CRÓNICAS CUBANAS DEL CERTAMEN DE HABANERAS. AÑO1955 (1)

POR FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA

album_de_habaneras (Mobile)

barco_cubana (Mobile)

El folclore de unos pueblos se nutre, muchas veces, del folclore de otros, mediante la importación y exportación como de cualquier producto alimenticio. Y es que, cuando nos agrada, por ejemplo la piña americana, no dejamos de comerla y, si podemos, la adaptamos a nuestro clima, como pasó con la patata.

El alimento espiritual de la danza, también presenta ese fenómeno, dando al predominio de las sambas, los corridos mejicanos, la Lambada, el `Reggaeton´, el `Quadradinho´ y el `Surra de Bunda´, alternando con sevillanas, soleares y flamenquerías.

Antes estuvieron de moda las mazurkas, los chotis y las habaneras. Que llegaron a tomar carta de naturaleza, especialmente el schotis que perdió la “s” primera, como la mazurka la “k”, y lo más castizo en las verbenas madrileñas era marcarse un chotis en las puntas de los pies y sin salirse de un ladrillo.

Los “onestep”. “twosteps” y “foxtrops”, hicieron olvidar las anteriores danzas, y hubo época en que la habanera, cadenciosa, suave, lánguida y sentimental, fue desbancada por la rumba, agitada, lasciva y primitiva.

Estuvo bien pensado que aquel año de 1955 se pensara en hacer un Certamen de Habaneras, para recordar los tiempos en que se mecían las cunas al cadenciosamente al compás de una habanera.

Por aquel año del inicio de la andadura del certamen la ciudad estaba formada por casa de plata baja con fachadas mezcladas con colores blanco y ocre destacando entre sus edificaciones el templo parroquial, dedicado a la Purísima Concepción y el Casino.

Torrevieja era una tranquila ciudad, que se miraba en el manso mar que le rodea y por cuyas aguas, en tiempos todavía más anteriores, habían navegado veloces barco veleros, camino de las américas y como punto principal de aquellas, Cuba, la bella isla tropical a donde llegaron sus marineros con sus canciones que allí se transformaron, con el lánguido deje de las prietas criollas, en esas habaneras tan torrevejenses que todos conocemos y que se cantaban en las casitas junto al mar.

Los que surcaron las aguas del Atlántico dejaron en sus descendientes, aquellos jóvenes que, por los años cincuenta del pasado siglo, todavía cosían las redes y embreaban velas para las barcazas de pesca que se mecían en la orilla del Mediterráneo -sucesores de aquellos raudos veleros- unas canciones que hoy todavía se siguen cantando y atrayendo a gentes de todo al mundo.

Fue Torrevieja, el último de los puertos de España de donde continuaron saliendo los barcos veleros para Cuba, llevando en sus panzudas entrañas, tejas, ladrillos rojizos de Alicante y sal, y trayendo de regreso maderas preciosas y especias, Cuba y Argelia eran la meta de la mayoría de estas naves. Comercio que continuó hasta finales de los años veinte del siglo pasado.

De aquella comunión con la “Perla de las Antillas”, guardó Torrevieja, como bella reliquia, sus dulces canciones, esas “habaneras” que, aunque se cantan desde el cabo de Rosas hasta el de Gata, tuvieron en nuestra tranquila ciudad su primacía y encontraron el más adecuado escenario y los mejores interpretes.

De esas costumbres, y de la mano del director general de prensa, Juan Aparicio López, nació en 1955 el Certamen de Habaneras.

