MEMORIAS DEL CONCEJO DE PARRES 1835-1985 (CAPÍTULO CXIII)

POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE PARRES-ARRIONDAS (ASTURIAS)

Grupo de dieciséis viviendas en El Barco a punto de inaugurarse.

Como no se habían hecho obras de protección frente a los desbordamientos del río Sella, comenzaron los problemas de inundaciones que afectaban con más virulencia que a otras zonas a los recientes bloques del Grupo Laboral Francisco Franco, con dieciséis viviendas, así como a las cuarenta y ocho viviendas de la Obra Sindical del Hogar, también en El Barco.

El eterno problema de Arriondas: construir en zonas inundables sin protección frente a los ríos, como si los desbordamientos ocurriesen cada medio siglo y no casi todos los años.

Juan Cueto Cofiño, Emilio Blanco Vega, Vicente Somoano y Jesús González Llenín fueron los encargados de emitir un detallado informe sobre los terrenos que iban a ser afectados por la carretera desde el puente de Romillo hasta Lago; informe que recoge los intereses de cada propietario con sus ofertas, ruegos y condiciones.

“El Chorrón”, “La Faya”, “Amor de Dios”, “Huertas de la Bolera y de la Fae”, “Regatón”, “Viesca”, “Las Caserías”, “Sertal”, “Sobremonte” y tantos otros, son lugares que van siendo citados por el amplio informe.

Jaime Martínez Vera solicitó autorización para edificar un bloque de dieciocho viviendas subvencionadas en la carretera de la Estación.

Vicenta Berdayes Fidalgo abría una peluquería de señoras en la calle San Antonio y José Díaz Díaz abría una fragua en Prestín. Cierto que al estar dicha fragua junto a la casa de José Ramón González Soto, éste protestó al tratarse de una dedicación incómoda y peligrosa, consiguiendo el apoyo del Inspector local de Sanidad, dándole veinte días al promotor de la fragua y a Luis Díaz Villaseñor para cerrarla, bajo amenaza de recurso contencioso-administrativo.

Barca de Arobes en 1960.

Leopoldo Somoano Berdasco fue nombrado Oficial de Quintas, asistido -cuando fuese necesario- por el auxiliar administrativo Juventino Argüello.

José María Álvarez Urraca, Nazario Pérez Díez y Vicente Vázquez Marinas solicitaron licencia para sendos coches de alquiler.

Al vecino de Arriondas Enrique García Díaz, se le concedió una licencia de taxi con su coche Seat, matrícula 39.136.
También el vecino de Mieres José María García Cienfuegos, solicitó y consiguió licencia para dedicar un coche 4×4 -matrícula 24.506- para dedicarlo al servicio público.

(En el próximo capítulo veremos con detalle quiénes eran los propietarios de las 25 licencias de taxi que había, con el tipo de coche que tenía cada uno y su matrícula correspondiente).

El Ayuntamiento tenía firmados convenios o conciertos con algunos comerciantes por diversas cantidades anuales, como era el caso de Antonio Argüelles (7.500 pts.), José Toraño Corteguera (4.500), Carlos González Díaz (3.500), Alfonso Carrio Álvarez (3.000 pts.), Silvino Fondón Álvarez (3.000), Jesús Collía Fernández (3.000), Luis Almeida González (1.800 pts.) y con 1.500 pts. cada uno de los siguientes: Agustín Aramburu, Saturnino Rodríguez, Serafín Feliz y José Antonio de la Vega.

A todos ellos se les incrementaron las contribuciones en un 60% a partir de 1958.

Desde el 1.º de mayo de ese año dejaron de cobrarse los recibos de agua y alcantarillado en los domicilios de los parragueses, obligando a los vecinos a pasar por las dependencias municipales para satisfacer el importe de las mismas.

En el inventario municipal se incluyó el “Llerado de la barca de Arobes” y se le autorizó al barquero José María Tornín Sieres, para que pudiese utilizar la cabaña para resguardarse de las inclemencias del tiempo, así como utilizar el terreno para que pastasen sus ganados, al igual que los del resto de los vecinos.

