DOMINAN LAS REBAJAS

POR ALBERTO GONZÁLEZ, CRONISTA OFICIAL DE BADAJOZ

En agosto, grandes rebajas. Por eso, aunque en estos momentos España atraviesa una de las situaciones más difíciles de su historia, su Gobierno es de oferta y muchos de sus ministros de saldo.

Decía Unamuno a principios del siglo XX que para que España funcione había que rebajar de nivel a todo el que ocupa un cargo público: Al ministro hacerlo jefe de sección; al director general, administrativo; al gerente, portero y así sucesivamente, y poner en su lugar gente capacitada. Y lo decía en un tiempo en que el rasero era alto.

Si Don Miguel viviera hoy se quedaría patidifuso al ver que en nuestros días todo el mérito de muchos altos cargos es una tesis plagiada, un título inventado, un currículum falso o un carnet de partido.

Otrora los gabinetes ministeriales solían ser de primera calidad y el kilo de sus piezas pesaba de sobra los mil gramos exigidos. Correspondían a figuras de valor reconocido y experiencia demostrada que llegaban al cargo a aportar capacidad y eficiencia, no a llevarse un sueldo o imponer la dictadura de su ideología.

La cosa cambió radicalmente cuando en 2000 el presidente Aznar hizo ministra a una señora impresentable que abochornó incluso a los suyos. Después, con las mocetas zapateras y los buscavidas de nuestros días, el rasero bajó aún más y la clase política se degradó con una espectacular disminución de excelencia y peso. Hoy, en el mercado político, entre las de primera calidad que siguen colmando el kilo, abundan las piezas que solo dan en balanza como mucho, según se decía antes castizamente, cuarto y mitad; y se sirven envueltas en papel de estraza.

Son las de ocasión que con su baja estofa menoscaban el producto y desvirtúan el modelo. Porque, además de a eficacia en el ejercicio de la función, ser representante de todos obliga a una ética y una estética. Pese a lo cual, con intencionada falta de respeto a las instituciones y la ciudadanía, también ahí se han impuesto las grandes rebajas.

Por lo que respecta a Badajoz, que no es de los peores mercados en este panorama de mediocridad, los titulares que ejercieron con acierto su función en un clima general de buen hacer, aquellos que por su seriedad inspiraban confianza, son numerosos. Mencionar casos concretos es arriesgado porque alguno podría olvidarse. Pero seguro que muchos recuerdan aún la valía de quienes en otras épocas gestionaban con rigor las instituciones y organismos de la política y la administración; entre ellos varios ministros y altos cargos paisanos, y pueden establecer las oportunas valoraciones y equivalencias.

Y verán que lo que sugería Unamuno se ha hecho realidad, pero al contrario; porque en política se ha rebajado la categoría muchos grados, en efecto. Pero la personal de los titulares de los cargos, dejando a los personajes rebajados en los mismos puestos, o incluso ascendiéndolos.

Fuente: https://www.hoy.es/

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