ELIODORO PUCHE Y VERDUGO LANDI.

POR FULGENCIO SAURA MIRA, CRONISTA OFICIAL DE ALCANTARILLA Y FORTUNA (MURCIA)

La obra de nuestro poeta lorquino Eliodoro Puche Felices (1885-1964), representa un momento controvertido como lo es su tiempo marcado por la pasión y el abatimiento final de una vida consagrada a la poesía. Personaje de la Generación del 98 conserva todo el adiestramiento de los poetas que desde Unamuno a Azorín integran este mundo de amor y nostalgia a España. ÉL lo tiene a Murcia y su Lorca capitaneando expresiones líricas y publicando poesía en revistas, en especial en la de “ Cervantes y Cosmópolis”, donde confirma su sentido simbolista de su poesía que es consecuencia de su vida de bohemio por Madrid viviendo sus experiencias en cafés y lugares de esparcimiento, que es como una revelación que lo conmina a ser artista de su época con la complacencia de la intelectualidad madrileña, en especial Gómez de la Serna.

Publica poemarios como su obra singular “Corazón de la noche”, tan hondo como unido a vivencias de negrura muy en consonancia a su postura ante el mundo en lucha contra los fantasmas que a lo largo de su vida le atosigan, frente al sistema de una ortodoxia contradictoria. Lo cierto es que vemos al poeta moverse con empecinamiento por las calles y rinconadas madrileñas, su amada Lorca y Murcia, dejando sensaciones placenteras unas y criticadas otras, por su peculiar manera siniestra de ataviarse con el negro que hacía de su silueta un féretro caminante. Cosa de otro lado singularizada en sus expresivas cadencias poéticas, a la manera de Verlaine.

Y es que el tiempo exigía nuevos tratamiento en el arte que dio sentido a sus compañeros poetas y escritores de su tierra.Los últimos años de su vida han de soportar el retiro prolongado en la cárcel por ideas políticas, que dejan huella plasmada en su revitalización empujada por sus admiradores madrileños. Estas pinceladas a una tan admirada figura de un tiempo murciano, nos da pie para vislumbras momentos de entelequia y actividad del poeta en los años veinte del pasado siglo, estando en Madrid fundido en su etapa bohemia por antonomasia, que puede ser la más efervescente, en continuas publicaciones en revistas.

Lo hace en el periódico literario La Esfera, en cuyas páginas del tomo Número 376, año VIII. 1921, damos con un poema del autor con el titulo “Balada de la carne de otoño” que por su interés comentamos para entender un poco más el temperamento del autor del Corazón de la noche.

Muestra nuestro poeta sus sentimientos más puros desde el estado de ánimo que le provoca la noche otoñal con un paisaje de luna que hace latir el corazón: . “¿ No sientes el corazón latir?./ Bajo la luna se hace de luna el pensamiento/ y ese recuerdo que nos vino a herir,/ hace una rosa rota del corazón sangriento/,”.Se respira tristeza en el alma, hay algo que conmueve en su lectura cuando señala: “ Esta vida que al fin y al cabo / es polvo, se quisiera / dormir bajo la tierra hermana../ Bajo la tierra que socavó/ mi carne en primavera, / ha de dejar su forma humana./ Cansancio./”

Sentimientos del poeta que se hace carne de otoño cuando todo se termina y se empaña la mente sintiéndose muerto. Se compara con el huerto otoñal “/ El huerto/ otoñal se ha quedado seco y frio…/ Mi corazón parece que no es mío…./ Mi carne pecadora se deshace. / Y aún cuando vive, como muerta goce./.” Hay un deseo de acercamiento, de la mano amiga que detenga la amargura- “ /Posa tu mano aquí…Tu mano/ santa sobre mi pecho,, ¿ Oyes las voces,/ ¡ Amada sin amor,!, de mi dolor lejano?/ Verdad que oyes mi pena y la conoces?.”

Profundo poema que refleja un estado de ánimo del poeta siniestro, modernista, incomprendido. Junto al poema aparece en la página de la revista indicada un precioso dibujo de Verdugo Landi que ilustra el poema. Pintor del mar que conocía al poeta, que deja melancolía en un anochecer con la luna saliendo entre nubarrones. Dos artistas unidos en la melancolía.

FUENTE: F.S.M.

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