150 AÑOS DE LA PRIMERA BICICLETA ESPAÑOLA • HUESCA, CUNA DEL CICLISMO ESPAÑOL • JOAQUÍN COSTA, EL VELOCÍPEDO Y LA REVISTA ‘EL PEDAL’ • 15 DE MAYO DE 1870

POR BIZÉN D’O RÍO MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE LA HOYA DE HUESCA

Joaquín Costa.

Velociclo.

El hombre que venía utilizando la rueda desde hacía cinco mil años, no había experimentado el uso de dos de ellas alineadas y sentarse en medio de estas hasta el año 1790, siendo un francés quien cabalgó sobre este artilugio que denominó “Célérifere”, después otro compatriota suyo, msr. Brunel, llama a su invento “Draisine”, abriendo una larga lista de nombres de personas que intentaron la evolución de la máquina que posteriormente será denominada “Velocípedo”, en una competición creativa en la que disputaban franceses e ingleses su perfeccionamiento, pero este artilugio caerá en un olvido hasta llegar al año 1860 en el que los hermanos Ernest y Pierre Michaux, lampistas con taller en la población de Bar-le-Duc, construyen un velocípedo al que acoplaron su verdadero descubrimiento, el “pedal”, que imprimía o transmitía la fuerza humana a la ruedas y que tras varios años de pruebas y perfeccionamiento, presentaron como prototipo en la Exposición Universal de París, esa magna demostración a la que, comisionado por la Diputación Provincial de Huesca, asistía en mayo de 1867 Joaquín Costa Martínez, quien juzgó interesante la máquina de los Michaux y copió sobre un papel de fumar el velocípedo francés, enviándolo a Huesca a sus inquietos amigos Larruga, Lasierra, Beltrán y Larrosa, con quienes había quedado para informarles acerca de lo que viera podía ser interesante, siendo éstos quienes deciden patrocinar su construcción y a tal efecto se dirigen a los Talleres de Maranto, situado junto al hoy Teatro Olimpia en el Coso, frente al entonces Coliseo Principal, que estaba regentado por los hermanos Mariano, Nicomedes y José Catalán, lampistas y carreteros especialistas en construcción de “landos” y “Charrettes”, tomando Mariano la iniciativa de la construcción de un prototipo que probará en el Campo del Toro en una noche de ese mismo año, noticia que recoge el redactor Benjamín Riego en la edición del 14 de diciembre de 1867 en el periódico “El Alto Aragón”. Pasando los hermanos Catalán tras el éxito, a realizar otros dos ejemplares totalmente metálicos, de dos alturas diferentes, con llanta de rueda en acero de cuatro centímetros de anchura, resultando como se podrá comprobar posteriormente, más aligerados que el construido por el francés Michaux.

Velociclo.

Estos, que serán llamados “Velocíferos”, con un desarrollo de tres metros y peso de 37,5 kilos, los tendrá acabados y probados en enero de 1868 y con ellos, el día 20 de marzo se realiza la primera excursión ciclista, el primer viaje del velociclo en España, al desplazarse a Zaragoza y volver a Huesca, Mariano Campaña y Gregorio Barrio.

Desde 1870 se inicia su fabricación y en España comienza a hablarse de «Handicap», «Controleur», «Performance», «Entraineur», «Emballage», «Recordman», «Veloceman», “Pedalier” y otras voces, pues había nacido una nueva vida deportiva, una actividad arrolladora, y no sólo por el peligro de las bicicletas arrollando gallinas y perros a su paso por los pueblos, sino por la importancia que esta actividad deportiva estaba tomando entre los “sportmans” de aquella “belle époque”. Un desarrollo al que no es ajeno Joaquín Costa quien interesado sigue toda la información que le es facilitada por sus amigos.

En octubre de 1880 entra por el puerto de Somport el velocipedista francés Mr. Albert Laumaillé, deteniéndose en Jaca, Ayerbe y Huesca, donde compara su máquina con las fabricadas por los oscenses, rindiendo viaje en Zaragoza.

Primera imagen de Mariano Catalán con su bicicleta en Huesca.

Otro momento muy importante es en 1886 cuando se presenta en Huesca y Zaragoza la revista ilustrada “El Velocípedo”, órgano de la Sociedad de velocipedistas de Madrid. En septiembre de 1887 se celebra en Huesca como veinte aniversario de la carta-mensaje-dibujo de Joaquín Costa dando a conocer el velocípedo, Realizando una concentración de aficionados de Aragón, en la cual participan los zaragozanos: Soteras, Baraza, Solsona, Marco, Astier, Arcaya, Rada, Bielsa y Portabella, por parte de Barbastro participan: Bellostas, Cáncer, Azcarazo, Palá y Ferrán, y por parte de Huesca, los aficionados oscenses Campaña, Barrio, los hermanos Catalán, Susiac, y los hermanos Bescos, que ante las escalinatas del Casino Oscense hacen evoluciones con sus máquinas consiguiendo deleitar a las gentes que sueñan con montar algún día en velocípedo. En agosto de 1888, la Corporación Municipal de Huesca promulga un Reglamento para la Circulación de Biciclos, Bicicletas, Triciclos y Tandems y posteriormente en 1890 por medio de un Bando, se efectúa la prohibición de circular por el interior de la ciudad. Dos años después, en agosto de 1892, el Ayuntamiento de Zaragoza establece por primera vez en España un nuevo arbitrio, creando la licencia para velocípedos con importe de10 pesetas al año.

