TERESITAS, QUE SON «FRUTA DE SARTÉN»

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

TERESITAS ASTURIANAS.

Portada del libro CONFITERÍAS Y CONFITEROS DE ASTURIAS, editado como coleccionable por el diario ovetense LA NUEVA ESPAÑA. Perdonen «la presumición», pero el autor «seo yo».

Todos los que hicimos la «Milicia Universitaria», cuyo nombre oficial era Instrucción Premilitar Superior (IPS), y nos tocó la, para mí, interesantísima vida de campamento estival (yo, en Monte la Reina-Zamora) no podemos olvidar aquella «canción a son de desfile» que empezaba así:

«Margarita se llama mi amor
Margarita Rodríguez Garcés;
una chica, chica pum
del calibre ciento ochenta y tres…»

Esta canción, propia de los campamentos IPS y utilizada en muchas películas como «Quince bajo la lona» con Antonio Ozores, fue compuesta en 1948, en el campamento de El Robledo (Segovia) por el «caballero aspirante a oficial de complemento» Julio Salgado Alegre (1926-2003) a quien, en recuerdo de su obra y pocos meses antes de su muerte, le fue concedida la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco.

Pues en 1961, en mi compañía de Ingenieros de Transmisiones de Monte la Reina, sugirió nuestro capitán la idea de sustituir a la famosa «Margarita» por otra canción de desfile. Y no recuerdo quién propuso ésta, que tuvo una relativa aceptación:

«Yo tengo una novia que es mi ilusión
más rubia que el oro,
Tere , Teresita…
En sus ojos claros me miro yo,
ella es mi tesoro,
Tere, Teresita…»

Les confieso que yo nunca fui capaz de cantarla mientras desfilaba; primero, porque canto muy mal y, segundo, porque lo de «Teresita» me resultaba de una cursilería rayana en el melindre.

¡Caray! ¡Quién me iba a decir a mí en aquellos tiempos de juventud que las TERESITAS son una dulcería muy típica de Asturias, «emparentada con «les casadielles», las empanadillas de crema y los XUXOS gerundenses, que algunos llaman «pepitos de crema”!

Empecemos nuestra clase de hoy: ¿Qué son los llamados FRUTOS DE SARTÉN?

Esta expresión, que ya aparece en muchos recetarios medievales con son el Libre de Sent Sovi (siglo XIV) o el Libro de Guisados, de Ruperto de Nola (ss. XV y XVI), deriva de las palabras FRUTO (producto útil y de cierto provecho) y DE SARTÉN, en el significado de que su elaboración precisa de una fritura en aceite caliente.

FRUTOS o FRUTAS DE SARTÉN son, por ejemplo, los frisuelos (fayueles, cereisolos, freisolos…), las orejas de fraile, las flores, las torrijas (picatostes), las rosquillas de anís… ¡hasta los churros!, si apuramos el concepto.

Las TERESITAS ASTURIANAS son dulcería muy típica de carnavales, de Semana Santa y de Días de Difuntos (1 y 2 de noviembre) y son muchas las confiterías que en tales celebraciones «adornan» sus escaparates con amplia oferta de estos pasteles.

Miren ustedes, si se dan un garbeo por Gijón verán -y caerán en la tentación de degustarlas- qué maravilla de TERESITAS exponen en CONFITERÍA MARGA, calle Torcuato Fernández Miranda, muy cerca del estadio El Molinón.

¿Qué cómo se hacen?

Pues verán; como «cada maestrillo tiene su librillo”; es decir, su secreto de elaboración y el mejor secreto es el que uno se cuenta a sí mismo y eso «llevándose bien», pues yo les voy a dar mi receta, doméstica y simple, pero que resulta relativamente exitosa.

1.- Compren una o más (según las piezas que deseen elaborar) láminas de hojaldre congelado, asegurando su máxima calidad.

2.- Ya descongeladas, estírenlas un poco con el rollo pero sin que resulten demasiado finas.

3.- Corten piezas rectangulares de unas dimensiones aproximadas de 6 cm de ancho y 12 cm de largo, de forma que al doblarlas resulten piezas cuadradas de unos 6 cm de lado.

4.- Preparen, según costumbre, una crema pastelera con harina fina de trigo o de maíz, leche, mantequilla y huevo. Ha de resultar más bien espesa.

5.- Rellenan cada tira de hojaldre con porciones de esta crema; dóblenla sobre sí misma y cierren bien apretando los bordes con un tenedor.

6.- Frían en abundante aceite muy caliente. Saquen, escurran y espolvoreen cada pieza con azúcar y, al gusto, canela en polvo.

Una advertencia: Hay quienes gustan de sustituir la crema pastelera del relleno por una crema o pasta de almendra. Ustedes verán. Yo me apunto a la crema pastelera.

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