REFORMA DE LAS CALLES A FINALES DEL S. XVIII

POR BERNARDO GARRIGÓS, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA (ALICANTE)

Casa de la izquierda era la número 1 de la calle Lorito. En ella vivía la familia Aracil.

Durante el periodo de mandato del corregidor Juan José Pérez y Pérez (17 de marzo de 1784- 2 de agosto de 1786) se habían realizado una serie de trabajos encaminados a la mejora de las infraestructuras de la localidad.

Había iniciado un proceso de mejora de la red viaria, en concreto de las calles Lorito y San Francisco.

La calle Lorito comenzaba en el número 22 de la actual Josep Hernández Mira y llegaba hasta más o menos el número 22 de la calle Mare de Deu de l’Orito, punto donde se situaba el portal de Valencia, según las investigaciones de José H. VERDÚ CANDELA.

Posible calle San Francisco a finales del siglo XVIII. Zona sin urbanizar.

En cambio, la calle San Francisco posiblemente fuera el espacio que delimitaba el camino real hacia Alcoy desde este portal hasta el convento franciscano de la Mare de Deu de l’Orito.

Por lo visto se trataba de cubrir la acequia madre, que discurría por en medio de la calle y empedrarla, aunque advertía que “los albañiles y peones no estaban diestros en empedrar, y, a pesar de ser de las principales”. Esta obra fue financiada por los terratenientes “a quienes les había costado nueve cuartos por palmo” .

Proponía que el siguiente paso que había que dar era el arreglo de las calles de la Villa y el Vall porque eran otras calles muy importantes y sus vecinos estaban dispuestos a costear el valor de la obra.

A la izquierda zona de los Andadores a finales s. XVIII.

Don Juan José Pérez pensaba que era necesario expandir la ciudad fuera de los muros de las antiguas murallas y había puesto el ojo en la ampliación de las edificaciones junto al camino de Alcoy, entre la ciudad y el convento de San Francisco. Sin embargo, existía un problema ya que la zona, conocida popularmente como Andadores, era bastante elevada, fuerte y peñascosa.

Don Juan José Pérez abandonó el consistorio jijonenco definitivamente el 17 de septiembre de 1786, siendo sustituido por Roque Marín y Domínguez, quien juró el cargo ante los jijonencos el 18 de octubre. Su pasó fue efímero, pues en junio de 1787 obtuvo la alcaldía mayor de la ciudad de Alicante.

Tras abandonar el cargo el Consejo de Castilla solicitó informes a los regidores jijonencos sobre su gestión. Los regidores se reunieron el 19 de octubre para evaluar la gestión del corregidor Roque Marín, quien apenas estuvo 10 meses en el cargo.

Carrer la Vila.

El corregidor llevó a término el arreglo de la calle la Vila. Vicente Picó, regidor decano, fue crítico con la gestión del corregidor especialmente en el trazado de la acequia madre, que circulaba por en medio de la calle y por haberse construido un ramal en dirección a la calle El Vall, que ha sido sufragado también por los vecinos de la calle la Vila y en la necesidad de su mantenimiento y limpieza; del que duda se pueda realizar: “A mas la tal mina maestra o acequia madre como tiene el destino de resebir las eses y basuras de las casas por medio de las minetas que se han abierto de todas ellas, como le falta agua que corra por ella; pues no la ay, ni es dable haverla porque siendo este pais tan escaso de ellas que las pocas que ay se nesesitan precisamente para el riego de las huertas (…)con mucha probabilidad es de temer que las basuras y eses detenidas levanten pestilensiales hálitos que infesten la calle y contagio del pueblo” .

Mariano Aracil, regidor segundo, no compartía del todo esta opinión y no veía tan latente este peligro, puesto que afirmaba: “las halla el exponente por muy útiles y convenientes y nada perjudiciales a dichas casas ni a la salud pública siempre y quando se les pueda dar agua para limpiar la imundisia de dicha asequia madre“.

Mariano Aracil no pudo negar que se habían producido algunos defectos en la escalera que subía desde la calle del Vall a la de la Vila, pero esperaba que el buen criterio del corregidor permitiera su solución.

Escales de Pere. Comunican las calles El Vall y La Vila.

Andrés Picó, regidor cuarto, nos aportaba algún detalle más: “pues en el día para pasar de la del Vall a dicha calle de la Villa y ser el paso público para la Yglesia Parroquial se nesesita de composición pues está impracticable”. Este mismo concejal era el que manifestaba un mayor desacuerdo con la forma en que se ha realizado estas obras en la calle de la Vila: “la que podía haverse compuesto con menos coste y mejor idea”. El presupuesto del arreglo de la calle La Villa se había disparado y fue sufragado por los propios vecinos.

BIBLIOGRAFÍA

GARRIGÓS SIRVENT, Bernardo, “Obras públicas en la Xixona de 1786”, El Programa, 2015.

MARTÍNEZ BARA, José A., “La Jijona de 1786 vista por un corregidor”, Programa de Fiestas de Moros y Cristianos, Xixona, Comisión de Fiestas, 1966.

VERDÚ CANDELA, José H., Lo Retrobament (Sexona, Xixona, Jijona: Recuperación de una villa real aún reconocible en sus monumentos…), tesis doctoral inédita defendida en 1986 en la facultad de Bellas Artes de San Carlos, Universidad de Valencia.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com/

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