CUANDO EL AYUNTAMIENTO CASI VENDE EL TEATRO ROMEA

POR JOSÉ ANTONIO MELGARES GUERRERO, CRONISTA OFICIAL DE LA REGIÓN DE MURCIA Y CARAVACA (MURCIA)

Foto propiedad del teatro

Las propuestas no prosperaron, siendo incapaces las gentes de nuestra generación de intuir lo que habría sucedido.

Por solo un voto, el Ayuntamiento de Murcia estuvo a punto de enajenar el Coliseo, en enero de 1921, ahora hace un siglo, para con sus beneficios terminar, o hacer ciertas obras, necesarias para la ciudad.Fue el 19 de enero de dicho año, ocupando el sillón municipal Francisco Serrano Soler, de Puente Tocinos (quien fue primer edil entre el 4 de noviembre de 1920 y el 18 de febrero de 1921) cuando, a propuesta del concejal del Partido Radical Sr. Navarro, se planteó al Pleno municipal vender el Teatro Romea de la capital, por las escasas rentas que proporcionaba a las arcas públicas y los considerables gastos que ocasionaba. Su propuesta iba encaminada a la enajenación del Coliseo a una «gran empresa que pueda pagar lo que vale». La propuesta quedó ese día sobre la mesa para su posterior estudio y debate.

Dos días después se reunió la denominada Comisión Mixta de Propios, para deliberar y resolver sobre lo propuesto por el Sr. Navarro. En el transcurso de la misma, el concejal Salmerón se mostró resueltamente opuesto a ella. Por su parte, el médico José Pérez Mateos (quien sucedió a Serrano en la alcaldía) se mostró partidario del arriendo, pero nunca de que el Concejo se desprendiera de aquella propiedad, puesto que «constituye un timbre de orgullo para Murcia». Navarro insistió en la venta con los argumentos ya expuestos, alegando que el Romea constituía para el Ayuntamiento una carga más que un beneficio, proponiendo crear una comisión de peritos, de la máxima confianza, para tasar el valor del edificio. Que el producto líquido se dedicara a la terminación del Mercado de Verónicas (comenzado en 1912), dejándolo libre del embargo que tenía, y a la construcción del Mercado de la Rambla; juntamente con la construcción de un edificio para pescadería. Con estos tres edificios, insistía Navarro, la Administración municipal aseguraría una renta saneada, con la que se podría atender a necesidades urbanas de las que tan necesitadas estaba el Concejo. La argumentación de Navarro concluyó diciendo que el sobrante de la venta podría dedicarse a la urbanización, embellecimiento y adoquinado de las principales vías. E insistió diciendo que otro destino que se podría dar al producto de la venta «era la construcción del alcantarillado, o la de casas para escuelas».

La discusión duró largo tiempo, interviniendo en ella, además de los ya citados, el exalcalde Hernán de la Cruz García Muñoz y los concejales Arróniz y Lorencio. Suficientemente discutida la propuesta de Navarro, se pasó a la votación de la misma, quedando desechada por siete votos contra seis.

La cuestión de la venta del Romea no era una novedad para los munícipes de hace un siglo, pues con anterioridad, en 1888, siendo alcalde Julián Pagán Ayuso y gobernador civil Leonardo Antolín Ruiz Martínez, se planteó a propuesta del concejal Ricardo López la venta del Teatro, «ya que constituye un gravamen para el municipio, toda vez que son negativos sus productos; se invierta lo que se obtenga en la construcción de un matadero y se paguen los débitos apremiantes» que el Concejo tenía pendientes, ya que la Diputación Provincial exigía su pago. (El descubierto con el Organismo Provincial ascendía en ese momento a 114.600 pts., que el Ayuntamiento no podía asumir).

Por fortuna, en uno y otro caso, las propuestas de venta del emblemático Coliseo capitalino no prosperaron, siendo incapaces las gentes de nuestra generación de intuir lo que habría sucedido con el edificio en el caso de haberse producido su enajenación.

FUENTE: https://www.laverdad.es/opinion/ayuntamiento-vende-teatro-20210119003935-ntvo.html

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