EL VERANO EN PETRER

POR MARI CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE PETRER (ALICANTE)

Haciendo agua limón en una cueva del Pla del Pito en las faldas de El Cid. De izquierda a derecha: Luisita Tomás, Vicente Navarro «Penyetes», Ricardo Tomás, Ricardín en brazos de Rosamer Amat, Antoñín Amat, Gumersindo Payá y Vicent Navarro Tomàs. Año 1969.

Hoy, sábado 20 de junio, comienza el verano. Y lo hará a las 23:44 hora oficial peninsular, según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional. Esta estación durará 93 días y 15 horas, y terminará el 22 de septiembre con el comienzo del otoño.
Aprovechando su entrada, daremos un breve repaso a tradiciones de Petrer ligadas a la estación estival. El Petrer de la primera mitad del siglo XX tenía las características de un pueblo rural y uno de los primeros recuerdos que tenemos es la imagen de las mujeres haciendo encaje de bolillos, a las puertas de sus casas, durante las calurosas tardes de verano. Por las noches la gente salía a tomar el fresco para resarcirse del calor y sacaba sus mecedoras y sillas. Todavía, hoy, en algunas calles los vecinos salen a las puertas de sus casas a tomar el fresco, conversando en improvisadas y animadas tertulias. Cerramos los ojos por un momento y vemos nuestras calles y los patios de las casas, al anochecer, con gente que comenta cuanto ha sucedido a lo largo del día. La mayoría de las veces acompañados de un botijo y, por qué no, de la típica “palometa” o del “canariet”.

También cuando llegaba el buen tiempo, el que tenía y podía, se trasladaba a las cuevas, esas viviendas trogloditas de las que tanto sabemos en Petrer y que mantienen una temperatura ideal tanto en verano como en invierno. Cuando terminaban las fiestas del Cristo era tradición, todavía hay quien la sigue, irse a las casas de campo a pasar el verano.

La família “dels Cristos” en su cueva por San Jaime. Año 1946.

Volvemos a cerrar los ojos y podemos imaginar la placeta de San Bonifacio, los sábados y domingos de verano por la noche, y vemos cómo se juntaban en este singular enclave un grupo de amantes de los bailes regionales, en particular de todo tipo de jotas. Entre los asistentes estaban Facundo, como uno de los organizadores; “Almeja”, un villenero que vivía en la calle San Rafael; “el Salinero”, gran bailarín de jotas; “la Fardacha”, que vivía en la misma ermita y otras muchas personas amantes de este folclore.

Bajamos hasta la plaça de Dalt, concretamente al Café El Terròs, desde donde se proyectaba cine, al igual que en el Gran Cinema en la Explanada que funcionó durante muchos años como cine de verano. Después nos dirigimos hasta la calle Sancho Tello, a la puerta del Cine Avenida, que estaba a espaldas del Teatro Cervantes. Este cine, a inicios de los años cincuenta del pasado siglo, era también cine de verano y también se hacía baile en él, aunque después se cubrió. Hubo otro cine de verano en lo que años más tarde fue el Chiqui. Este local era propiedad de Vicente y Paco Villaplana.

Vemos también a los jóvenes pasear por el camino de los Pasos, actual Explanada, comiendo las refrescantes lechugas y otros frutos y hortalizas del Hort del Xambiter (hoy Parc 9 d’octubre).

Escuchamos también melancólicas habaneras que cantan los parroquianos del Café La Estrella, más conocido por el apodo de su dueño, “Pebrella”, en la calle Gabriel Payá. Durante las noches veraniegas sus clientes, sentados a la puerta del local, cantan canciones a coro hasta altas horas de la madrugada.

También esos veranos de hace ya unos años nos rememoran los típicos puestos de melones y sandías, la fiesta del Cristo y el olor a plantas aromáticas que impregna la replaceta de su ermita y la fiesta de San Bartolomé. Vemos a Ricardo “Pebrella” y al “tío Pere el Fayago”, entre otros heladeros, recorriendo las calles y ofreciendo sus sabrosos y refrescantes granizados. Nos dirigimos hasta la Explanada y nos protegemos del calor en el toldo del bar del Chico de la Blusa, mientras nos tomamos una sabrosa sepia a la plancha y un “mesclaet” y, después, nos dirigimos a la calle La Iglesia a disfrutar de una partida de pelota Y por supuesto, un sinfín más de recuerdos y tradiciones del Petrer de antaño que iremos recordando en próximas crónicas.

“Tomando la fresca”.

Cuánto y cuánto recuerdo nos viene a la memoria a cada uno de nosotros. Sin duda muchísimos más.

Hoy, el verano nos sugiere vacaciones, playa, baños en las piscinas municipales, Conciertos de Verano, Semana de la Guitarra (FESTIVAL INTERNACIONAL DE GUITARRA JOSE TOMAS VILLA DE PETRER), los sabrosos caracoles en las terrazas de nuestros bares y muchas más actividades interesantes que nos ayudan a disfrutar de una de las estaciones más deseadas. ¡Ojalá tengamos un buen verano!

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