¡AQUELLA MOCEDAD COLUNGUESA!

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Juventud colunguesa de hace más de 50 años. A todos los atendió el Santo pues, como dice el refrán: «A quien Dio non da fíos, SAN ANTONIO da sobrinos».

Sabido es que yo, amante de los cuplés y de la copla, no soy aficionado a la ópera ni a la zarzuela salvo en algunos casos de romanzas muy populares y pegadizas. Así, pongamos por caso, me gusta tararear aquello que se canta en «La corte del Faraón», zarzuela estrenada en Madrid en 1910, con música del maestro Vicente Lleó y letra de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios:

«¡Ay, Ba…! ¡Ay, Ba…!
¡Ay, Babilonio que marea…!
¡Ay Ba…! ¡Ay Ba…!
¡Ay , vámanos pa Judea!
¡Ay, Ba..! ¡Ay Ba…!
¡Ay , vámonos pronto p´allá…»

O aquella mazurca de «las sombrillas», con letra de Federico Romero en la zarzuela » Luisa Fernanda»:

«A San Antonio
como es un santo casamentero,
pidiendo matrimonio
va el mundo entero
Yo también quiero
pedirle al Santo
amor sincero…»

SAN ANTONIO DE PADUA, también llamado SAN ANTONIO DE LISBOA (porque era lisboeta) es, como escribíamos ayer, santo protector para encontrar objetos perdidos. Nos sorprendió el número tan grande lectores que «entraron» en mis «Histories…» para darnos su versión sobre la oración destinada al caso.

Pero SAN ANTONIO DE PADUA es también santo protector de los NOVIAZGOS y del amor que une a las parejas. Es SANTO CASAMENTERO al que en días de su novenario rezaban así mozos y mozas:

«¡Oh glorioso y querido San Antonio bendito, protector y otorgante de amor a los enamorados!

Te pido que intervengas y favorezcas nuestra unión; que elimines toda angustia, celos y reproches entre nosotros y que abandonemos nuestro orgullo para querernos cada día más.

Tu, que eres capaz de encontrar las cosas perdidas, haz que nunca perdamos nuestro amor.»

Puede terminarse con la estrofa final del responsorio del santo:

«Ruega a Cristo por nosotros
Antonio glorioso y santo,
para que dignos así
de sus promesas seamos.
¡Gloria al Padre! ¡Gloria al Hijo!
¡Gloria al Espíritu Santo!»

Seguidamente se rezan tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorapatris. Esta oración, si no se hace durante el novenario del Santo, debe rezarse durante 9 días seguidos.

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