EL DÍA QUE SE CASÓ EL REY

POR ANTONIO LUIS GALIANO PÉREZ, CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA (ALICANTE)

Coleccióon A. L. Galiano

El siglo XIX dentro de la Historia de España está marcado por una serie de circunstancias bélicas, revolucionarias y políticas. Guerras contra el francés, carlistas, de Marruecos y de Ultramar, éstas últimas en la agonía de dicha centuria que darían lugar a la pérdida de nuestras colonias. Políticamente, tras la división provincial, decretos desamortizadores, varias constituciones, la reforma monetaria y la adopción de la peseta como unidad monetaria nacional, el Concordato con la Santa Sede, la entrada en España del Sistema Métrico Decimal, los reinados Isabel II y de Amadeo I de Saboya, “La Gloriosa” con el destronamiento de la primera y la efímera Primera República, la Restauración Monárquica tras la abdicación de la Soberana desde el exilio, en favor de su hijo Alfonso y la aprobación de la Constitución de 1876 que facilitó la alternancia de gobiernos conservadores y liberales, siguiendo un modelo de bipartidismo británico; fueron transcurriendo con más o menos obstáculos esos agitados años decimonónicos.

Colección A .L. Galiano

Una vez, asentada la Monarquía parlamentaria y la estabilidad institucional bajo el reinado de Alfonso XII, el joven Monarca con 21 años, aun a pesar de la oposición materna, decidió contraer matrimonio con su prima hermana María de las Mercedes, de 18 años, hija de los Duques de Montpensier, Antonio de Orleans y Luisa Fernanda de Borbón. El primero, hijo de Luis Felipe I de Francia y la segunda hermana de Isabel II.

La fecha elegida para los esponsales fue el 23 de enero de 1878, teniendo como marco la madrileña Basílica de Nuestra Señora de Atocha, que años después sería incendiada en los primeros días de la Guerra Civil.

Las gentes de Orihuela aún recordaban la visita que dieciséis años antes, el 27 de octubre de 1862, Alfonso

siendo Príncipe de Asturias visitó Orihuela procedente de Murcia en compañía de sus padres Isabel y Francisco de Asís y de su hermana, la Infanta conocida después como “La Chata”. De igual forma que el 23 de octubre de 1879 regresaría a Orihuela, para comprobar los daños ocasionados por la riada de Santa Teresa.

La ciudad no quiso dejar en olvido aquella fecha en que se iba materializar la unión matrimonial entre Alfonso y María de las Mercedes, organizándose a tal efecto unos festejos durante los días 23 al 26 de enero.

Para ello, el Ayuntamiento presidido por Matías Rebagliato y en dicha Corporación, entre otros, se encontraban Pedro Ramón Mesples, Mariano Agrasot, Álvaro García de Burunda, Abelardo Teruel, José María Sarget y Francisco Galiano; organizó un programa de actos, en cuyo encabezamiento, además de ensalzar las virtudes intelectuales y cristianas de la futura esposa, consideraban que era un deber unirse con alegría a la dicha del joven Rey. Concluyendo dicho encabezamiento con vivas al Monarca, a la Infanta y a España.

A continuación se relataba los actos que se habían organizado, que se iniciaron el mismo día 23 con corridas de vacas a las tres de la tarde, en la Plaza de la Constitución (Plaza Nueva), música, colgaduras e iluminaciones. Así mismo, en este día, se anunció con veintiún cañonazos al vecindario, el momento en que se tuvo comunicación oficial del enlace, en el Ayuntamiento

A primeras horas de la mañana del día siguiente repicaron todas las campanas de los templos de la ciudad, tocando diana la Banda de Música Municipal. A las diez, el Ayuntamiento acompañado de todas las corporaciones civiles, militares y religiosas, vistiendo de rigurosa etiqueta, se congregaron en la Casa Consistorial para descubrir los retratos de los Reyes, que fueron ubicados en la fachada del edificio bajo dosel, custodiados por una guardia de honor. En esos momentos, la bandera nacional ondeaba en todos los edificios públicos y las fachadas de las casas particulares aparecían engalanadas.

Al concluir este acto, se organizó una comitiva encabezada por los maceros, que se dirigió a la Catedral para asistir a un solemne Te Deum. Tras ello, al regresar la Corporación Municipal a la Casa Consistorial se llevó a cabo la distribución de 200 raciones de pan y arroz y una limosna de dos reales a los más necesitados, al igual que se hizo dos días después.

Por la tarde, de nuevo, la Plaza de la Constitución fue testigo de corridas de vacas, además de cucañas, diversiones que se repitieron los dos días siguientes. Al toque de oraciones repicaron las campanas y se celebró un concierto, tras lo cual hubo un disparo de fuegos artificiales.

El día 25, a las once de la mañana, la Corporación Municipal acompañada por algunas corporaciones, a los sones de la Banda Municipal de Música, se dirigieron para visitar a los enfermos del Hospital y a los acogidos de la Casa de Misericordia, para ofrecerles un almuerzo. Así mismo, se entregó dos pesetas a cada uno de los presos de las cárceles nacionales, y por la noche se repitieron los fuegos artificiales.

El último día de las fiestas, tal como se había acordado por la Corporación Municipal estaba previsto entregar 25 pesetas a aquellas parejas pobres que hubieran contraído matrimonio el pasado día 23 de enero.

Los actos concluyeron con un castillo de fuegos artificiales a cargo del pirotécnico José Cánovas que, curiosamente era familia de Antonio Cánovas del Castillo, uno de los políticos que propició la Restauración de la Monarquía y que era descendiente de un oriolano.

Recordamos la interpretación de este personaje por parte del actor nacido en Orihuela, José Marco Davó, en aquellas películas “¿Dónde vas, Alfonso XII?” y “Dónde vas, triste de ti?”, en las que con una ambientación y puesta en escena inmejorables pudimos disfrutar y sentir lo vivido por los Reyes Alfonso y María de las Mercedes, que inmortalizó el pueblo con el romance dedicado a esta última, al que puso música los maestros Quintero, León y Quiroga, e interpretó Concha Piquer.

Fue efímero el matrimonio celebrado el 23 de enero de 1878, ya que a los 155 días fallecía en el Palacio Real de Madrid, a los 18 años, la Reina María de las Mercedes de Orleans y Borbón.

“Y el Rey no tiene consuelo/ ¡Ay María de las Mercedes!”

 

Fuente: Aquí en Orihuela

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