UN VIAJE POR GUATEMALA

POR JUAN FRANCISCO RIVERO, PERIODISTA, CRONISTA OFICIAL DE LAS BROZAS CÁCERES)

Lo que son las cosas, ahora que no hay viajes. por esta maldita pandemia del Covid-19, se tiene que viajar por la imaginación, los libros, los programas de viajes de radio y televisión o por lo que uno pueda ver e internet, sino recordar cuando ha recorrido lugares por esos mundos de Dios.

Estos días que se celebra una de las ferias más importante del mundo turístico, la World Travel Market de Londres, he tenido la oportunidad de hablar, vía digital, en sendas conversaciones con dos responsables del turismo guatemalteco que desean promocionar su bello país como un destino atractivo para el viajero español, especialmente en los campos de los congresos, turismo deportivo y de naturaleza.

Me explico, ambos, Pedro Galindo y Carolina Alvarado, (uno, cónsul de Guatemala en Reino Unido y la otra responsable de promoción del Mundo Maya) desean que Guatemala se convierta en un centro receptivo del turismo congresual para el hombre de negocios y también en un destino de turismo limpio y seguro, sanitariamente hablando, tras haber conseguido recientemente el diploma del protocolo del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, en sus siglas en inglés, World Travel and Tourism Council) el “Safe Travels”.

Hay que seguir trabajando en esos tiempos difíciles para cuando se abran las fronteras una vez que la humanidad haya vencido este horrible mal del coronavirus y se pueda viajar a destinos seguros. De hecho, esta misma tarde ha habido una gran noticia al comunicar el laboratorio Pfizer que su vacuna tiene una eficacia de un 90 por ciento.

He viajado a Guatemala y es un destino muy recomendable, especialmente en lugares tan entrañables como Antigua, la bellísima ciudad colonial, de claro origen hispano, y hoy un muy reconocido centro de enseñanza del español, así como Tikal, en el

Departamento de Petén, venerable ciudad maya. Ambos destinos han sido declarados Patrimonio de la Humanidad. Hace ya tanto tiempo que fui que siempre recodaré que la boda del rey Felipe VI con Letizia de Ortiz (22 de mayo de 2004) me tocó vivirla desde la habitación del hotel, un hotel que no tiene habitaciones, ya que todas son suites. Me estoy refiriendo al hotel Quinta Real, un verdadero lujo, cuyo propietario fue ministro de turismo de su país.

No puedo dejar de recordar mi visita al lago más bello del mundo, el lago Atitlán. Fue en esta zona donde el escritor francés Antoine de Saint Exupéry se inspiró para escribir su máxima obra “El Principito”. Y si uno quiere conocer algo de la Guatemala mágica ha de ir a Chichi, Chichicastenango, y ver la simbiosis de la religión católica con la de la gente de allá en la penumbra de la iglesia de Santo Tomás. Allí hice una foto que aún conservo en la memora y que ha sido expuesta en diversos lugares y publicada en un libro.

Indudablemente, la música, la gastronomía, y las gentes de Guatemala son los principales atractivos que hacen interesante acudir a este país. Por decirlo, claramente un destino que hay que visitar cuando salgamos de la pandemia.

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