LOS COLMENARES

POR DAVID GÓMEZ DE MORA, CRONISTA OFICIAL DE LA PERALEJA, DE PIQUERAS DEL CASTILLO, VALDEPINO DE HUETE, SACEDA DEL RIO Y CARECENILLA (CUENCA). 

En el testamento de 1689 del verdelpinero Diego Cano, leeremos como este solicitó que el día que falleciera, su cuerpo fuese enterrado en la sepultura del licenciado Pedro de Solera y Martínez, así como que se rezasen más de medio millar de misas para la salvación de su alma y otros difuntos, no sin antes, recordar la entrega de diversos bienes, especificando que: “declaro que al tiempo y cuando se casó Juan de Alcázar Cano mi nieto, con Bernarda de Medina en la villa de Caracenilla, le mandé y entregué al dicho mi nieto, un colmenar que tenía en el monte de Caracena con cuarenta colmenas, y en recompensa y satisfacción de esta manda, quiero y es mi voluntad mandar desde luego, como lo hago a Elvira Cano, mi hija, mujer de Pedro Alcázar Torrecilla, vecino de esta villa, otras cuarenta colmenas y el sitio del colmenar que tengo en Valliluengo, término de Langa…” (AMH, caja nº14, fol. 7).

Ahora bien, ¿Qué eran estos colmenares que a veces veremos recogidos en la documentación de la época?

Sabemos que el término “colmenar” hace alusión al lugar en el que se disponen un conjunto de colmenas, emplazadas en puntos donde es esencial la presencia de flora apícola, que es al fin y al cabo la que permitirá la producción de la miel gracias al trabajo de las abejas.

Una de las características, es que ese lugar esté protegido del viento, por lo que será importante contar con un medio apto para su disposición, o en caso contrario, una construcción que proteja el conjunto de colmenas, y que en otros puntos de la geografía española, veremos que poseerán variados nombres.

Desde el punto de vista constructivo, el colmenar puede alzarse siguiendo una línea de piedras, tal y como cuando se realiza un muro de piedra en seco, aunque cabe advertir, que este irá variando dependiendo del lugar en el que nos encontremos.

Los que conocemos por su diseño tradicional, no debemos confundirlos con las ruinas de un corral. Y es que los colmenares alzados como un recinto sellado por un muro, en su interior han de quedar completamente abiertos, de ahí que no advirtamos presencia de ninguna pared o zona divisoria interna, siendo por tanto en esa superficie, donde se depositarán las colmenas.

A lo largo del país veremos diferentes tipos de colmenas, yendo desde troncos huecos, cortezas de alcornoque, una caja formada por tablas, incluso elaborados con cerámica, sarmientos, cañas, esparto y otras formas, que nos vienen a recordar la variedad y riqueza etnológica del mundo de la apicultura.

Los colmenares tenían como principal funcionalidad, proteger los recipientes de las colmenas de los ataques de depredadores, que tal y como sabemos, ocurrían muy a menudo, hecho que se presenciará con el tejón. Un amante de la miel, y que aprovechando sus garras, consigue destrozar las colmenas para así poder extraer el preciado alimento. No obstante, otro de los mamíferos que más se ha relacionado con este tipo de construcciones, y mucho más peligroso, ha sido el oso.

Su presencia se ha documentado en algunas áreas de la geografía conquense, creyéndose que su población pudo haber tenido una fuerte caída durante la baja edad media, momento en el que las comunidades existentes, raramente ya se dejasen ver por la zona de Verdelpino de Huete, por lo que este acabaría resguardándose en regiones más montañosas, como la que apreciamos en el área geográfica de la Serranía Conquense, y donde la toponimia es el fósil lingüístico que lo demuestra. Posteriormente este acabaría desapareciendo.

Pensemos que las colmenas no solo se empleaban para la extracción de la sabrosa miel, sino también de la cera. Un producto, especialmente muy valorado en aquella sociedad con un profundo calado religioso, donde además del material que nuestros antepasados podían emplear para iluminarse en sus hogares, no debemos de olvidar el uso cotidiano que tuvo en los interiores de las iglesias y procesiones. Un fenómeno que motivará más si cabe la presencia de colmenares para así fomentar su explotación.

FUENTE: https://davidgomezdemora.blogspot.com/

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