CONFERENCIA DE APULEYO SOTO, CRONISTA OFICIAL DE BRAOJOS DE LA SIERRA Y LA ACEBEDA (MADRID), EN LA FERIA DEL LIBRO DE BADAJOZ

EXTRACTO DEL ARTÍCULO PUBLICADO EN EL “EL AVISADOR” DE BADAJOZ – 15 DE MAYO DE 2007

Presentación de la XXVI Feria del Libro de Badajoz.

Presentación de la XXVI Feria del Libro de Badajoz.

Ayer, lunes, en la Feria del Libro hubo de todo, como en botica. Con mucho movimiento por la mañana y mediodía y con recorte de asistencia por la tardenoche.

El caso es que hubo un acto vespertino, a los que tuvimos la suerte de asistir que dio mucho juego. Me estoy refiriendo a la conferencia que pronunció APULEYO SOTO.

Del tal APULEYO –nombre que te recuerda a su homónimo romano, de origen norteafricano, del siglo II, autor de la famosísima novela Asno de oro o Metamorfosis–, un tipo genial, con aspecto cuasi quijotesco, como de agitador revolucionario de finales del XIX, con su melena, bigote y perilla, dije que nos ofreció una conferencia, cuando bien podría haberse puesto en los carteles otro nombre más apropiado: pregón, mitin, arenga… Sobre la cultura, los libros y la lectura. Con los autores y las obras que han dejado huella desde los tiempos clásicos. Una gozada, vamos. Extraordinario este APULEYO del s. XXI. Apasionado.

Desbordante. Realmente magnífico. Y en la sala, mucha silla vacía, con una docena de asistentes. Cuatro gatos, vamos. ¿Dónde estarían nuestros maestros? ¿Y las cabezas pensantes del Centro de Profesores y Recursos de Badajoz? Ese que se dedica a hacer cursos por un tubo a lo largo del año, pero que sólo sirven para que te den puntos. ¡Aquí tendría que haberos visto, colegas! Menos mal que mi Apuleyo, inasequible al desaliento, con su verbo florido y poderoso, lanzaría mensajes a diestro y siniestro, desgranando verdades como puños a propósito de los libros y la bondad de su lectura. Como para haber grabado su intervención y declararla de obligada audición en nuestras escuelas.

Y es que el tal APULEYO, natural de un pueblecito segoviano –Cozuelos de Fuentidueña–, aunque residente en otro madrileño –Guadalix de la Sierra–, que fue maestro de escuela y con quien hice migas al final, tuvo el detalle de regalarme el texto de su arenga. Sin conocernos ni nada. Y el menda, con 63 tacos, aunque va para 64, que es un avezado escritor para niños y no tan niños, con una prolífica obra en poesía, narrativa y teatro. Nos intercambiamos los correos electrónicos y que sea lo que Dios quiera.

Sin Comentarios.

Responder

Mensaje