HOY, SAN PELAYO EN PIVIERDA (COLUNGA) CON RECUERDOS DE CODILLO EN PUENTE AGÜERA

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Ayer, glosando mi comentario sobre la fiesta patronal de San Pedro en Sales, GELI LÓPEZ, lectora fiel de mis «Histories…», me recordó aquel viejo refrán que advierte como «Entre San Juan y San Pedro, SAN PELAYO está en el medio».

Efectivamente: El 24 de junio se celebra San Juan Bautista, el 29 es San Pedro Apóstol y el día 26 la Iglesia Católica recuerda el martirio y muerte, en el año 925, del niño-adolescente SAN PELAYO.

Les resumo la historia de este «niño Santo», no vaya a ser que algunos lo confundan con el bravo DON PELAYO quien se «alzó» contra la dominación árabe en Covadonga en tiempos del siglo VIII.- Lo cantaban así los niños en la escuela:

«La Reconquista de España fue iniciada por Pelayo, unos dicen que en abril y otros dicen que fue en mayoooo.»

Pues verán; el niño Pelayo (o Pelagio) nació en Galicia en el año 911 y, desde niño, fue educado por su tío Hermoigio, Obispo de Tuy. Este obispo, con su sobrino, acompañó al rey de León Ordoño II en ayuda del reino de Navarra asediado por los árabes comandados por Abd-al -Rahman III (Abderramán III)- La derrota en la batalla de Valdejunquera en el año 920 acarreó el cautiverio del Obispo y de Pelayo (entre otros prisioneros). El Obispo fue libera cierto tiempo después, pero no Pelayo, por el que no se pudo pagar rescate, y porque -rapacín muy guapín y «apetecible»- parecía ser del gusto de Abderramán. Al negarse Pelayo a las «insinuaciones de Abderramán» y a renegar de su fue cristiana, fue brutalmente martirizado hasta su muerte en Córdoba en el año 925. Fueron 5 años de sufrimiento, de esclavitud y de martirio.

Sus restos (la mayor parte) se custodian y veneran en el ovetense Monasterio de San Pelayo.

Pues, ¿saben ustedes?, este Santo Niño -salvo en Oviedo capital – es poco venerado en Asturias y si no me equivoco es PIVIERDA, parroquia del Concejo de Colunga, la única en Asturias que se acoge al patronazgo del niño SAN PELAYO.

Bien es verdad que PIVIERDA, pueblo precioso en el fondo de un valle, le hace fiesta grande a la VIRGEN DE LOS DOLORES o VIRGEN DOLOROSA, en los mediados de septiembre. Y San Pelayo, como San Cristóbal en la villa de Colunga, San Juan Bautista en Duz o Santa Ursula en Carrandi, por citar ejemplos locales, siempre «queda en segundo plano».

De las fiestas de Pivierda -en Pivierda, quiero decir- guardo un inolvidable recuerdo de los CODILLOS DE CERDO GUISADOS que preparaban en el «chigre de Agúera Arriba» cuando lo regentaban Carlos y Loli, siempre bajo la atenta compañía y colaboración de Araceli y Ricardo. Eran una auténtica obra de arte.

En la actualidad ese restaurante está en otras manos y, así entre nosotros, les diré que para saborear y disfrutar este plato tienen que ira a CASA CARLOS, en Caravia, donde Luis Francisco los prepara de modo magistral.

Yo, que aprendí de ambos, los guiso de este modo:

Limpios los codillos y eliminada parte de su grasa superficial los adobo con un majado de ajo, perejil, orégano (poco), tomillo (poco) y hierbabuena (poco) desleido en aceite y un chorro de brandy. Reposan así durante una hora abundante.

En una cacerola grande rehogo en aceite 2 cebollas grandes, un pimiento rojo y 2 zanahorias (todo bien picado) y ya en su punto, añado los codillos, caldo de carne y medio vaso de brandy o de vino blanco castellano.

Cuece todo a fuego medio y en hervor continuo durante dos o tres horas. Casi al finalizar la cocción paso la salsa por el pasapurés y la llevo de nuevo a la cacerola. Siguen los hervores hasta que la carne esté tierna.

Sirvo emplatando el codillo (uno por persona) y acompaño con patatas fritas.

Para beber, un vino tinto (crianza o reserva) riojano , extremeño o de Cangas del Narcea. ¿Y manchego? ¡También! ¿Y de Ribera del Duero? ¡También! Y uno de Toro? ¡También!.

En fin: ¡Feliz día de San Pelayo para los «pivierdanos» y para los «carbayones»!

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