SAN NICASIO GOURMET Y LA GASTRONOMÍA SNACK

POR MANUEL PELÁEZ DEL ROSAL, CRONISTA OFICIAL DE PRIEGO DE CÓRDOBA

Nadie que se precie de ser la persona más sincera del mundo podrá sentirse más halagado que si alguien que se oculta en el anonimato como el Tío de la Brocha, y que se suscribe como el autor del mensaje que circula con la velocidad del rayo en las redes sociales, deja este mensaje sobre el producto de su actividad laboral: “Las San Nicasio –se refiere a las patatas fritas que llevan este nombre comercial- son el Rolls Royce de los aperitivos salados, el Stradivarius del picoteo, el Rolex de los snacks, el estuco veneciano de las chips, la edición extendida en formato Blu-ray de la trilogía de El Señor de los Anillos, el…

En fin, creo que ya lo habéis pillado y yo me estoy quedando sin ideas –añade el comentarista-. Las patatas San Nicasio son un producto de calidad”. Y decir calidad es decir poco, porque no existe ni existirá Premio Nobel que no asienta sobre su bondad extrema y sobre su incomparable exquisitez, rey emérito incluido.

Rafael del Rosal, que así se llama el empresario de cuerpo entero, o si se prefiere chipsmaster, se siente de Priego de Córdoba de toda la vida. La Virgen de la Aurora, que exhibe en un cuadro colgado en la pared de su empresa se lo premie, aunque la fuerza del destino no le concediera la libertad de elegir el lugar de su nacimiento, que es más que decir que es oriundo de esta bella ciudad andaluza y amante de sus tradiciones sin pretensión alguna. Su vida social son su familia y sus patatas fritas, por este orden, que principio quieren las cosas. Hablar con él, preguntarle por su entorno, no deja de ser una aventura, porque el móvil, como un castillo sitiado por el enemigo, le da de continuo la vara, no le deja ni a sol ni a sombra, pero él sabe con la inteligencia natural que madre naturaleza le dotó cómo y a dónde debe acudir de inmediato, porque es consciente de que la cabeza es el motor más revolucionado que existe, y que en ella se sitúa el pensamiento que no tiene fronteras, ni entiende de otros compromisos que los que dimanan
de su voluntad.

Diseñar el pasado de este remoto prieguense es harina de otro costal, que ahora no importa, porque el
interlocutor mira siempre a su alrededor y cara al futuro, que cada día le come el terreno, desde aquella
lejana fecha en que dejó su patrimonio escaso en catalanas tierras y emigró, dándole la vuelta a la tortilla
de la vida, y se vino al sur, a las tierras de sus antepasados, cuyas generaciones se pierden por estos
andurriales en la noche de los tiempos. Le seducía la sangre, que es la savia de la vida, y aquí plantó sus reales comenzando la nueva etapa del tour de su existencia.

Hoy en día, que se dice en torpe gramática, las patatas fritas que salen por un tubo en su impoluta empresa, ya envasadas en elegante bolsa de las máquinas de la factoría carcabulense, tienen el marchamo de la Denominación de Origen del aceite de Priego de Córdoba, y han sido el reclamo para que aparezcan aplaudidas por los chefs más importantes del planeta junto a su mentor: Arzak, Josep Roca, Aduri, Subijana, Berasategui, Capel, Al- Musalan, Atxa, Pepe Solla, Eneko Axa, y José Andrés incluido, no faltaría más, y por Comando Actualidad de TV española, Monde Selection, la Agencia para la Valorización de Productos Agrícolas, AVPA de Paris, y la Mari Claire coreana, o los socios de Riad en Arabia Saudita, y tengan en su haber el reconocimiento del Instituto Mundial de la Calidad, sito en Bruselas (Bruselles Wordl Selection of Quality), revalidado en la última edición del año que corre, 14 medallas de oro consecutivas, legítimo título más que suficiente para que encuentre un espacio preferente en el Museo de la Patata Frita de Brujas (Frietmuseum) de Bélgica, o en el zaragozano Museo de la Tortilla, en donde se pueden degustar más de dos decenas del manjar. El premio ha merecido que el Excmo. Ayuntamiento le haya dado erróneamente “el pésame” por el ultimo triunfo, tal vez porque quien firma la carta remitida va más de prisa que la moto del piloto Ángel Nieto, que no reparó en el gazapo, que hay que interpretar más como una ironía, que
como un imperdonable reproche.

