LA GUERRA DE LAS COMUNIDADES EN SANTA MARÍA LA REAL DE NIEVA

POR FELIPE MOLINERO RODRÍGUEZ, CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE SANTA MARÍA LA REAL DE NIEVA (SEGOVIA)

Casa noble donde se aposento Ronquillo.

Esta localidad nace como consecuencia de la ‘aparición’ de la Virgen de la Soterraña al pastor Pedro Amador Vázquez (1392). La reina Catalina de Lancaster, esposa de Enrique III, fue el alma mater del nacimiento del pueblo: hace que el lugar quede libre de jurisdicción por el Papa Clemente VII (20-2-1393), hace Real Villa (11-8-1395), y concede innumerables privilegios, siendo, sin duda, el más importante la exención del pago de impuestos a 200 vecinos. Todos los reyes confirmaron eses privilegios hasta Fernando VII (1814 y 1815), e incluso aumentaron a 250 desde los Reyes Católicos (1476). Los mismos Pontífices concedían privilegios e indulgencias a los peregrinos que visitaran el lugar en ciertas festividades y dieran donativos para la construcción de iglesia y monasterio. Desde Catalina de Lancaster a Alfonso XIII todos los monarcas visitaron el lugar. Aquí tenían aposentos donde descansar o moraban en su ir y venir por su reino. Incluso Enrique IV reunió Cortes aquí en 1473.

Carlos I de España y Emperador V de Alemania, tuvo una relación estrecha con esta Villa, y viceversa. Así, en la Guerra de las Comunidades (1520) esta Villa se puso al lado de la corona. La confirmación de los privilegios era esencial para la vida de esta población. En esta guerra el Alcalde Ronquillo, a instancias del Cardenal Tortosa, Gobernador de España, se asentó en la villa poniendo tribunal de Justicia y Cuartel General. Sentencia al párroco, sacristán, un monaguillo y un labrador (5-7-1520) por avisar de su presencia, y haber tocado las campanas a rebato. Ronquillo debió residir en una casa sita en la Media Luna, con un contingente de 3500 hombres, y muy cerca, en Paradinas, estaban los ejércitos comuneros. Prohibió que se llevasen provisiones a Segovia. Los comuneros enviaron refuerzos, y Ronquillo debió retirarse a Arévalo.

La villa tomó partido por el Rey y Emperador. Era de fundación real, y recibía privilegios del monarca, como el monasterio de los dominicos. Los privilegios eran fundamentales para su subsistencia, pues con apenas término municipal para poder dedicarse a la agricultura y ganadería, la exención de impuestos era de vital importancia para el mantenimiento vivo de la fe en la Soterraña, el monasterio de los dominicos, y su industria textil. Pero nos queda un interrogante: ¿Qué postura tendría el pueblo llano? No parece lógico que Ronquillo ejecute esas sentencias por avisar que se aproximan tropas y que en un primer momento no distinguirían si eran de uno u otro bando. Ronquillo y la villa están al lado del Emperador por lo que esas represalias son trágicas, quedando la población decepcionada con estas medidas. La gente sencilla, sin duda, no querría guerras, que lo único que traen son muertes, desastres y desmanes de las tropas, además de tener que darles comida, alojamiento, o las requisas que hacían, ropas… Ronquillo se estableció aquí por ser una Villa Real y poder controlar los abastecimientos y los movimientos de gente hacia Segovia, y ser un lugar estratégico tanto hacia la capital como a Coca, Arévalo, Medina del Campo, Olmedo, Valladolid,…

El rey no olvidará este apoyo y el 1 de julio de 1521 escribe una carta a la Villa desde Logroño, dando noticia de una victoria conseguida en Navarra sobre los franceses, señalando “Hagooslo saber porque sé que habréis placer para que dis gracias a Dios”.

Fue el mismo rey quien mandó “cercar” la localidad, según Sandoval, cercas que eran de pizarra, una muralla. De hecho, en los libros de registros parroquiales aparecen referencias como Juan Martín, hijo de Pedro Martín, “el de la puerta de Ortigosa”, o “hacia la puerta de Hochando” en un documento de una donación de 1528. Son referencias a las puertas de entrada y salida de la villa que se repiten hasta la Guerra de la Independencia: “puerta de Nieva”, “cerca del postiguillo”…).

Carlos V da una Provisión Real en Toledo (1526) para “echar en sisa cuarenta mil maravedís para hacer pozos y fuentes en esta villa, y otras cosas” y también para hacer Casa Consistorio, pues hasta entonces el concejo se reunía en el monasterio. Y el mismo año da una Real Cédula en Granada concediendo a esta villa que “que no se aposentara gente de guerra” en ella.

En 1527 da otra Provisión Real en Valladolid concediendo “echar en sisa cien mil maravedís para reparar las puertas y cercas”, algo deterioradas en esta Guerra de las Comunidades.

Isabel de Portugal, esposa de Carlos V, profesaba una especial devoción a la Virgen de la Soterraña, como su hija María, visitando con frecuencia la villa, y en 1538 hace que el emperador conceda otra Real Cédula para reformar los aposentos regios, haciendo que la ciudad de Segovia diera cien carros de leña de pino para ello. De esta época se conserva aún la escalera de subida al palacio real.

Carlos V pasó en varias ocasiones por esta localidad, alojándose en los aposentos (14-11-1539; 20-1-1542…). Finalmente confirmó los privilegios a esta villa en 1556, el 19 de marzo, diez días antes de que su hijo Felipe II fuera proclamado rey. Es muy tarde. ¿Cuál es el motivo? Su madre Juana la Loca, siguió considerándose soberana hasta su muerte (12-4-1555) y ella confirmó esos privilegios en Burgos (7-3-1508).

Durante su reinado fueron varios los vecinos de esta villa que salieron hacia América y Filipinas, como el alférez Alonso del Canto y Ocampo, y en una expedición al mando de Juan de Salinas se fundó Santa María de Nieva en Perú (1558), sin duda por influencia de alguno de sus oficiales o soldados. También varios de los dominicos de este monasterio de esta villa fueron a las Indias en misiones.

Fuente: https://www.eladelantado.com/

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