VIRGEN DE LA CABEZA. SIEMPRE ADELANTE

POR MIGUEL ÁNGEL FUENTE CALLEJA, CRONISTA OFICIAL DE NOREÑA (PRINCIPADO DE ASTURIAS)

Collooto 2022

Para Azucena Fernández, viuda de Avelino “El Rilu”, la semana  grande de las fiestas de Nuestra Señora de la Cabeza en Meres comenzaron con mucha antelación.

Primero, presentando la imagen tras la delicada operación restauradora llevada a cabo por el artista Jesús Puras; luego inauguración por parte de alcalde ovetense Alfredo Canteli del Parque de Colloto tras la iglesia parroquial antigua y descubrimiento de la placa de bronce que se hizo de rogar en el prau de la fiesta de Meres, a orillas del rio Nora, placa  dedicada al  propio Avelino, autentico “Mantenedor” de tan cuidada pradera, aunque haya personas que aún no se enteraron de quien o quienes consiguieron lograr la belleza que allí se puede apreciar, desde el hórreo también restaurado por el “Fiu Tista”, el muro de piedra o la propia ermita que comenzó a levantarla de la ruina segura aquel mozarrón de nombre Don Manuel, que ejerció de párroco en San Javier en Oviedo, antes de hacerse titular de la parroquia de Tiñana.

Siempre conocimos la perfecta simbiosis de la junta que regía la ermita junto a la asociación de vecinos de Meres o la sociedad que organiza la fiesta. Creíamos que las tres significaban lo mismo teniendo como norte a la Virgen de la Cabeza y seguro que funcionaban así. Quienes quizás no lo supiesen fueron los actuales rectores –del arzobispo para abajo- que parece ser se encontraban con muchas pegas que desconocemos, pero seguro que no fueron de razones económicas pues los dineros los aportó desde hace muchos años la propia sociedad de festejos que presidia Avelino cuando se trasladó con su familia a residir a Meres desde su Colloto natal. Fueron muchos años y hasta hace muy pocos los que estuvo al frente de tan dinámica asociación, consiguiendo una de las mejores organizaciones festivas de “prau” además de ser la primera en celebrarse por cosas del calendario.

Decía en un comentario que escribí para el libro de la fiesta que el nuevo párroco llegado desde los madriles nos parecía un señor sencillo y cercano para con el pueblo, así lo vimos merendando con romeros, lo cual ahora, después de lo comentado pongo en duda su cercanía porque alguien no lo asesoró correctamente en las acciones a llevar a  cabo tras incorporarse como titular a las parroquias de Hevia, Santa Marina, Tiñana y San Juan del Obispo que quizás sean demasiadas para alternar esta responsabilidad con el cargo de secretario del señor Arzobispo. Tengo demasiadas dudas que intentaré aclarar ante el mutismo de todos los demás involucrados.

Lamento escribir estas líneas obligado por el bajón de todos los colaboradores en la organización de la fiesta  según se acercaba la celebración y el disfrute de la misma, tornándose en alegría de todos ellos cuando les autorizaron a colocar la placa que pretendían, viendo posteriormente a don Jesús oficiar la misa y presidir posterior procesión acompañado de veinte sacerdotes. En este caso, la procesión iba por dentro. Menos mal que Avelino Fernández era oficiosamente el monaguillo y sacristán mayor; el encargado de los ejercicios espirituales o de los cursillos prematrimoniales, si llega a ser un vecino de los que no pisan la capilla –que cada vez son más abundantes- y no conocen al párroco, no quiero pensar lo que hubiese sucedido ante tales e inexplicables y caprichosas circunstancias.

Fuente: el propio Cronista de Noreña

Sin Comentarios.

Responder

Mensaje