SAN PELAYO DE OVIEDO

POR ANDRÉS MARTÍNEZ VEGA, CRONISTA OFICIAL DE PILOÑA (ASTURIAS)

Monasterio de San Pelayo.

Tras más de mil años de presencia ininterrumpida en Asturias del monasterio benedictino de San Pelayo, salvo contadas y esporádicas exclaustraciones, un riguroso trabajo de investigación de la Dra. doña Isabel Torrente Fernández, que nos acerca a su itinerario histórico durante la Edad Media, se presentará mañana gracias a la labor editorial del Real Instituto de Estudios Asturianos y a la generosa colaboración del propio cenobio.

El inmenso acervo documental que custodia, parcialmente publicado en varios volúmenes por el centro monacal, siempre fue objeto de atención de investigadores, prioritariamente medievalistas, que dieron a conocer algunos aspectos de la vida en comunidad que desde el siglo X llevaron a cabo, en el mismo solar que hoy ocupan, un grupo de mujeres, renovado a través de generaciones hasta la actualidad. A diferencia de estos trabajos de carácter parcial, el estudio de la Dra. Torrente cabe inscribirlo en un marco historiográfico global, que cronológicamente se sitúa entre el siglo X y las primeras décadas del siglo XVI, es decir, durante toda la Eda Media.

No es tarea fácil revisar, estudiar e interpretar detenidamente los cientos de diplomas que traslucen la vida de esta comunidad, tanto a nivel interno como en sus relaciones con el exterior; sin embargo, en esta obra se consigue ese estudio de detalle al estructurarla por medio de etapas cronológicas. Así, el primer capítulo –siglos X-XII– hace referencia a los orígenes del cenobio en el contexto del monacato ovetense, así como a su consolidación institucional ya en la duodécima centuria, bajo la Regla de San Benito.

El siglo XIII es un nuevo apartado que se ocupa de la actividad monástica en una época de auge urbano e inserta en las transformaciones económicas y sociales de su entorno; le sigue el análisis pormenorizado de las dificultades que atraviesa el centro señorial durante el siglo XIV; y ya en el cuarto y último apartado –siglos XV y XVI– se estudia el fortalecimiento señorial y las relaciones del monasterio con la Congregación de Valladolid.

Queda claro en la detenida lectura de todos estos apartados que no se trata sin más de un estudio de carácter económico, pues tal como advierte la autora: “No pretendo estudiar prioritariamente el aspecto dominical de San Pelayo, sino que mi intención es tomar el monasterio como centro de observación, tanto del ámbito intramuros como del de su relación con la sociedad del entorno más próximo, la ciudad de Oviedo, y el más lejano, las zonas rurales que integran su señorío dominical y jurisdiccional […]. Mi interés se centra en las personas […] que hicieron posible el cenobio […] por su profesión en él, en el vivir cotidiano de esas mujeres que se acogieron a sus muros, su piedad, nivel cultural y atención a los negocios derivados del dominio patrimonial».

Ciertamente, la autora ha conseguido su propósito al darnos a conocer el discurrir diario de aquella comunidad, acercándose y atreviéndose a componer incluso el perfil biográfico de quienes tuvieron responsabilidades de gobierno, la extracción social de las monjas, su procedencia geográfica, los niveles de parentesco dentro del grupo, sus prácticas cultuales, su amplio dominio territorial extendido a lo largo y ancho de la región, y su presencia activa en la sociedad asturiana y, particularmente, en la misma ciudad de Oviedo, que con esta obra recupera también buena parte de su historia.

El texto adquiere una gran relevancia y se enriquece enormemente con la profusión de gráficos y esquemas que ilustran los distintos apartados y que, a modo de fuentes, facilitan la compresión y la mirada investigadora para otros múltiples trabajos. En definitiva, estamos ante una obra cumbre de la historia medieval de Asturias, imprescindible para el mejor conocimiento del monacato regional y de todo nuestro territorio; al fin y al cabo, la presencia de San Pelayo fue constante en el mismo e inundó los múltiples rincones de todo el solar del viejo reino.

Merece la pena, por tanto, destacarse la publicación de un trabajo como este, fundamentado en una investigación científica seria, partícipe de la tradición y de las tendencias más innovadoras propias del análisis histórico, riguroso en la aplicación del método, y sustentado en un amplio corpus documental tratado con minuciosidad para extraer información tan relevante.

Fuente: https://mas.lne.es/

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