuerdo que recogió el único diario local de entonces, Azul, el 13 de mayo de ese año. La anterior, la de 1937, fue solo de ganado y tampoco hubo parte lúdica.

Para la psicóloga Mercedes Gómez, que pertenece al Laboratorio de Estudios sobre Convivencia y Prevención de la Violencia (Laecovi) de la Universidad de Córdoba (UCO), gestos como llevar mascarillas de lunares como alegoría de una fiesta que no se celebra, hacerse fotos vestida de flamenca para las redes sociales o publicar las de años anteriores, «alivia la carga mental y emocional que estamos teniendo en este tiempo con la alarma sanitaria que tenemos».

Balcones en Córdoba decorados por la Feria de Nuestra Señora de la Salud. / SALAS – EFE

«Nos ha pillado a todos de improviso, no sabemos cómo reaccionar y psicológicamente es lógico que haya afectado», señala, para enfatizar que se trata de «manifestaciones de gente que celebra algo que tenía en expectativas de poder hacer y que, de repente, ya no se puede hacer».

En todo caso, le parece «muy beneficioso para aliviar esa carga, el estrés y la ansiedad que se puede sentir ante esta situación, de la que no tenemos registros previos para afrontar de una manera beneficiosa».

«Irrelevante» en la línea del tiempo

La cancelación de la Feria, dedicada a Nuestra Señora de la Salud porque se atribuye que una imagen de esta Virgen apareció en 1665 en un pozo cercano al actual santuario dedicado a esta advocación, según refiere el historiador Manuel García Parody, será «irrelevante» en la línea de tiempo de la ciudad, en opinión del cronista oficial de Córdoba, que no cree vaya a «tener una repercusión para la historia» cuando se vea con la perspectiva que da el paso del tiempo.

El mismo que da sus más de siete siglos de antecedentes, debido a que su origen data, recuerda García Parody, de 1284 cuando Sancho IV concedió a la ciudad el privilegio de celebrar dos ferias de ganado al año, «mantenido y ampliado por los Reyes Católicos y Felipe II», que ha pasado por diversos emplazamientos, hoy en El Arenal, junto al Guadalviquivir, un recinto que por primera vez desde que la acogió en 1994, hace 26 años, se ha quedado desierto la última semana de mayo.

La suspensión será «anecdótica» en un futuro

A juicio de Hurtado de Molina, todo quedará en «una cosa casi anecdótica», pese a que se vive en Córdoba una última semana de mayo atípica, en la que los comercios están abiertos por las tardes en contra de las previsiones del convenio colectivo del sector, que recoge una reducción de 25 de sus 40 horas semanales.

Las «circunstancias excepcionales» que se dan este año han llevado a no cerrar el comercio de cercanía y a compensar a los trabajadores con un día de asuntos propios a disfrutar a lo largo del año, uno más del que ya tienen, conforme al acuerdo alcanzado entre UGT y CCOO con la patronal Comercio Córdoba, según ha informado su presidente, Rafael Bados.

«Creo que es importante que la gente se centre no solo en lo que está pasando a nivel sanitario, en los problemas, en todo lo malo, sino que es bueno que celebre y se centre un poco en lo positivo y olvide la situación que nos preocupa a todos», sentencia la psicóloga Mercedes Gómez.

Fuente: https://www.eldiadecordoba.es/ – ÁLVARO VEGA / EFE

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