EL PALETÓ, EL DESARME EN OVIEDO Y OTROS CUENTINOS

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Títulos que honran a la CIUDAD DE OVIEDO.

El Rey don Fernando VII, el que usaba paletó.

En mis años de niñez -y ya llovió a cántaros diluviales – una de las típicas canciones «de corro» en la escuela empezaba así:

«Cuando Fernando Séptimo usaba paletó,
paletó,
usaba paletó»

Y después continuaba con la misma cantinela pero cambiando todas las vocales, y en orden sucesivo, por a, e, i, o, u:

«Canda Farnanda Sáptama asaba palatá,
palatá,
asaba palatá…»

Un servidor, que era nenín e iba a la escuelina de San Juan de Duz, ignoraba quién era ese Fernando Séptimo y que era el paletó. Yo pensaba que debía tratarse de un gran rey -como Franco o algo así- que usaba un enorme bastón (un «palu grande») para apoyarse.

Después de muchos años me enteré que Fernando VII (1874-1833), para algunos llamado «El Deseado» y para otros «El Rey Felón», fue un rey de España un tanto «creador de conflictos». Y que el PALETÓ no era un «cayau» sino una especie de capa o gabán que cubría la levita o el frac, prenda masculina muy de moda en esa época.

Don Fernando se casó cuatro veces y solamente con su cuarta esposa, doña Mª Cristina de Borbón, tuve descendencia: dos NIÑAS: la princesa doña Isabel (después reina doña Isabel II) y la infanta doña Mª Luisa Fernanda.

Y aquí viene el lío. Resulta que en ese tiempo estaba vigente la llamada LEY SÁLICA que impedía reinar a las mujeres; con lo cual la princesa Isabel nunca podría ser reina de España.

Solución: Fernado VII promulgó una PRAGMÁTICA SANCIÓN, anulando la Ley Sálica y facilitando el acceso al trono a su hija primogénita.

Cuando en 1833 fallece el rey, su hermano don Carlos, que no reconoció la legitimidad de la sucesión dinástica en su sobrina, se alzó en armas para reclamar su derecho al trono. Y ya tenemos la primera guerra carlista.

En 1836 el follón se trasladó a Asturias y Oviedo sufrió el ataque de tropas carlistas, duramente repelidas por los realistas isabelinos. En premio a esa fidelidad a doña Isabel la reina gobernadora doña Cristina concedió a Oviedo, en enero de 1837, el título de CIUDAD BENEMÉRITA.

Las cosas y los rencores siguieron latentes y en ocasiones, como sucedió en 1856, se reprodujeron nuevas carlistadas. Y otra vez los fieles a doña Isabel siguieron ganando y DESARMANDO a sus rivales que agrupaban entusiastas carlistas de Siero, Llanera, Las Regueras, etc.

Doña Isabel es destronada, viene don Amadeo de Saboya (también destronado), se proclama la I República (sin éxito alguno) y llega al trono don Alfonso XII, hijo de doña Isabel II.

Y otra vez -y la última- los carlistas vuelven a pretender el trono. Y Oviedo es atacada. Y Oviedo es defendida, replegándose las tropas «rebeldes» a sus campamentos. Y se cuenta que los realistas («los buenos»), para confraternizar con sus rivales y perdonarles sus pecados porque los consideraban hermanos asturianos, los invitaron a una comida cuartelera de hermandad. Comieron, bebieron, bebieron, bebieron…y al finalizar el banquete -humilde banquete- les quitaron sus armas. ¡Vaya!, que los DESARMARON.

Se dice, se cuenta…que tal banquete cuartelero consistió en un guiso de garbanzos con bacalao y espinacas, un plato de callos y un postre a base de arroz con leche.

Y como en esto de contar historias y celebrar banquetes nos lo creemos todo, pues así nació en Oviedo el MENÚ DEL DESARME, fiesta gastronómica que tiene lugar cada año el 19 de octubre para conmemorar … lo que cada cual considere como más histórico. ^Porque lo que realmente importa no es «el qué» sino «el cómo».

EL DESARME, fiesta que hoy se ha extendido más allá de la capital asturiana, es una celebración de comida fraterna, popular (no populista) y democrática; sin distinción de raza, sexo, religión, situación social u opción política.

Una fiesta que solamente tiene tres protagonistas: El potaje de garbanzos con bacalao y espinacas, los callos y el arroz con leche.

Lo demás son añadidos de maquillaje.

De la promoción de este festejo, de su historia bien contada y de su trascendencia como «atractivo turístico, tiene mucho y mucho que decir la ovetense COFRADÍA DEL DESARME, cuya influencia en la sociedad ovetense y asturiana es digna del máximo reconocimiento.

¡Si lo sabré yo, que soy COFRADE DE HONOR de esa Institución! El escritor don ADOLFO CASAPRIMA COLLERA, también Cofrade Honor, es el autor del estudio histórico más documentado acerca del Desarme y a él me remito. Allí se cuenta «lo de verdad», o lo que se supone de verdad. Yo me limito a recomendarle el pote de garbanzos que deben preparar así:

1.- Tras un remojo de 12 horas en agua, se estofan los garbanzos al modo acostumbrado. Garbanzos, cebolla, pimiento, ajo, pimentón, aceite, caldo de ave, y un buen trozo de gallina «mayor» o de tocino. Todo en crudo y a cocer.

2.- Ya casi finalizada la cocción de los garbanzos se retira la gallina o el tocino y se agregan unos buenos trozos de bacalao previamente desalados en agua. Siguen los hervores y, si procede, se rectifica de sal. Hay que ser muy cuidadosos en esto porque el bacalao aporta sabor salado.

3.- Cuecen las espinacas en agua con un poco de sal; ya cocidas, se escurren y se rehogan con un sofrito de aceite y ajo picado menudo.

4.-Su añaden las espinacas a los garbanzos. Da todo unos breves hervores. Reposa y se sirve muy caliento complementando con trozos de huevo duro.

5.- Y para beber, un buen vino tinto; que yo aconsejo de Cangas del Narcea o de Rioja. Es mi obligación pues también soy de COFRADE DE HONOR de ambas cofradías Vinícolas.

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