LA ORDEN DE LOS TRINITARIOS SE DESPIDE DEL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA FUENSANTA

POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN)

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LA ORDEN TRINITARIA

Sigo la narración que hace el Padre Arturo Curiel en su libro, “La Virgen de la Fuensanta en su Santuario “. “Tras la desamortización de Mendizábal y la exclaustración de numerosas órdenes religiosas en 1836, al llegar al trono Alfonso XII, permitió la vuelta a España de todas las órdenes expulsadas.

Los trinitarios, restauraron su convento de Alcázar de San Juan, en el año 1879. Fue el párroco de Iznatoraf el padre Herencia el que trasladó a sus superiores la necesidad en que estaba el Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta, tras haberlo dejado unos ermitaños que durante algún tiempo vivieron aquí.

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En su primera visita a nuestra localidad por los superiores trinitarios encontraron numerosas deficiencias en el edificio, por lo que determinaron dejarlo hasta años más tarde. Fue la generosidad y bondad de Don Tomás Millán Bueno, el que se ofreció a realizar las obras necesarias para quitar las humedades y reparar el estado calamitoso del santuario, arregló la carretera de subida y plantó una amplia alameda, a los lados.

En julio de 1883, Fray Juan Bautista de la Concepción Presidente de la Comunidad del convento del Alcázar, pidió al Obispado la autorización para la fundación de Villanueva, y el 29 de septiembre de 1884 tomaron posesión del santuario. En este acto estuvieron los padres, Mariano de San José, Juan de San José, Juan de Santa Teresa y los hermanos Fray Vicente de la Virgen del Buen Fin y Fray Francisco de la Concepción”.

Preparados para servir a la comunidad de la población abrieron una escuela de primeras letras donde asistían numerosos alumnos del barrio y casas más próximas, y pusieron en marcha un noviciado.

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La Eucaristía de despedida

El obispo de Jaén, Don Amadeo Martínez Magro, presidió la Eucaristía de despedida, de la orden trinitaria, junto al Provincial Don Pedro Huerta, Vicario, Juan Francisco Rojas, trinitarios llegados de distintos lugares, y sacerdotes de las vecinas localidades. Un día triste para los villanovenses y vecinos de las Cuatro Villas, que llenaron el templo. La ceremonia contó con la coral de la Asunción de Iznatoraf , dirigido por Salvador Martínez que cantaron la misa original del autor Juan Pedro Luna, y la Banda de Música, de Iznatoraf, dirigida por Juan Ramón Segarra.

El Obispo agradeció la labor de la orden trinitaria desde su fundación, resaltando su labor en este Santuario y el de la Virgen de la Cabeza. Destacó la labor de las monjas trinitarias y laicado trinitario. Pidió por el incremento de las vocaciones religiosas.

Al término de la ceremonia, el alcalde de la localidad, entregó una placa de reconocimiento a la labor trinitaria al Superior, Pascual Villegas, y los trinitarios padres Eduardo y Felipe y junto con una insignia del escudo de Villanueva, que también se entregó al Obispo.

Se hará difícil subir a visitar la Virgen de la Fuensanta y no encontrar alguno de los trinitarios que han servido de guardianes de la Patrona: el padre Francisco, José, Timoteo, Reyes, Domingo, Sátur, Felipe, Eduardo, Pascual… Atrás quedan 132 años desde la llegada de esta orden a la localidad, por la llamada del mecenas D. Tomás Millán que acondicionó con distintas obras el Santuario.

Atrás queda el recuerdo histórico del paso de la orden carmelita, y posteriormente la orden de los basilios. Permanecen los restos de los mártires beatificados, Mariano de San José y Jesús de José María; los momentos inolvidables de la Coronación Canónica de la Virgen de la Fuensanta en 1956; no se olvidará la entrega de los distintos Hermanos Mayores de la Cofradía y Junta directiva, por el cuidado y mantenimiento del santuario, y de los exteriores; nos dejan la entrega de los distintos religiosos que, bien en las zonas de la Sierra, Iznatoraf, Residencia de Ancianos, Convento de dominicas, han colaborado en los distintos actos litúrgicos.

