LA CÁRCEL QUE NO PASÓ DEL PAPEL • LA DIPUTACIÓN «LIBERA» EN SU WEB CURIOSIDADES DEL ARCHIVO PROVINCIAL – DIFUNDE LOS PLANOS DE UN PRESIDIO PROYECTADO EN 1865 EN BETANZOS

SEGÚN RECOGE EL CRONISTA OFICIAL, JOSÉ RAIMUNDO NÚÑEZ-VARELA EN SU ARTÍCULO INSIGNIAS JURISDICCIONALES DE LA CIUDAD DE BETANZOS DE LOS CABALLEROS, LA CÁRCEL ESTABA PROYECTADA EN LA CALLE DEL ROLLO Y PESO

Plano del presidio proyectado en Betanzos en 1865, diseñado por el arquitecto Faustino Domínguez. Archivo Provincial

El Archivo Provincial esconde innumerables curiosidades. Y la Diputación ha comenzado a «liberar» por las redes sociales algunos de los documentos «más interesantes» del fondo documental que ha acumulado a lo largo de casi doscientos años. Con motivo del Día Internacional dos Archiivos, que cada 9 de junio reivindica su valor patrimonial, la institución provincial ha difundido en su página web nuevos documentos. Entre ellos, las cartas manuscritas de Juana de Vega tras la epidemia de cólera que asoló la ciudad de A Coruña y el proyecto arquitectónico de la cárcel prevista en 1865 en Betanzos. Una prisión que nunca llegó a pasar del papel, pero de la que se conserva los planos realizados por el arquitecto Faustino Domínguez.

Los curiosos y los amantes la historia o de la arquitectura pueden consultar ya a golpe de clic los planos realizados por Faustino Domínguez al amparo del real decreto del 6 de febrero de 1860 completado con otro de 1863 que establecía el las condiciones que debían cumplir las prisiones.

Según recoge el cronista oficial, José Raimundo Núñez-Varela en su artículo Insignias jurisdiccionales de la Ciudad de Betanzos de los Caballeros, la cárcel estaba proyectada en la calle del Rollo y Peso y para su ejecución llegaron a expropiarse varias casas. Documentos oficiales de la época apelaban a la «urgente necesidad» de disponer de un nuevo presidio en la ciudad dado que hacía esa función una «casa vieja de dos pisos con un pequeño patio a la entrada», «tan estrecho y con tan pocas comodidades» que solo podía acoger con desahogo a treinta presos, pero que llegó a albergar a ochenta, lo que hizo preciso «utilizar todos los pasillos y rincones para poder contenerlos, hacinados y en mala situación», según describía en 1858 el por entonces juez de Betanzos, Manuel Costoya.

La cárcel que diseñó Faustino Domínguez respondía al sistema celular continuo, influenciado por la intensa actividad reformista de Europa y que pretendía propiciar el arrepentimiento mediante la meditación en aislamiento, según detallan desde el Archivo Provincial.

Este sistema, que resultó un fracaso, no llegó a pasar del papel en Betanzos. Los terrenos fueron cedidos en 1906 para las escuelas García Naveira.

Fuente: https://www.laopinioncoruna.es/ – A. P.

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