LAS TRECE ÚLTIMAS HORAS DE FEDERICO GARCÍA LORCA

POR MARTÍN TURRADO VIDAL, CRONISTA OFICIAL DE VALDETORRES DE JARAMA (MADRID). HISTORIADOR

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El pasado día 12 de marzo impartió con este título una conferencia organizada por el Instituto de Estudios Históricos del Sur de Madrid en el Centro de las Artes Buero Vallejo de Alcorcón, el historiador y Cronista Oficial de Láchar (Granada) Miguel Caballero, que pertenece al equipo que está buscando los restos del poeta y que ha realizado una amplísima labor de investigación no solamente sobre los últimos momentos de Federico como puede sugerir el título si no sobre la familia de García Lorca a partir del siglo XVIII.

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Los resultados han sido muy llamativos y los expuso muy brevemente pero con toda claridad dentro del poco tiempo que dispuso.

“Las trece horas”, que son lo que primero llama la atención del lector, son las que transcurren entre la detención del poeta en el domicilio de los Rosales, donde se había refugiado hasta su ejecución en Alfacar-Viznar. Es el último tramo de la vida de García Lorca, justamente el que más polémicas ha generado y el que aún permanece abierto a muchas interpretaciones, muchas de las cuales se demuestra que han sido erróneas.

La figura del poeta ha sido manejada desde un punto de vista político. Pero lo cierto es que Federico no se significó especialmente en este campo. Es cierto que fue secretario de Fernández de los Ríos en la Universidad de Granada y que le acompañó en su viaje a Marruecos y que colaboró con la acción cultural del gobierno socialista dirigiendo y coordinado junto con Eduardo Ugarte el grupo universitario teatral “La Barraca”, para dar a conocer el teatro clásico español en zonas con escasa actividad cultural. La consecuencia que sacaba el conferenciante es que esta causa no fue la determinante en la tragedia.

Las rencillas entre familias. La familia de García Lorca era junto a la de Roldán y los Alba, a su vez muy emparentados entre ellas para mantener su poder económico, las más poderosas de Granada. Tras la Guerra de Cuba cobra importancia en España la industria azucarera basada en el cultivo de la remolacha. El padre de García Lorca participó en la sociedad que construyó la primera de esas fábricas que se estableció en la provincia de Granada, la de Pinos Puente en 1904.

Poco después le llegaron las noticias de que los Roldán estaban planeado construir otra, en 1909. Lo que hizo fue comprar todos los terrenos que la rodeaban para impedir que pudiera expansionarse. Fue el primer gran capítulo de una tremenda enemistad entre ellos.

El segundo se produjo en las elecciones municipales de 1918. La elección de un Roldán fue anulada debido a irregularidades electorales. En los sucesos participó a favor de esa familia un abogado: Jose Luis Trescastro, que participó en la detención de García Lorca en casa de los Rosales.

El tercero ocurrió en 1931. El padre de García Lorca paraliza la producción de la azucarera de los Roldán mediante una denuncia por contaminación del río del que extraía el agua para el riego de sus propiedades. Con ello consiguió que toda la remolacha de la zona fuera a parar a la fábrica de la que era socio, la de Pinos Puente.

El último se produjo en el mismo verano de 1936. Tomamos el relato resumido de prestado:

“Pero uno de los momentos más delicados en las relaciones entre las familias surge a raíz de la escritura de La casa de Bernarda Alba. Federico escribió la obra como una especie de venganza literaria. Los Roldán y los Alba estaban muy enfadados por este motivo cuando estalla la guerra. A raíz de las relaciones endogámicas entre los García Rodríguez, los Alba y los Roldán, resulta que José Benavides, el Pepe Romano, personaje en la vida real y también de la obra de teatro, e igualmente miembro de la Acción Popular, era tío de Horacio Roldán. Realmente Bernarda Alba no era la mujer autoritaria y reprimida que refleja Federico en su obra. Ni el marido, católico reconocido y hombre estricto, era el depravado que levantaba las faldas a las criadas. Tampoco Pepe el Romano, conservador y derechista, era e mujeriego del que estaban enamoradas todas las hermanas, Hoya sabemos que cuando Federico, cuando llegó a Granada en el verano de 1936, da a conocer la obra a su primo Alejandro Rodríguez Alba, cuñado de Horacio Roldán e hijo de Francisca Alba, nombre del verdadero personaje. Tanto Francisco, hermano del poeta, como su madre, pidieron a Federico que cambiase los nombres de los personajes. Él se negó”1.

Los sucesos se precipitaron. Federico llegó a Granada el día 14 de julio. En Granada capital y una zona suya de influencia triunfaron los militares y quedó como una isla dentro del territorio republicano.

Federico creyó, que, dado el poder de su familia, estaría más seguro en Granada que regresando a Madrid. Entre los apoyos civiles a los sublevados se encontraban, como muy destacados, Horacio Roldán, propietarios del periódico El Ideal. Uno de sus tipógrafos ha sido el principal acusado de la muerte del poeta, Ramón Ruiz Alonso, pertenecía también a ese partido, a Acción Popular. En la detención participó Trescastro, abogado de los Roldán en muchos de los pleitos que mantuvieron.

En este ambiente hostil por arte de los Roldán y los Alba contra la familia García Rodríguez se debe enmarcar el famoso incidente del día 9 de agosto en que García Lorca es vejado y golpeado en la Huerta de San Vicente, a consecuencia del cual el poeta pide ayuda a los Rosales y se traslada a vivir al domicilio de éstos.

Los Rosales no pueden evitar su detención porque no están casa, pero confiaban en que su amistad con el gobernador, Valdés y con el gobernador militar, Espinosa, pudiera salvar la vida del poeta. Cuando consiguieron el permiso para verle ya era tarde, el sustituto del gobernador civil, Velasco Simarro, había ordenado su ejecución. Lo cierto es que Roldán, Trescastro y Simarro aprovecharon la ocasión de la ausencia del gobernador civil Valdés, para hacer desaparecer a Lorca en Alfacar.

Esta es en síntesis muy apretado un relato de los hechos muy apretado, pero que tiene muchísimos matices y muchas puntualizaciones, sumamente interesantes.

Por eso, a quienes queráis saber más del tema os animo a leer la obra de Miguel Caballero Pérez, editada por ‘La Esfera de los Libros’ en el año 2011, “Las trece últimas horas en la vida de García Lorca. El informe que da respuesta a todas las incógnitas sobre la muerte del poeta: ¿quién ordenó su detención? ¿por qué lo ejecutaron? ¿dónde está el cuerpo?”

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