El 12 de febrero DE 1955 el diario `Pueblo´ de Madrid recibió la primera crónica periodística enviada –vía aérea- desde La Habana, en la que se hacía eco de lo que meses después fue el I Certamen Nacional de Habaneras. La periodista cubana Paquita Cao escribió:

Certamen Nacional de Habaneras

El mambo empezó, gusta más por lo novedoso que por el ritmo que lleva. El cha-cha-chá abre una interrogación en la mente española y la mueve a la especulación: ¿Qué es el cha-cha-chá, ¿Cómo se baila? Preguntas que en la mayoría de las veces no tienen respuestas. En España no se conoce todavía el ritmo de Enrique Jorrín. Esta periodista como cubana hablará en los rotativos madrileños sobre el cha-cha-chá para satisfacer esta gran curiosidad que no se verá colmada hasta que no se haga la demostración práctica. De ello se ocuparán, si no lo están haciendo ya, en corta escala, los artistas de Cubita bella.

Pero de eso no vamos a hablar hoy. El pie de la habanera nos trae una noticia: España está organizando un Certamen Nacional de Habaneras con premios en metálico para los mejores coros vocales que las interpreten. Ningún lugar más indicado que Torrevieja de Alicante para marco de esta fiesta en honor a la isla de Colón de “la más hermosa”. Esta es la población española más fiel a las habaneras. Allí por los años de los años, como dicen algunas de las letras de estas composiciones, se ha rendido verdadera devoción a Cuba a través de las habaneras y guajiras de salón.

La idea del Certamen nació del Director General de Prensa, Juan Aparicio López. La nueva la llevó él al Café de Redacción que ofreció en el Club de Prensa a los treinta y tantos periodistas hispanoamericanos que se encuentran en Madrid. Allí habló de las habaneras y de Cuba y esbozó el programa que se llevará a cabo en la primera quincena de agosto.

La patria la vimos crecer los periodistas cubanos, pues en el café-party sólo se habló de Cuba, a pesar de que en el salón se encontraban representantes de todas las naciones sur y centro americanas.

La voz del músico, Manuel Ochoa, vibró con todo entusiasmo cuando ofreció su aporte a la gran fiesta de Cuba. Él, según anunció, prestaría todo el esfuerzo personal y su arte en favor del mejor lucimiento de la fiesta.

Ochoa pasea hoy por las calles de Madrid su tipo espiritual de músico-estudiante y su gran amor a su patria. Toca la casualidad que Ochoa tiene el propósito de popularizar a través de los coros y que ha formado en Madrid, la música cubana, en particular la habanera y la guajira de salón.

Aparicio López señaló que un músico español nombrado Alberto Puig Palau había recopilado en un álbum en forma de tabaco, las más populares y selectas habaneras. Algunas de ellas serán interpretadas por los distintos coros que tomen parte en el festival.

Los periodistas cubanos abrazamos la idea y prometimos solicitar al gobierno de la república el envío de una coral netamente cubana y de una orquesta y artistas cubanos para que este homenaje a Cuba que ofrece España a través del Instituto de Cultura Hispánica constituya todo un acontecimiento en la península.

No se puede hacer menos, la embajada de arte cubana no puede faltar a este Certamen Nacional de Habaneras, que en honor a Cuba ofrece España.

El gesto emociona…”.

Aquella fiesta hispanoamericana en Madrid, acabó –según la periodista Eugenia Serrano- en el `Museo de Bebidas´, donde se oyó lamentarse a Enrico Borrego Díaz, reportero de `El Crisol´, de La Habana, del desconocimiento que Europa tenía de la verdadera música cubana:

“- Ustedes creen que entre nosotros no existen más que rumbas y mambos… Pues no señor; están equivocadísimos. La rumba y el mambo no es lo preferido en Cuba. Tenemos cosas mejores y más nuestras: habaneras y danzones…”.

Y terminó diciendo el señor Borrego Díaz:

“- Voy a organizar un recital de auténticas músicas de mi patria para que ustedes se ilustren…”.

En el mes de marzo de 1955, se dieron noticias de que el I Certamen de Habaneras se internacionalizaría por la participación de varias naciones hispanoamericanas, según noticias que publicaron importantes rotativos de la América de habla española. Realmente, tendrían que pasar muchos años para conseguir la participación masas corales extranjeras.

Fuente: Semanario VISTA ALEGRE. Torrevieja, 27 de julio de 2013

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