«P´AL ORBAYU Y PA LA PRÚA», ARROZ CON COSTILLA

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Mi buen amigo FERNANDO MENÉNDEZ BRAÑA, marinero llastrín y en su día Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores, nos sorprende y avisa diariamente con su «parte meteorológico» que, a modo del clásico «Calendario Zaragozano», CASI SIEMPRE ACIERTA.

Lo malo -para mí, lo mejor- del caso es que en su «explicativa» utiliza un lenguaje «TAN LLASTRÍN» que para entenderlo hay que saber hasta lenguas clásicas, como, por ejemplo, LATÍN o GRIEGO.

Veamos: hoy, para informarnos sobre la «evolución de la mañana» nos avisa de que «EL ORBAYU VOLVIOSE PRÚA PERSISTENTE». Y, claro, ustedes se preguntarán: «¿QUÉ YE ESO DE LA PRÚA?”.

Pues nada, nada… Hoy, clase de latín.

Aquellos viejos y locos romanos -según decían Asterix y Obelix en su aldea gala- eran muy unívocos para designar «cosas» relacionadas con las aguas del cielo (aquae caelorum). Y así utilizaban estas palabras:

.- ROS, para designar el rocío.

.- IMBER, para designar la lluvia tipo «orbayu» fuerte.

.- PLUVIA, para significar la lluvia normal y tormentosa.

.- PRUINA, con significado de escarcha.

.- NIX, para definir la nieve.

.- GLACIES, con aplicación.al hielo.

Y así, en el bíblico «Cántico de los tres jóvenes», recitábamos aquello de: «Benedicite omnis IMBER et ROS, Domino; benedicite PRUINAE et NIVES, Domino…

Nuestro ORBAYU es una llovizna, una lluvia fina (el ros latino); y la PRÚA es más fina aún, casi como una escarcha (pruina) que, como también advierte FERNANDO «ye un agua de tontos que mueya a los listos». Lo que muchos llaman ORPÍN y CALABOBOS. Ya lo deciamos de nenos: «¿Sabes una cosa? ¡Que cuando llueve non rosa!».

Es curioso, en otro puerto de mar asturiano como LUANCO (concejo de Gozón), según cita de Sara Suárez Solís en su «Aportación al léxico de Luanco» (S. Sueiras Edit. Oviedo 1983), PRUAR significa LLOVIZNAR.

Así que como el día está tristón y un si es no es «apagau», aunque según apuntan mejorará por la tarde, vamos a «furnir» (fortalecer) el cuerpo y el espíritu con un ARROCÍN CON COSTILLA, que «ye platu baratu» y de buen sabor.

En nuestro restaurante virtual lo hacemos así:

Doramos en aceite unos 600 g de costilla de cerdo (ya limpia de grasa), en trozos, y los llevamos a una cazuela o, también, si se desea, olla rápida. En el aceite de fritura pochamos dos dientes de ajo y un pimiento rojo cortado en tiras. Agregamos todo a la costilla y, junto con un vaso pequeño de güisqui y agua (poca) dejamos cocer hasta que la carne esté blanda. En olla rápida bastan unos 10 a 15 minutos.

Añadimos el arroz (sobre 4 pocillos) y algo más de doble cantidad de agua o caldo de carne, sal y un sobre de azafrán. Dejamos cocer hasta que el arroz quede «al dente» y meloso. En olla rápida bastan unos 5 a 6 minutos.

Tras un reposo en olla tapada con un paño, se ofrece emplatado en raciones individuales.

¿Y para beber? Yo voy a acompañar con un vino tinto gallego de Amandi (Ribeira Sacra), que es el que «tengo a mano» ahora.

Con PRÚA, con ORBAYU o CON SECA, ¡¡¡FELICIDADES A TODOS LOS PEDROS, PETRES, PABLOS Y PAULES!!!

Sin Comentarios.

Responder

Mensaje