LA HISTORIA DETRÁS DEL CUADRO DONADO POR CONCHA DÍEZ VALCABADO A ‘LAS CLARAS’ DE MEDINA DEL CAMPO

POR ANTONIO SÁNCHEZ DEL BARRIO, CRONISTA OFICIAL DE MEDINA DEL CAMPO (VALLADOLID)

 Marcaba el calendario la festividad de San Ireneo cuando Concha Díez Valcabado, acompañada del cronista y director del Museo de las Ferias, Antonio Sánchez del Barrio, impregnaba su firma junto a la de Sor Rosa María, abadesa del Monasterio de Santa Clara de Medina del Campo en el citado monasterio. ¿El motivo de la reunión aquel 28 de junio de 2023? La donación por parte de la artista ribereña de una pintura al óleo, con dimensiones de 33×41, que representa la panorámica del Monasterio. De este modo, las clarisas completarían la colección de la que son poseedoras, con esta obra que se erige como ventana al pasado en la que mirar la estampa del Monasterio a finales del siglo XX, con un torreón mudéjar y una olma en su exterior. Sin embargo, la historia va más allá.

Hay que remontarse al año 2017 para dar comienzo a esta pequeña historia. Eso sí, también hemos de irnos hacia la otra Medina, la de Rioseco. En su frío diciembre, la población fue testigo de la triste partida de varias hermanas clarisas hacia el Monasterio de Santa Isabel en Valladolid. Un traslado impregnado de aflicción, en el que el Consistorio tuvo a bien que una pintura de Díez Valcabado las acompañase consigo, un gesto que a la autora le trajo al recuerdo una conversación ocurrida en 1992 relativa a Medina del Campo. Volviendo al tema, esta solemne despedida fue presidida entonces por Don Ricardo Blázquez, cardenal de Valladolid. De este modo, en su nueva morada las religiosas podrían seguir teniendo la misma vista de los templos de la Ciudad de los Almirante de Castilla, que tenían desde su Monasterio en tierras riosecanas.

Después de aquello, Concha Díez Valcabado, previo permiso concedido por las monjas y por el propio obispo auxiliar y vicario general de la Archidiócesis de Valladolid, Luis J. Argüello, visitó a las hermanas el pasado 2022 para adentrarse en el Monasterio vallisoletano y ver cómo su obra se erguía como elemento fundamental del patrimonio de las clarisas.

Pero, ¿qué ocurrió en 1992? la artista mantuvo una conversación con el arquitecto Andrés San José en el marco de una exposición que Díez Valcabado protagonizaba en la villa que vio morir y testar a Isabel la Católica. Palabras que trasladaron a la ribereña un mensaje de observación y agradecimiento, haciendo notable la apreciación de San José, en una obra, sobre la prevalencia de elementos del Monasterio de Las Claras que iban a desaparecer: una olma atacada la grafiosis, tal como el torreón mudéjar a punto de desvanecerse. Lo cierto es que Andrés ya había concertado con la abadesa la adquisición de esa obra; ¿el inconveniente? el cuadro ya estaba vendido.

Desde entonces hasta nuestros días, Concha Díez Valcabado fue guardando detalles, recortes de periódicos e información general sobre el Monasterio medinense. Fue esa sensibilidad por parte del Ayuntamiento de Medina de Rioseco en 2017, a la hora de regalar un cuadro de su autoría, la que le recordó la posibilidad de rematar esa suma de acciones e intenciones de personas y colectivos alrededor del patrimonio y vivencias de los monasterios.

El tiempo pasó y Díez Valcabado emprendió su viaje a la Villa de las Ferias, con el objetivo de mostrar a Sor Rosa María otros dos cuadros donde, por separado, constaban estos dos elementos citados. Allí, la religiosa relató a la pintora cómo el Monasterio fue de las primeras fundaciones en España, poseyendo un patrimonio importante de todos estos siglos. Sin embargo, y como bien es sabido en estas tierras, un importante incendio a mediados del siglo XX hizo que el templo requiriera una costosa rehabilitación. Por esta razón, decidieron vender un valioso tríptico flamenco para poder salvar todo lo demás.

La comunidad consideró entonces que «ellas que viven de su trabajo y de la misericordia divina, deben añadir alguna obra del siglo XX», de ahí el interés por la destreza de Concha Díez Valcabado. Si bien, el presupuesto previsto era para un único cuadro; sin embargo, la olma y el torreón figuraban por separado. Tras aquel diálogo en el que las llamaradas y la añoranza de otros tiempos junto a Sor Rosa María fueron protagonistas, Concha decidió regalar el otro de ellos. Tal y como relata la pintora, la gratitud fue tal que las hermanas le entregaron unas cajas de sus populares dulces y la promesa de oraciones infinitas.

En síntesis, y para colmar así el deseo de aquel arquitecto riosecano, el cuadro cumple con una nueva versión de la estampa del Monasterio hasta el siglo XX, sirviendo así como ajimez donde mirar a la casa de las hermanas en el pasado. Pinceladas, al fin y al cabo, donde se deja constancia de su paso y, quién sabe si, como aquel valioso tríptico flamenco, puedan servir para otro salvamento. Así es como Cocha explica que, por sí solo, el cuadro no tendría valor en la historia colectiva; es justamente la intrahistoria del mismo la que le da todo el valor añadido.

Sobre Concha Díez Valcabado

Su trayectoria profesional comienza hace más de 40 años, cuando siendo estudiante de Artes Aplicadas en Valladolid ganó el premio de noveles de Caja de Ahorros Provincial de Valladolid y fue medalla de plata en el Certamen Nacional Sindical. Desde entonces ha obtenido más de 30 premios: Baracaldo, el premio «Camino de Santiago», el premio de la Confederación de Casas Regionales de Castilla y León y el premio Vela Zanetti […]

FUENTE: https://www.lavozdemedinadigital.com/wordpress/2023/09/la-historia-detras-del-cuadro-donado-por-concha-diez-valcabado-a-las-claras-de-medina-del-campo/

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