NUEVA EDICIÓN DEL PREMIO FRAY ANTONIO DE VILLACASTÍN. MAÑANA 2 DE JULIO DE 2022

POR RAFAEL ÁLVAREZ RODRÍGUEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLACASTÍN (SEGOVIA)

Fray Antonio de Villacastín con el rey Felipe II

Tras dos años de pausa obligada a causa de la Covid-19, el Ayuntamiento de Villacastín ha decidido convocar una nueva edición del “Premio fray Antonio de Villacastín a la Atención, Cuidado y Restauración del Patrimonio”. Es una nueva oportunidad de recuperar la memoria del paisano Antón Moreno, fray Antón, que desde la primera piedra de la Obra de El Escorial (a la que por humildad no asistió) aseguró “…ellos pongan la primera piedra, que yo pondré la última…” y así ocurrió. Fue fray Antonio Obrero Mayor de la octava maravilla del mundo y contó con la plena confianza del rey Felipe II. La costumbre de la Orden Jerónima de utilizar como apellido de los frailes, el lugar de procedencia y la destacada participación de éste fraile lego en tan magna empresa, lograron que el nombre de Villacastín tuviera gran difusión.

En los años cuarenta del siglo XX se investigó ampliamente sobre la obra de El Escorial y entre los meses de marzo y mayo de 1922 en el periódico “La Vanguardia”, D. José Ortega y Munilla escritor, periodista y padre del eminente filósofo, José Ortega y Gasset, escribió una sección denominada “Páginas Escurialenses” donde relató la excelencia del trabajo de Fray Antonio de Villacastín, llegando a atribuirle como madre a Escolástica de Antúnez, que en su lecho de muerte quería ver a su hijo Antón, pero éste decidió no ir a Villacastín porque “tenia obligaciones que no son mías, que son de toda la Cristiandad…” pero el fraile era huérfano de padre y madre. Desconocemos de dónde procedía tan errada información, pero la fuente en la que basó sus artículos fueron los historiadores de la orden Jerónima que en casos concretos, exageraron la participación de fray Antón, para mayor gloria de la orden. Nuestro paisano escribió sus Memorias, pues era consciente de la universalidad de la obra en la que participaba y fueron estudiadas por el fraile agustino Julián Zarco Cuevas en “Documentos para la Historia del Monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial, I. Memorias de fray Antonio de Villacastín” En nada desmerecen la importancia del Obrero Mayor y en ellos realiza el estudio sobre la concreta y extraordinaria participación de aquel.

Pero salvando la sorpresiva adjudicación de una madre, D. José fue la primera persona que apuntó la necesidad de hacer un merecido homenaje al fraile y así en la “Página escurialense” de 7 de marzo de 1922 escribió:

”…creo yo que le hace falta un homenaje en El Escorial, o donde fuere, por el que se recuerde la maravillosa espiritualidad de un varón que no necesitó saber ni hebreo, ni griego, ni latín, para ser el principal gerente del empeño glorioso del rey de las Españas…”

Fue el 2 de julio de 1944 (hace 78 años) cuando autoridades nacionales y provinciales inauguraron el monolito construido en memoria de fray Antonio y que promovieron quienes conocieron y apreciaron el trabajo del Obrero Mayor en el Escorial, los Aparejadores, los Ayudantes de la Ingeniería y la Arquitectura de toda España. Entre los asistentes figuraron el Director General de Bellas Artes y Arquitectura, Señores Marqués de Lozoya y Muguruza, el Presidente de la Federación de Aparejadores, Sr., Sanz, el Presidente de la Federación de Ayudantes Sr. Bello, la Directiva del Centro Segoviano de Madrid. De Segovia capital, acudieron el Gobernador Civil, El Ilmo., Sr., Obispo, el Presidente de la Diputación, el Alcalde y otras representaciones.

En el año 1996 el Centro Segoviano de Madrid Instituyó el Premio Fray Antonio de Villacastín con la finalidad de destacar a entidades o personas que hubieran intervenido en la restauración del patrimonio segoviano. Los premiados desde entonces fueron La Junta de Castilla Y León, El Patrimonio del Alcázar de Segovia, El Ministerio de Cultura, El Jardín de la Botica, El cabildo de la catedral de Segovia, la empresa Vetraria de Carlos Muñoz de Pablos, en 2015 el Arquitecto Alberto García Gil, en 2016 al Arquitecto Giuseppe Cristinelli, en 2017 al Arquitecto Rafael Manzano Martos. En 2018 el Centro Segoviano de Madrid decidió delegar la realización del premio a la Villa de Villacastín y desde entonces han recibido el premio el Arquitecto Antonio José Mas-Guindal Lafarga y en 2019 el Consejo General de Arquitectos Técnicos de España. Para la edición de éste año, el día 2 de julio se hará entregará del premio a la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León que desde hace años ha prestado su inestimable ayuda para la rehabilitación y conservación de la Iglesia parroquial de San Sebastián, en altares y pinturas de gran valor artístico que potencian la religiosidad y preservan el arte.

Antón, huérfano acogido en casa de su tío carnal junto con dos hermanos más, decidió emprender un viaje en busca del futuro que no tenía. Si al marchar contaba con 12 años de edad, su huída habría sido hacia 1524 .Faltaban cinco años para iniciar las obras de la gran Iglesia de San Sebastián por lo que cuantos le atribuyeron participación en la decisión sobre aquella obra, lugar de ubicación, planos de la misma y solicitud de ayuda al rey Felipe II, no pueden estar más alejados de la verdad. Cuando iniciaron las obras del monasterio de El Escorial, la iglesia de Villacastín llevaba en construcción 34 años y su estilo exterior, renacentista, era predominante y hasta entrado el siglo XVII construyen la torre que es de influencia claramente escurialense. Los villacastinenses nos sentirnos orgullosos de fray Antonio, por ello periódicamente le recordamos y conmemoramos.

FUENTE: R.A.R. El Adelantado de Segovia -17 junio, 2022

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