FELIZ DÍA DE SAN ANTONIO DE PADUA

POR JOSÉ ANTONIO AGÚNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE MALPARTIDA DE CÁCERES

Feliz día de San Antonio a todas las malpartideñas y malpartideños, pues bien saben la arraigada fe y devoción que en el santo lisboeta y de Padua depositaron nuestros antepasados y aún hoy se le profesa. No hay martes que la campana de San Antonio no llame a la oración y a su visita; no hay festividad del santo que el pueblo no acuda en masa a su llamada cual bandada de pajarillos a sus órdenes; no hay vecina o vecino que hacia el glorioso protector hayan dirigido su mirada para reclamar su auxilio ante alguna adversidad, enfermedad, algún complicado examen, para que apareciese algún objeto perdido o que se alcanzara el amor deseado dado su conocido carácter milagroso y benéfico, sobre todo con sus devotas y devotos.

Para que alegréis la tarde, aquí os dejo esta divertida oración a San Antonio que guardo rescatada de un pliego de cordel -de aquellos que repartían los ciegos que contaban romances y que data, por lo menos, de tiempos de Romanones-. Trata sobre la desesperación de cierta mocita por que el Santo no actuara con la urgencia que ella deseaba. Dice así:

Yo no sé como pedirle
al bendito San Antonio
que me diga claramente
si tengo derecho a un novio
porque me estoy figurando
según se ponen las cosas,
que ya mi media naranja
se la ha llevado una ansiosa.
San Antonio, conmigo
eres ingrato,
sin embargo hay algunas
que tienen cuatro.

ESTRIBILLO

Y yo me muero de tedio,
siempre espera que te espera,
sin encontrar el remedio
para que un hombre me quiera.
Si es que también en el cielo
sirven recomendaciones,
yo haré que al Santo Bendito
le haga un ruego Romanones.
Pues yo comprendo que el Santo
se verá comprometido,
para conformar a tantas
de las que piden marido.
Sin embargo, conozco
cierta viudita
que va por el tercero,
la pobrecita.

ESTRIBILLO

A San Antonio le digo
que yo no soy exigente:
alto, bajo, negro o rubio,
a mi me es indiferente.
Uno de esos del montón,
feo si no lo hay bonito,
ya sé que no están los tiempos
para pedir caprichitos.
Pues con todo y con eso
no lo consigo.
San Antonio no quiere
nada conmigo.

ESTRIBILLO

A San Antonio le ruego
que lo que él hace no es justo:
que unas gocen de alegría
y otras mueran de disgustos.
Y, sin embargo, hay quien tiene
cuatro o cinco al retorteo,
y yo no encuentro ninguno
aunque le eche un anzuelo.
San Antonio glorioso,
ten compasión,
porque si no me muero
de desazón.

ESTRIBILLO

Y de rodillas le pido,
por favor, ténmelo en cuenta,
que yo no quiera más que a uno
aunque otras tengan treinta.

Felicidades a todos los Antonios, Antonias, Toñis, Toños, Tonis, Ñetes, Ñetas, etc, etc,

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