EL DÍA QUE ENTRÓ EN ERUPCIÓN UN VOLCÁN

POR ANTONIO LUIS GALIANO PÉREZ, CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA  (ALICANTE)

Chile. Volcán Osorno desde el Lago Llanquihue. Foto A. L. Galiano.

Estamos llegando a un punto en que la utilización de los medios de comunicación, incluyendo las redes sociales, se está convirtiendo en un verdadero nido de bulos, que no sabemos con qué intención, aunque lo podemos intuir. Ahora, estos propagadores de inexactitudes y mentiras lo tienen fácil. Sin embargo, en otras épocas debido a que no había avanzado tanto la tecnología era más difícil. En un pretérito más próximo todo quedaba reducido a la televisión, la radio o la prensa. Y, en un pasado más lejano, sólo a esta última, como en 1859 en que se dio la noticia de que en Orihuela había entrado en erupción un volcán el día 11 de julio de dicho año, propagándose la reseña por toda España a través de un buen número de periódicos, que dejó una estela de sarcasmos en la prensa durante muchos años, por lo menos hasta 1870 según hemos localizado.

No es sólo ésta la única noticia sensacionalista que se ha divulgado desde Orihuela. Sin ir más lejos, recordemos la aparición en junio de 1970, en el Raiguero de Bonanza de una serpiente “larga y gruesa como un poste de la luz”, que atrajo la atención de periodistas franceses e ingleses, de un naturalista norteamericano y de Félix Rodríguez de la Fuente, a la que dedicó su atención en su programa “Fauna” de Televisión Española.

Ruinas de Pompeya (Italia). Foto A. L. Galiano.

Pero, centrándonos en el dichoso volcán, tema que aunque anteriormente ha sido tratado por el Cronista Oficial de Murcia, Antonio Botías Saus y por algún blog como “Ab Absurdum” y “Orihuela Mágica y Misteriosa”; vamos a recordar y a ampliar algunos aspectos sobre el asunto.

Todo nace en una noticia remitida por un supuesto corresponsal en Orihuela del periódico monárquico madrileño “La Esperanza” y que apareció publicada el día 13 de julio del citado año, en la que se decía:

“Son las diez y treinta minutos de la mañana: una detonación imponente ha precedido a un suceso lamentable y la ciudad aún en este mismo momento está en una continua alarma. En la montaña próxima a esta población, distante unos cuatro mil pasos, denominada La Cruz de la Muela, acaba de reventar, un volcán, cuyo aspecto es imponente y horroroso, las lavas incendiadas que arroja y vomita el cráter, han llegado hasta el Colegio Seminario de San Miguel. Los vecinos de la ciudad, y muy en particular los del Arrabal Roig, dejan sus moradas y huyen a ponerse más distantes del peligro que les amenaza. Las tierras contiguas a dicha montaña y la cosecha de algodón, riqueza en el día de este país, yacen cubiertas bajo las cenizas abrasadoras; todo son lágrimas, desolación y espanto. ¡Que Dios se compadezca de nosotros!”.

Se decía que la temperatura alcanzaba 36 grados Reamur, o sea 45º Celsius, que sería una temperatura insignificante para la lava emitida por un volcán, que viene a oscilar entre 850º y 1.200º. Al parecer, el fingido corresponsal en su carta dirigida a Pedro de la Hoz director de “La Esperanza” suplantó al verdadero que era José Barceló, que días después como indica Antonio Botías, él no había sido el autor de la falsedad.

Como decía, la noticia fluyó con más rapidez que circula la lava y de ella se hizo eco el periódico alicantino “El Vapor” que la desmentía. “La Paz” de Murcia, del 18 de julio reseñaba lo publicado en el primero de estos diarios haciendo referencia a que las cabeceras madrileñas de “El Estado” y “El Conciliador” desmentían que Orihuela hubiera sido devorada como Herculano y Pompeya por el Vesubio, y que la noticia había sido capaz de alarmar y aterrorizar a aquellos residentes fuera de Orihuela que tenían intereses

o familia en ella. Había un aspecto importante que destacaba “El Vapor” como era tranquilizar a los lectores y criticar objetivamente lo “deplorable y reprensible, que corresponsales visionarios” hicieran abuso de la buena fe de los periódicos confundiéndolos con noticias no contrastadas, dando lugar con ello a su desprestigio y a la zozobra de las personas.

A estos periódicos habría que añadir a otros como “El Clamor Público” del 16 de julio que ponía en duda la noticia; “La España” que daba como imposible la aparición de un cráter; “La Discusión”, diario democrático dejaba bien claro que según su corresponsal en Orihuela, rebatía la noticia aparecida en “La Regeneración” y aseveraba que no había aparecido ningún volcán, ni que se cultivara algodón entonces en Orihuela. Hasta tal punto llegó la indulgente confianza de los editores, que el “Boletín Eclesiástico del Obispado de Astorga”, en su número del 21 de julio de 1859, reproducía entre sus páginas la noticia dada por “La Esperanza”.

Conforme van transcurriendo los años el bulo del volcán de Orihuela llegó a ser un ejemplo de falsedad y una herramienta para atacar a diarios de distinto signo político. Así, el periódico radical de Salamanca “El Eco Popular” el 20 de marzo de 1870 apuntaba que “estas consideraciones y recuerdos de los periódicos pseudo-católicos han acostumbrado muchas veces a inventar noticias tan peregrinas como el volcán de Orihuela, o el vuelo de San Cupertín”. Un año antes, “El Cascabel” de Madrid, en tono jocoso hablaba del célebre volcán, y en 1868, hacía lo propio el diario de Gijón “El Norte de Asturias”. Incluso, “El Museo Universal” del 22 de julio de 1862, decía que en la península no había volcanes “como no sea el que se descubrió en Orihuela”. Tres años después en “La Abeja Montañesa” de Santander se comparaba la patraña del volcán con otras como la aparición de un tomate de media arroba (más o menos doce kilos y medio), de lo que se hicieron eco algunos periódicos madrileños.

Sea como sea, el nombre de Orihuela estuvo en candelero con esta fantástica noticia sobre el volcán que, falsamente entró en erupción el 11 de julio de 1859. Y que, tal vez, fue una premonición para que cien años después se estrenara la película “Los últimos días de Pompeya”, en 1959, basada en la novela de Edward Bulwer-Lytton y dirigida por Sergio Leone e interpretada por Steve Reeves y Fernando Rey.

La verdad es que en Orihuela, riadas muchas y algún que otro terremoto. De erupción volcánica, de momento ninguna, y que nos pille confesado.

FUENTE: AQUI ORIHUELA

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