LOS TONELEROS DEL PIMENTÓN

POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ).

Cruje el sol en los primeros días de agosto. El agua de las acequias busca los bancales y los surcos, acudiendo al encuentro con maizales y tomatales. Así es, madurar, cosechar y transformar. Del verde al amarillo y luego al rojo. Las Vegas Bajas, en el verano, son las playas del oro rojo que se desangra en los surcos y en las tolvas. Bendito seas tomate, oro rojo. Llamo este mes a la memoria y vida o vida de la memoria. “Cuando pagaban veinticinco pesetas por la caja llena de tomates, que tanto sirvió para ayudar, entre otros, a muchos estudiantes de apoyo para costearse sus estudios”. “Muchas mujeres pudieron hacerse el ajuar gracias al trabajo en la fábrica, primero de Corchero, luego Invecosa, Carcesa”. Pero la memoria dicta: “la mecanización acabó con todo”.

Vuelvo a la memoria de la vida. La tonelería es la fabricación artesanal de recipientes de madera de forma abombada, ensamblados con aros de metal, por lo general más largos que anchos y con extremos planos. La tonelería es un oficio que sabe a añejas maderas de la cultura vinatera. Así, busco los orígenes en un tonelero de Villanueva de la Serena, Francisco Ávila Salvador.

Nombrado Paco Ávila, natural de Villanueva de la Serena, que, tras probar la artesanía del calzado y la afición a la música, aprendió el oficio heredado por la familia. Paco Ávila dejó la Puerta de la Serena y llegó a Montijo con Manuela, su mujer y sus hijos Paco, Ángel y Manola. Fueron las manos del maestro Paco a golpe de azuela, martillo, cuchilla de ribetear y chazo, dieron la medida precisa para custodiar en los toneles el mejor de los caldos cosechados en las bodegas de fama del Montijo de aquellos años de la posguerra, en los que un trago servía para reinventar la vida. Establecimientos de Fidel García Pizarro, Juan Durán Caballero y Manuel Porras Olmedo, junto a las de Fabián Lozano y de las Heras, en Puebla de la Calzada.

La llegada del industrial emeritense Felipe Corchero a Montijo, propició que el maestro Paco entrase a formar parte de la fábrica del Pimentón, y con él su hijo Ángel aprendiz del oficio que su padre le transmitió. La vida de la memoria, este mes me ha llevado al trabajo de los toneleros. De sus manos salían los bocoyes que llenos de pimientos inundaban la explanada del patio de la fábrica del industrial emeritense don Felipe Corchero. (En este enlace podéis leer el artículo en su totalidad). https://cronicasdeunpueblo.es/…/los-toneleros-del-pimenton ) (Artículo en Crónicas de un Pueblo).

FUENTE: https://www.facebook.com/manuel.garciacienfuegos

Sin Comentarios.

Responder

Mensaje