EL CRONISTA OFICIAL DE SANTANDER, BENITO MADARIAGA, ASISTIÓ AL TRASLADO DE LOS RESTOS DEL PADRE CARBALLO AL PANTEÓN DE HIJOS ILUSTRES EN EL CEMENTERIO DE CIRIEGO

ÍÑIGO DE LA SERNA, CONSEJERO DE CULTURA, DESTACÓ LA GRAN OBRA DEL CIENTÍFICO, EL MUSEO DE PREHISTORIA. MARCANO RESALTÓ SU LEGADO « EN UNA ÉPOCA EN LA QUE TODO ERA COMPLICADO»

Jesús Carballo (1874-1961).

Jesús Carballo (1874-1961).

Un momento del acto celebrado en Ciriego. / FOTO: Andrés Fernández

Un momento del acto celebrado en Ciriego. / FOTO: Andrés Fernández

El padre Joaquín González Echegaray bendice los restos del padre Carballo. A la derecha, su sobrino Daniel Gallejones./ ANDRÉS FERNÁNDEZ

El padre Joaquín González Echegaray bendice los restos del padre Carballo. A la derecha, su sobrino Daniel Gallejones./ ANDRÉS FERNÁNDEZ

El frío con el que recibió ayer el cementerio de Ciriego a la comitiva que acompañaba a los restos del padre Jesús Carballo contrastaba con el sentimiento de rendir, por fin, un homenaje «de justicia» al que fuera uno de los prehistoriadores más importantes de de la primera mitad del siglo XX en España. El Panteón de Hijos Ilustres se enriqueció ayer un poco más al acoger los restos del que fuera director del Colegio Los Salesianos y fundador del Museo de Prehistoria ante la atenta mirada del alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, el consejero de Cultura, Javier López Marcano, y familiares del difunto. También estuvieron presentes miembros de la corporación, de la congregación salesiana, representantes del Centro Gallego y el CRONISTA OFICIAL DE SANTANDER, BENITO MADARIAGA, entre otros.

El padre Joaquín González Echegaray, quien ofició la misa, destacó que el acto de ayer se distinguió por su doble carácter «cultural y religioso, muy de acuerdo con los dos aspectos de la vida de Jesús Carballo».

El Ayuntamiento, con el traslado de los restos del religioso salesiano, nacido en Santiago de Compostela en 1874, «no ha hecho más que justicia con un gran hombre, al que esta ciudad le debe mucho», apuntó De la Serna. Aunque naciera en Galicia, su tierra de adopción fue Cantabria y «su ciudad querida donde habitó por espacio de más de 60 años, fue Santander», lugar en el que «realizó toda su ingente obra científica y cultural», y donde murió el 30 de noviembre en 1961, recordó el alcalde. Por eso, sus restos mortales «van a reposar aquí y precisamente en este panteón de honor, en reconocimiento a su memoria».

De la Serna también recordó las «importantes» excavaciones arqueológicas que protagonizó el padre Carballo, la mayoría de las cuales se realizaron en yacimientos de Cantabria, así como «sus valiosas colaboraciones en revistas científicas españolas y extranjeras», sus monografías y sus libros, entre los que destaca “Prehistoria universal y especial de España”, publicado en 1924, el primer manual de Prehistoria editado en España.

Sin duda «la gran obra» de Carballo en Santander, apuntó el regidor, fue la creación del Museo de Prehistoria, que durante muchos años ha pasado por ser uno de los más importantes museos de Europa en su especialidad. Inaugurado por el Rey Alfonso XIII en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara en 1925, fue trasladado después, en 1941, al edificio de la Diputación en Puertochico, donde se ha conservado hasta hoy y donde consume sus últimos días a la espera del traslado al Mercado del Este.

Dada la faceta religiosa, humana y cultural del prestigioso historiador, De la Serna señaló que se requería «un acto con esta simbología», en la que «también era importante la presencia del Gobierno de Cantabria a través de su consejero de Cultura». El consejero Marcano, por su parte, destacó «la nobleza del gesto realizado por la corporación santanderina, que hace justicia a una de las personalidades de culto en materia de historiografía». Para el consejero el hecho de que los expertos «aludan al legado del padre Carballo» supone «un doble mérito», ya que, por un lado, procede de una época «en la que todo era más complicado desde el punto de vista cultural, político y socioeconómico».

Recordó que en aquel tiempo, mantener el material del Paleolítico era «tan sumamente complicado que los grandes museos de ciudades como París pretendían hacerse con ese vastísimo legado de Cantabria».

Fuente: http://www.eldiariomontanes.es/

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