UNA SELECCIÓN DE ESCRITOS DE Dª JOAQUINA CAMELLO JOCILES

POR JOSÉ MANUEL JEREZ LINDE, CRONISTA OFICIAL DE GUADAJIRA (BADAJOZ)

Joaquina Camello Jociles.

La figura de Dª Joaquina Camello Jociles (1917-2006) es otro de esos casos especiales en el que una mujer del medio rural encuentra su afinidad con las letras a una edad avanzada. Natural de San Vicente de Alcántara (Badajoz), se instalará en Guadajira en la década de los años 70, su esposo Manuel Barrantes regentará el bar “La Parada” durante varios años.

La obra de Joaquina queda reflejada en varias colaboraciones en revistas locales. La revista de feria y fiestas de Guadajira, el periódico “Original” del CEIP “San José”, o el creado por una escuela taller “Guadajira en marcha”. Motivada por la asociación de Jubilados y Pensionistas de Guadajira, participa en algún certamen regional de poesía siendo merecedora en octubre de 2000 de un reconocimiento.

Su aportación camina entre la nostalgia por su localidad de origen, San Vicente de Alcántara, con un fervor especial a la Virgen de Chandavila (La Codosera), presente en algunos de sus poemas. Destacamos igualmente el aspecto reivindicativo de aquella Guadajira que ya no es la que conoció a su llegada. A su memoria dedicamos estas líneas.

Al pueblo de Guadajira

Revista de Feria y Fiestas de San José 2005, Guadajira.

Un pueblo dijo un día:
yo voy a hacerme una bandera
para que al ir tierras adentro
sepa todo el que la mire
a que región pertenezco ¡

Se la hizo con tres colores
verde, blanco y negro.
Y simboliza con ello
el sentimiento de un pueblo.
verde le puso el color,
se lo puso el primero
porque no es pardo señores
mucho del campo extremeño
desde que un día alguien quiso
acordarse de este suelo
a darle el agua bendita
de la que estaba tan sediento.
le puso un color blanco
y se lo puso en el medio
blanco como las casas de Guadajira
un noble pueblo extremeño,
blanco como las gentes de este pueblo,
blanco de acciones y pensamiento,
muchas dudas tuvo el pueblo
por no poner en su bandera
un triste color negro,
pero al fin…, como es muy sabio…
porque por eso es tan viejo
remató su bandera
poniendo un crespón de luto
de luto que se lleva por dentro
que, por los siglos de los siglos,
se viene vistiendo el pueblo extremeño
luto por las ilusiones
que se le han muerto en su pecho.

El Nietecito

“Guadajira en marcha”, Diciembre de 2001, p. 3.

Jugaba un niño, jugaba,
en un charquito de agua, en una calle mojada
jugaba a coger una paloma
que del alero de un tejado cercano bajaba.
y quería mojar su pico en el charquito de agua.

Una abuela vigilante al niño amonestaba:
!!No pises el agua Carlos
que te mojas las sandalias¡¡.

Sin título

Guadajira en Marcha” (2002), p. 3.

Aunque la distancia hoy
nos separa y martiriza,
aprovecho esta ocasión
y te dedico esta poesía.
Si yo tuviera poder,
la distancia cruzaría,
y acurrucada en tus brazos preguntaría:
¿por qué me has dejado sola?
!!Cuanta falta me hacías¡¡

A mi pueblo con nostalgia

Original”, Febrero de 1996.

A mi pueblo con nostalgia
le dedico esta poesía.
Está situado en un rinconcito
de la provincia pacense
y tiene nombre de Santo.
pues se llama “San Vicente”.

San Vicente por ti suspiro a diario
porque me encuentro lejos de ti,
desde hace muchos años.

Cuando yo miro con nostalgia
de la provincia el poniente,
me digo por lo bajito
por allí estará San Vicente.

¿Qué tendrá la tierra propia
que tan adentro se siente?
y cuando tú dices mía,
es porque tuya la sientes.

Y cuando andando el camino
que al final de tu vida te llevará
sientes unas ganas locas
de caminar por tus calles
“San Vicente”.

Al pueblo de Guadajira

Original”, Enero de 1996.

Yo no soy de este pueblo, pero tengo muchos años en el.
Cuando llegué a Guadajira, me quedé
prendada de vivir aquí, pues era un pueblo
joven y tímido, parecía que se acababa de
estrenar. Pero Guadajira es un pueblo joven,
y tenemos que poner todos de nuestra parte
para que vaya aprendiendo a convivir
y para que deje de ser pequeño
en todos los sentidos.
Nosotros, los de la tercera edad,
como cariñosamente nos llaman, tenemos que
colaborar con nuestra experiencia
y debemos levantar la voz con valentía
y decir lo que está mal.
La calle es de todos y cuando una persona
hace un daño a otra persona o cosa,
debemos hacerle comprender
que antes está el derecho de todos
y no solo el de algunos.
“Los pueblos son comunidades
Para convivir y compartir”.

Mi pueblo. 30 años después…

Original”, Febrero de 1996.

Cuando llegué a este pueblo
era el día 3 de Marzo.
Procedía de un pueblo en el que
hacía 20 años estaba residiendo y
del que no era natural. Pero no voy a contar mi historia,
sino la de este pueblo que se
llama Guadajira y cuyo nombre
se debe al río que pasa muy cerca.
Era el día 3 de Marzo de 1970…
¡que bonito era este pueblo ¡
¡que maravillosos sus habitantes!
Casi todos eran familias muy numerosas:
Los Martínez, los Plata, los Morato,
Los Paniagua, los Sánchez, los Carrizosa …
Y muchos más.
Éramos un ramillete de jóvenes
alegres, trabajadores y amigos
de todos. Había en este pueblo una convivencia
y una amistad que me agradó mucho.
Yo regentaba un bar y un día
le pregunté a un señor:
¿sabe usted como se llama
este bar? Y el me contestó:
-“Se llama simplemente El Bar”
Y así era en realidad
el bar y el pueblo, un sueño.
Bonito, florido, todas las casas iguales
con jardines y flores por
todas partes. En fin un pueblo
hecho para vivir una vida bonita y tranquila.
Hoy, pasados los años, me pregunto:
¿qué ha sido de aquel pueblo?
Pues de tantas cosas bonitas que encontré,
hoy día 16 de Enero de 1996, casi
no encuentro nada.
Hoy veo jardines destrozados,
bancos arrancados, papeleras destrozadas, niños
mal encarados… gentes orgullosas
y poca amistad.
Hoy nadie hace falta, todos tenemos
coches, dinero y … mucho pasar de todo.
Estos han sido 30 años
de un pequeño pueblo y yo les digo
a ustedes, queridos niños:

Antes, con tener menos
teníamos mucho más.

La autora Joaquina Camello mostrando el diploma de participación.

Buenas Noticias”, Octubre de 2000.

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