JOSÉ VERÓN GORMAZ, CRONISTA OFICIAL DE CALATAYUD (ZARAGOZA): «EL HUMOR ES COMO UN VIENTO FRESCO PARA LA EXISTENCIA»

EL TAMBIÉN POETA, NARRADOR Y FOTÓGRAFO PUBLICA ‘CANTARES Y PRESAGIOS’, UN VOLUMEN POÉTICO DE INSPIRACIÓN POPULAR

Retrato del cronista oficial, poeta, narrador y fotógrafo bilbilitano. / Archivo José Verón.

Premio de las Letras Aragonesas de 2013, poeta, narrador y ensayista, publica ‘Cantares y presagios’ (Pregunta), de estrofas de lírica de aroma popular.

José Luis Melero dice en el prólogo a ‘Cantares y presagios’, editado estos días por Pregunta, que Verón sigue su camino. ¿Cuál es y cómo sería el camino?

Pretendo que mi camino sea lo más libre posible, de acuerdo con lo que siento y lo que pienso, sin imposiciones espurias.

¿Qué tipo de poeta es? ¿Cómo vive y siente la poesía?

La poesía es esencial en mi vida. Recuerdo unas palabras sobre ella; tal vez de Antonio Gamoneda o inspiradas en él, que afirman, aproximadamente, que es una forma de expresión capaz de transformar el dolor en belleza y la belleza en misterio. En mi opinión, explican muchas cosas relacionadas con los poemas.

El prologuista también alude a dos vetas: Marcial y Juan Ramón Jiménez. ¿Son sus maestros?

De acuerdo, pero yo añadiría a Omar Khayyam, a Antonio Machado, a mi paisano Baltasar Gracián y quizás a alguien más.

¿Con quién se siente en deuda en su más de veinte poemarios?

En primer lugar con los lectores y con los editores. También con mis compañeros de letras, algunos de ellos extraordinarios.

¿Cuál es, en su lírica, la proporción de inteligencia, emoción, alma y lenguaje? Ha escrito en la paz y el ruido de los cafés…

Todo mi ser participa en mi actividad lírica, sin que pueda precisar los porcentajes de cada elemento propio. El poema surge, aunque exija después una revisión formal y conceptual.

Verón es poeta y fotógrafo del paisaje de Bílbilis. / José Verón Gormaz.

¿Conviven en usted, sin fricciones, el poeta culto y el poeta popular?

El poeta es el mismo, aunque cambie la estructura formal en cada línea poética, sean sonetos, cuartetas, soleares o versos libres.

Ha escrito de todo. De sí mismo, de los otros, del paisaje, de la enfermedad. ¿Qué asuntos se le imponen al poeta?

Mi primer libro publicado, ‘Legajo incorde’, comenzó con un soneto que se aproxima a la respuesta: «El tiempo me ha cercado, circunstancias / controlan un afán vertiginoso». La duda, la incertidumbre, las distancias, el tiempo… Anuncia lo que serán esencialmente mis poemas.

¿Desde cuándo le interesan las canciones, la copla de jota, los metros y aromas que brotan del pueblo y que alimentan la música popular?

Desde la adolescencia me han interesado. No deja de ser poesía. Me parece nefasto que se prestigien los haikús y se desprecien las soleares. Mi poema lo es a pesar de su estructura formal y de las modas.

¿Qué lugar ocupa el amor en su lírica?

El amor es un sentimiento de gran intensidad y consecuencias variables. Si existe para mí, es natural que aparezca en mis versos.

Hay varios poemas al cuerpo de la mujer. «Tu cuerpo es un sendero», dice, o «Tu cuerpo sobre la cama». ¿Dejará de ser el cuerpo de la mujer un misterio poético alguna vez?

Un sendero en el que siempre me pierdo y un cuerpo sobre la cama que me induce a soñar despierto mientras ella sueña dormida. En efecto, es algo misteriosa.

También hay elegías. O recuerdos. Pienso en ese poema a José Lassa, que amaba tanto el mar…

José Luis Lassa era mi cuñado. Un hombre extraordinario que amaba la contemplación del mar. Murió de forma prematura y nos dejó un hermoso recuerdo.

¿Qué le da a José Verón Gormaz el mar? Está muy presente en los versos…

José Verón ha recibido cientos de premios de fotografía. Aquí retrata Bubierca. / José Verón Gormaz.

El mar también tiene algo de misterio. Kavafis lo expresó en un intenso poema, que comienza diciendo: «Que me detenga aquí», magistralmente traducido por José Ángel Valente. Y Juan Ramón Jiménez lo dice constantemente en toda su obra.

¿Qué significa el paisaje para el poeta? ¿Qué le dicen las tierras de Bílbilis y de Aragón?

Es mi paisaje, la tierra que piso y siento. Es algo más que un elemento circunstancial. Por él siento admiración y cariño.

Marcial parece estar presente sobre todo en esos fogonazos de ironía o sátira, mala baba y cierto escepticismo. ¿Para qué nos sirve el humor?

El humor es como un viento fresco para la existencia.

¿Cree en la somardería?

Sí y no.

Quizá no haya mejor somardería que esa respuesta. José Luis Melero recuerda que muchas de sus canciones son cantadas. ¿Qué siente cuando Nacho del Río, Yolanda Larpa u otros entonan las estrofas de sus ‘Cantares y presagios’?

Nacho, Yolanda, Beatriz Bernad… Me maravilla cuando los escucho, pero cuando cantan poemas míos me producen una sensación muy especial.

¿En qué poetas aragoneses se reconoce y por qué?

Me reconozco en aquellos con los que comparto o he compartido algo, como Rosendo, Fernando, Ángel, Joaquín, Mariano, Inés, Manuel y varias más.

No ha dicho el apellido, me atrevo a completarlo: Rosendo Tello, Fernando Sanmartín, Ángel Guinda, Joaquín Sánchez Vallés, Mariano Castro, Inés Ramón, Forega… A veces imagino que reflexionará sobre su obra. ¿Cómo ve tu carrera, de qué está especialmente orgulloso?

Hay que ver el propio panorama con humildad, con mucha humildad, aunque reconozco que muchos de mis libros los volvería a escribir.

¿Cómo se han entreverado la poesía y la fotografía?

La fotografía y la poesía son formas de expresión en cierto modo cercanas. Creo que soy un poeta que hace fotografías.

¿Qué ha sido lo más duro del confinamiento?

En mi caso, el no poder atender adecuadamente algunos problemas de salud y, claro, el estar lejos de las personas más queridas.

Fuente: https://www.heraldo.es/ – ANTÓN CASTRO

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