Se cuenta que fue un amerindio apellidado Crum, en la Nueva Inglaterra del año 1853 el que tuvo la feliz idea del invento de la que llamó Saratoga Chips, pero sin exageración alguna las que llevan la marca San Nicasio son la releche, compitiendo con otras múltiples modalidades, que no admiten comparación, y ello por intercesión del bienaventurado remense (de Reims, Francia) que no le permite bajar del escalafón de la primera a la segunda división. Son las primeras, las únicas, que invitan a rezar una oración estomacal, o al menos una breve jaculatoria, cuya materia prima es la patata de primera calidad, de Cartagena, el aceite de oliva virgen extra de Almazaras de la Subbética, la elaboración a baja temperatura para no generar acrilamida; y por último la higiene y la limpieza, amén de otros ingredientes básicos que son el valor añadido de la sal del Himalaya, del amor propio y el sentido común. De aquí que el nombre de Priego, léase San Nicasio, haya cobrado una dimensión global, gracias a su mejor embajador, el tal Rafael del Rosal, el nadal de las patatas fritas saludables, por su ingenio, constancia, tozudez, capacidad y constante talante innovador, sin olvidar su autocompetencia que le ha llevado sin duda alguna a descubrir el Mediterráneo, en cuya Casa alicantina ha sido conferenciante para desvelar sin pudor, pero con pundonor, el secreto de su marca.

Y como toda actividad principal, el producto delicatesen deja secuelas. Valgan como una de las principales
la receta del jefe de cocina del Hotel Wellington:

Milhojas de tortilla de
Patatas San Nicasio y
tomate asado en plancha
con salsa brava

INGREDIENTES

30 gr Patatas fritas San Nicasio
2 Huevos
1 Tomate
1 dl Aceite Rincón de la Subbetica
(Ingredientes para la salsa)
1 Tomate grande maduro
1/2 Cebolla
1 dl Vinagre de Jerez
1 dl Aceite Rincón de la Subbetica
2 Cayenas
Comino molido

ELABORACIÓN

Para la salsa pochar la cebolla picada con
el aceite y añadir el tomate, el comino, la cayena y el vinagre. Dejar cocer a fuego lento durante 30
minutos, triturar finamente, pasar por un chino y poner a punto de sal.

Batir los huevos y añadir las patatas
chafadas en el último momento para que no pierdan el crujiente, hacer tres tortillas
con la ayuda de un aro metálico del mismo diámetro que el tomate. Cortar el tomate en
rodajas y pasarlo por la plancha. Montar las tortillas y el tomate en forma de milhojas.
Disponer la salsa brava en el plato el milhojas y decorar con una patata chips y un ramita
de perejil rizado.

Y puestos a ingresar en la Orden de la Gastronomía Nicasiana, sin pretenderlo, ilustramos este suelto con cerveza artesanal San Nicasio, con fábrica en Leganés, localidad madrileña también honrada por su patronazgo nicasiano francés de Rouen, en alguna de sus modalidades: Nensi Dunkel Polvoranca o Butarke (Nensi dunkel con parte de trigo y toque a manzana y ciruela, Polvoranca blonde, tipo belga con aromas a frutas y Butarque IPA, con un 55% de amargor y recuerdos a mango y melocotón). Y para los amantes del mosto, las Patatas San Nicasio ligan igualmente con el vino tinto natural de garnacha, o rosado, libre de sulfitos, marca Tío Nicasio, origen Castejón de Valdejasa (provincia de Zaragoza).

Y puestos a ofrecer consejos etílicos, no se queden con las ganas tras un abundante menú
en la Barbacoa Leo, por ejemplo, de brindar por el santo con un buen brut, el champagne
Saint Nicaise, o con la ginebra gallega Vanagrandr, pareja de hecho de Patatas San Nicasio.
Y así todo quedará en casa en honor y gloria del Patrón de Priego y de la factoría de Rafael
del Rosal.

Buen provecho.

FUENTE: MANUEL PELÁEZ DEL ROSAL

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