La Roza de Parres solicitaba alumbrado público por aquellos años, algo no de extrañar en las zonas rurales, igual que el alcalde de Llerandi solicitaba ocho luces públicas y que se instalase la luz en la escuela, pero más llama la atención que -todavía en abril de 1959- se autorizase al cura párroco de Arriondas para llevar a cabo la acometida de agua corriente a la iglesia parroquial, un templo que ya tenía cincuenta y cuatro años.

La Corporación protestó ante la Junta Directiva del Colegio Notarial de Oviedo al haber incluido al municipio de Parres en la Zona de Notaría de Cangas de Onís, cuando -desde tiempo inmemorial- eran los notarios de Ribadesella los que, principalmente, los sábados acudían a para asistir a los vecinos, lo mismo en la villa que en los pueblos del concejo.

De forma que casi toda la documentación notarial de Parres se encontraba en el archivo de Ribadesella.

Por cierto que -antes de su traslado a Ribadesella- Arriondas había tenido su propia notaría.

Dulce María Junco Pando fue propuesta como nueva bibliotecaria, tras haber renunciado el anterior que desempeñaba dicho cargo, Bernardo Ferrero Tomás.

Pocos días después solicitaron la misma plaza Gloria Barbazán Fernández y María Jesús Cuesta del Canto, pero ya se había cursado la primera propuesta.

El Bar-Restaurante Covadonga abrió sus puertas en un bajo propiedad de Saturnino Rodríguez, situado en la confluencia de las calles José Antonio y avenida de La Llera (hoy Ramón Menéndez Pidal). Al frente del mismo se puso Joaquín Berguño Fernández.

José Antonio Toraño Vega -vecino de Fíos- abrió en Arriondas una tienda dedicada a la venta de efectos eléctricos y a José Victorio Pandiello Rivero -vecino de Collía- se le autorizó a instalar un taller de motocicletas en la calle Ramón del Valle nº 4.

Camila Beceña González presentó un escrito donando un solar para construir la escuela de Lago, así como 30.000 pts. para el mismo fin.

A José Luis San Martín Blanco se le autorizó un taller de chapa y pintura en el Garaje Monasterio.

Por dos cenas servidas a dos transeúntes pobres se le abonaron al Bar Submarino 51 pts., pero no se atendió la petición del alcalde de Arobes de que se instalase una luz en la casa de una vecina pobre de solemnidad porque -dijeron- aunque lo sentían mucho, se crearía un precedente en el municipio para aquellos pobres del concejo que podrían solicitarlo.

Era secretario municipal Juan Luis de la Vallina Velarde, el cual cesó el día 1.º de octubre de 1959.

Y a finales de este año se le autorizó a Luis Marino López Blanco a instalar una peluquería de caballero en la calle de Abajo.

Por las mismas fechas recibió autorización Ataúlfo Sánchez Ordóñez para abrir un taller de cerrajería en la margen izquierda del inicio o arranque de la carretera de Arriondas a Cuadroveña.

En el barrio de La Peruyal abría una carbonería María Dolores Guerra Sánchez, en un edificio propiedad de Avelina López.

Pedía autorización para abrir una puerta a la carnicería que ocupaba en arriendo en los puestos 23 y 24 de la Plaza de Abastos Municipal, el tablajero de la misma, siendo su intención que la apertura se realizase en la pared frente a las Escuelas Graduadas y al patio de recreo escolar.

La negativa del Ayuntamiento se basó en que si se accedía a esa pretensión, la enseñanza se vería perturbada, además la citada plaza ya disponía de otros tres accesos, uno de ellos directo a la citada carnicería, frente al río Sella.

Mientras, el vecino de Oviedo Eduardo Pablos Pérez, solicitó arrendar un terreno en la plaza parraguesa del “Puente Romano” -a las puertas de Cangas de Onís- para instalar unos surtidores de gasolina.

La Corporación decidió que estudiaría qué tipo de renta le pondrían por el alquiler del terreno que ocupase.

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