Recordaremos los actos del Cincuenta Aniversario de la Coronación en 2006, con la Eucaristía de clausura, oficiada por el Obispo de la Diócesis, Don Ramón del Hoyo López; sembraron la semilla en los distintos momentos en que en este lugar se formaron numerosos novicios, que hoy ocupan puestos de responsabilidad; aquella escuela de primeras letras que los trinitarios tuvieron para atender el aprendizaje elemental de todos los niños de las cortijadas próximas; espero no se pierdan, los rezos continuos durante todo el día de los vecinos, de esta y otras localidades, así como las numerosas visitas de cientos de visitantes en autobuses, que contemplan la belleza de la imagen de la Virgen de la Fuensanta, obra del imaginero granadino, Domingo Sánchez Mesa.

Mientras escuchan la leyenda del milagro; a cada uno de nosotros se nos han grabado recuerdos imborrables en este santuario; nuestra localidad aportó las vocaciones surgidas por jóvenes en la localidad, y recientemente la de Fray Pedro Aliaga y Fray Manuel García, entregados en cuerpo y alma a la orden; contemplaremos el monumento, realizado por el escultor local Miguel Ángel Calero, que recuerda el paso de San Juan de la Cruz; para numerosos villanovenses el lugar será inolvidable por haber celebrado su boda ante la Virgen.

Cuando ha pasado casi un mes, al editarse la revista “Moraleja”, brotan varias palabras que se repiten en mí: decepción, dolor, tristeza … y esperanza.

Decepción por el Capítulo “negro”, celebrado por la Orden Trinitaria en Córdoba en 2014. Por no haber tenido en cuenta el valor de este lugar como segundo convento de la orden, en su regreso a España; por el “secretismo y oscurantismo”, a base de rumores en que nos hemos ido enterando del tema de la marcha de la orden; por no haber dado ni una respuesta a los 26 escritos presentados al padre Provincial en noviembre de 2015.

Había escritos de los cuatro ayuntamientos de la zona, entidades culturales… al menos algunos de ellos debieron responderse; en la reunión con el Provincial, en noviembre de 2016, las alternativas presentadas se escucharon, no había otro remedio, pero la decisión tomada, con anterioridad no cambió, ni una coma.

Dolor, porque no se haya sabido valorar todo lo que Villanueva ha respetado, querido y entregado a la Orden Trinitaria. Son numerosas las personas de la localidad, que figuran, en el “Libro de Protocolos”, cientos de veces con una generosidad, sin límites, con el santuario, así como la de miles de personas humildes y sencillas.

Tristeza al comprobar la ejecución de distintas obras en lo que podemos llamar “la separación de bienes”.

Esperanza que el Santuario y la devoción a la Virgen de la Fuensanta siga perdurando entre todos, por ser milenaria, desde la leyenda de Ali-Menón, desde la Bula de Nicolás IV en 1279 o del Papa Luna en 1416.

Por este lugar han pasado distintas órdenes, abadía secular y se mantiene intacta la devoción. Esperanza, que una vez establecidas las distintas celebraciones de misas, el Santuario siga recibiendo a diario, cientos de vecinos y devotos que continuarán buscando los minutos para contar, confesar y pedir ante la Virgen o el Rescatado los aconteceres diarios de la familia, de la localidad. Esperanza que el horario de visitas sea el adecuado para mantener la fe y creo firmemente que se adoptarán las medidas necesarias de seguridad y control.

Esperanza que las vocaciones se recuperen y la orden trinitaria regrese, al lugar de donde nunca debió partir, y se abran de nuevo puertas y ventanas; Esperanza que mil años más se continúe con la devoción a la Virgen de la Fuensanta en su santuario.

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