DEL APARATO DE DON MÓNICO A LA TORTILLA COLEGIAL

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

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Anteayer sábado, 3 de octubre de 2015, presenté en mi pueblo (San Juan de Duz-Colunga-Asturias) a los ganadores del concurso de tortillas que allí organizan. Concurso que, dicho sea de paso, ganaron dos primas mías. ¡Faltaría más!

Ya a la anochecida, entre pinchín y pinchín, y culín y culín (de sidra, se entiende), mi amiga Elisa Pis, que sabe muchas cosas de Colunga, me contó esta anécdota que considero como “leyenda urbana”:

Eran años de posguerra y el Generalísimo, en días de pesca del salmón, se acercó a cenar a Lastres. En el restaurante le ofrecieron tortilla de patata que, dada la escasez de aceite cuando el racionamiento, elaboraban con patata cocida en vez de frita. Le gustó tanto a Su Excelencia que hasta se interesó por la receta para que así se la prepararan en su residencia de El Pardo.

¡Santo cielo!, pensé.

Igualica, igualica, que las que nos daban a los internos en mi Colegio de la Inmaculada (Jesuítas-Gijón), allá por la década de los años 1950 cuando estudiaba el bachillerato. Una tortilla espesa, amazacotada, insípida, que se pegaba a los cubiertos y al paladar… pero que nos sabía a gloria bendita.

La llamábamos TORTILLA COLEGIAL.

Yo creo -hoy, pasados muchos años- que el Hermano Cocinero dominaba a la perfección aquel opúsculo, editado en Sevilla en “1818 (Imprenta de D.Manuel M. Caro), titulado “Común modo de guisar que observan en las Casas de los Regulares de la Compañía de Jesús”.

Y del recuerdo de la tortilla pase al recuerdo de mis 35 años de profesor en ese “mi Colegio”. De repente, me vi en mi laboratorio de Física rodeado de alumnos a los que “deslumbraba” con el viejo aparato, invención de don Mónico Sánchez a comienzos del siglo XX, demostrándoles prácticamente las propiedades de los rayos catódicos y gastándoles alguna que otra broma con “saltos de chispa” y encendido mágico de tubos fluorescentes “Un Colegio que saltó a la Historia”, como tituló su libro el P. Victoriano Rivas S.J., magnífico poeta y escritor, también profesor en el Centro. Un Colegio que en estas fechas cumple el 125 aniversario de su fundación en 1890.

Hoy, en esa añoranza, comeré tortilla de patata. De patata y cebolla, que así nos gusta en casa.

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