ACEITE DE LA COOPERATIVA SANTA QUITERIA

POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ).

Entre La Nava de Santiago y Cordobilla de Lácara, la tierra se puebla de olivares. La aceituna vive con ganas y fuerzas este tiempo en el que lentamente madura. A finales de año, la diosa Minerva ganará su batalla particular y nacerá el muy antiguo, virginal, sagrado y santo óleo verde que nos procurará alimento, curación, fortaleza y luz para nuestras vidas. Cuentan que Plinio alabó las aceitunas enseradas de la colonia romana emeritense, calificándolas de muy dulces, como si fueran uvas pasas.

El aceite es oro líquido. Patrona de nuestra dieta mediterránea. Santísima Madre, Maestra y Virgen de nuestra cocina. ¿Qué comida no lleva aceite? Su importancia traspasa todos los límites. Basta citar que los curas consagran pan y vino sacado del trigo y la uva; pero el aceite, que es palabra mayor, se reserva a la exclusividad de las manos de nuestros obispos, quienes la convierten en crisma sagrado (Santos Óleos).

Pan y aceite, perfecta combinación para un desayuno saludable. Con tanta Memoria Histórica nadie ha reivindicado un merecido y justo homenaje para ellos ¿Cuánta hambre quitó el pan con aceite en años de apretura y estrechez? ¿Cuántas merendillas hemos tomado a base de un canterón (pan) con aceite y azúcar?

Desde las llanuras de las Vegas Bajas del Guadiana viajo buscando lomas y cerros, besanas y barbechos. Olivares, viñedos, encinas y alcornocales. Observo y retengo estos nombres: Castillejo, Coscoja, Buenavista, Tiendas, Garbancillo, Utrera, Hoyones, Morales, Dehesilla y las Llanas. Cortijos blancos entre palmeras donde revolotean y juegan los pájaros. Otros caídos, en ruinas. Desde La Nava de Santiago a Cordobilla de Lácara la tierra se puebla de olivares. Tierra de aceite, circundada por las aguas de los arroyos del Corcho y del Lugar. Hay miles y miles de olivos. Y de ellos, aceite de gran calidad.

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