Desde los primeros momentos, la prensa aragonesa lleva a sus páginas noticias originadas por este deporte, y se hace eco de publicaciones especializadas surgidas a nivel nacional que se editaban con los sugestivos títulos de “Centro Sport”, “La Velocipedia” y “El Ciclista”, informativos que costaban 0,20 ctms. ejemplar, precisamente en esta última, con fecha 15 de julio de 1893, recogemos la noticia de que “el Ilmo Sr. Obispo de Huesca, prohibía a los alumnos del Seminario montar en velocípedo». Pero en aquellas fechas se contaba ya con velocicleros que batían todos los records, eran: Ricol, Campaña, Catalán, Susiac, Bescós, Palá, y otros muchos. Ellos eran noticia y la prensa se ocupaba de sus glorias, destacando El Diario de Huesca, que desde 1894 dedicaba una página de noticias y comentarios a este naciente ciclismo. y gracias a esta publicación conocemos estadísticas veraces que nos hablan de unos 10 millones de ciclistas existentes, se dan noticias de las actividades de la sociedad «Huesca Ciclista», de los grandes recorridos efectuados por los ciclistas barbastrenses Sres. Ramiz y Bellosta, mas toda la actividad de los cicleros zaragozanos que desde octubre de 1895 realizan las grandes Carreras de Velocípedos coincidiendo con las Fiestas del Pilar. Además del Campeonato de la Unión Velocipédica Española, sociedad llena de actividad, que desde 1896 edita también un Boletín.

Revista ‘El Pedal’.

Toda la información llega a los aficionados que son además quienes la producen, así es como el día 15 de octubre de 1896 y ante la gran afición despertada en todo Aragón por este deporte, nace la publicación quincenal “El Pedal” con suscripción es de 0,75 ctmos. al trimestre, pionera de Aragón entre las de su clase, es fundada por Emilio Beltrán y Santiago Ramón, impresa en Huesca, tamaño folio con ocho páginas, en la tipografía de Tomás Blasco a cargo de F. Delgado, que en sus inicios fue dirigida por el gran aficionado don Bernabé Morera, pasó en su segundo año a ser publicada los días 10, 20 y 30 de cada mes con suscripción de 1,75 pesetas al trimestre dirigida por don Francisco Ariño López, contando con el apoyo de la publicidad de algunos aficionados como la Ferretería de Campaña, los Pararrayos de Motta (cuñado de Catalán), la Sastrería de Millán, los Hermanos Bescós, etc.

Como portavoz de las asociaciones “Club Velocipedista Oscense” y “Huesca Ciclista”, tiene como secciones “Crónica”, Desde Madrid”, “Ciclismo en Barcelona”, “Noticias de la Sociedad Velocipédica Zaragozana”, “Pedaleando por el mundo”, “UVE Unión Velocipédica Española”, “Radios Sueltos”, “Golpes de Pedal”. Siendo los colaboradores más habituales Vicente Cajal, Elías Bescós, Francisco Quintilla, Emilio Beltrán, Roberto M Grañén, Eloy Pla, J. José Guillén, Juan Martín, Mariano Campaña, Salvador Martón. Ramón López Montenegro. En sus números con frecuencia se hace eco de los trabajos firmados por «Manillares”, redactor ciclista de Heraldo de Aragón. A través de sus páginas se puede conocer y seguir el naciente deporte de la bicicleta, y de como «La Cruz Roja» con «El Pedal» y “El Diario de Huesca”, organizan carreras al objeto de allegar recursos para poder mejorar las instalaciones del Sanatorio y dar en ellas cuidados a los heridos y enfermos repatriados de Cuba.

El Pedal”, colabora con otras publicaciones españolas como “El Ciclero” y “El Veloz Sport”, de Madrid, o “El Deporte velocipédico”, que a fines del siglo XIX son las publicaciones especializadas de mayor tirada. Anuncia la compra, venta y alquiler de velocípedos de todas las clases, así de caballeros como de señoras, que se venden al contado y plazos, extenso surtido de accesorios y distribuidores de aquellas fechas de máquinas de todas marcas conocidas hasta el día. De número extraordinario podemos clasificar el correspondiente al día 30 de Diciembre de 1896, dedicado «al más activo propagandista del Ciclismo Español, el barbastrense don Manuel Ricol». En una tercera época asume la dirección D. Salvador Martón, y bajo su responsabilidad verán la luz interesantes trabajos entre los que destacaremos el publicado por Vicente Cajal relativo a la Historia de los Marantos, como eran conocidos los hermanos Catalán Igualmente en sus páginas fueron publicados artículos de don José Echegaray, “Locomoción”, “La Bicicleta” y “La Bicicletas y su teoría”.

Podemos asegurar que Joaquín Costa no dejó de tutelar a los velocipedistas y en “El Pedal” fue publicada la correspondencia que el gran polígrafo mantenía con los aficionados de Huesca y Barbastro. Una revista que dejó de publicarse a mediados de 1898, pero con la satisfacción de haber iniciado una andadura informativa, pero sobre todo, dejaba muy claro esta publicación, que con la bicicleta había nacido otro concepto de publicación deportiva.

Fuente: Bizen d’o Rio. “EL PEDAL”. Diario del Altoaragon, Huesca 3 de marzo del 2002

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