LA EXPULSIÓN DE LOS JESUITAS EN EL SIGLO XVIII

POR SANTIAGO IZQUIERDO GONZÁLEZ, CRONISTA OFICIAL DE SAN SEBASTIÁN DE LOS REYES (MADRID)

354 Jesuitas 1767

A mediados del siglo XVIII los jesuitas fueron expulsados y suprimidos por las monarquías católicas más importantes, todas ellas identificadas con el Despotismo Ilustrado. En Portugal en 1759, en Francia en 1762 y en España en 1767.

Simultáneamente también fueron expulsados del Reino de Nápoles y en 1768 del Ducado de Parma, ambos vinculados a la Casa de Borbón. La expulsión también afecto a la Compañía de Jesús en los imperios coloniales de estas potencias europeas.

Los motivos se debieron en gran parte a sus métodos educativos, y en general a su concepto de la autoridad y del Estado. Una monarquía cada vez más absoluta empezó a considerar a los jesuitas no como colaboradores útiles, sino como competidores molestos, además de sus conflictos con las órdenes religiosas tradicionales.

Con la llegada al trono de Carlos III en 1759, procedente del reino de Nápoles, supuso un duro golpe para el poder y la influencia de la Compañía, pues este monarca no era nada favorable a los jesuitas, quizás imbuido por el ambiente anti jesuítico que predominaba en la corte napolitana.

El motivo de la expulsión y supresión en España no está suficientemente claro, se aduce que la causa fue el Motín de Esquilache. Se conoce con este nombre la revuelta que tuvo lugar contra las medidas que adoptó el Marqués de Esquilache, Ministro de Hacienda y que había llegado con Carlos III de Nápoles.

Una vez pacificadas las revueltas y destituido Esquilache, fue encargado de abrir una pesquisa el fiscal del Consejo de Castilla, Pedro de Campomanes, un furibundo antijesuita. Este enseguida dirigió su atención a los jesuitas, así recogiendo habladurías, frases sueltas, chismes, confidencias de soplones que implicaban a éstos con los amotinados.

Con todo ello Campomanes elaboró un dictamen que presentó al Consejo de Castilla en el que acusó a los jesuitas como responsables de los motines que pretendían cambiar la forma de gobierno. El Conde de Aranda, presidente del Consejo, reunió un consejo extraordinario en enero de 1767, que ratificó la expulsión. Tras la aprobación de Carlos III, a lo largo del mes de marzo de 1767 se dispuso con el máximo secreto los preparativos para proceder a la expulsión y supresión de la Compañía.

El 2 de abril de 1767 fueron cercadas por los soldados del Rey al amanecer las 146 casas de los jesuitas, y se les comunicó la orden de expulsión contenida en una pragmática sanción que lo justificaba.

El malestar que este hecho causó entre algunas religiosas llevó a enviar por parte del Consejo de Castilla una circular el 23 de octubre de 1767, de cuyo contenido se conserva una copia en nuestro Archivo Municipal de San Sebastián de los Reyes, que en síntesis dice lo siguiente:

“Que el Consejo teniendo algunos documentos reservados que exponen revelaciones fanáticas de algunas religiosas acerca del regreso de los Regulares de la Compañía, y de las especies sediciosas que han salido de los claustros, fermento de algunos de los directores espirituales, secuaces de las doctrinas de los Regulares expulsados”.

“Esta profanación no sólo perturba la tranquilidad de las religiosas, dividiéndolas en partidos y mezclándolas en negocios de Gobierno, del todo impropio de la debilidad de su sexo y de su retiro monástico, sino que es contraria a la tranquilidad, y que unos “ministros religiosos” propaguen la sedición en sus  penitentes, con pretexto de dirigirlas en sus conciencias…”

El documento termina solicitando que las autoridades pongan todo su celo en que no haya lobos que disipen el rebaño. Removiendo prontamente a las personas sospechosas, que con su abuso influyen en las sencillas religiosas.

De este documento saco varias conclusiones, la primera que las mujeres siempre han sido más “guerreras” que los varones, muestra de ello es este documento; la segunda el machismo que siempre ha imperado en la sociedad y aquí queda demostrado al referirse a la “debilidad del sexo” y la tercera es que el que se mueve no sale en la foto, aunque podemos sacar bastantes más

Conclusiones como la de un motivo económico, ya que los bienes de la Compañía fueron “desamortizados” a favor de la Corona

REVISTA MUNICIPAL «LA PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN». AYUNTAMIENTO DE SAN SEBASTIAN DE LOS REYES (MADRID). NÚMERO 354. PÁGINA 22. DÍA 16 DE FEBRERO DE 2014.

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