DESDE MI TORRE MUDÉJAR.565. LA PISCINA CUBIERTA… ¡QUÉ GOZADA!

POR RICARDO GUERRA SANCHO, CRONISTA OFICIAL DE ARÉVALO (ÁVILA)

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He sacado otro abono para acabar la temporada, un abono que economiza sensiblemente el costo de este servicio municipal tan solicitado. Me estoy refiriendo a la piscina municipal cubierta climatizada, la de invierno, que es una gozada, sobre todo en estos días invernales más desapacibles, que pueden dar algo de pereza hasta que arrancas, pero que después son tan gratificantes y agradables gozando de esas instalaciones. Como dice un amigo y usuario, “cuanto más frío hace, más apetece…”.

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Pues sí amigos lectores, ésta aún nueva instalación era una aspiración acariciada durante mucho tiempo para la que incluso se recogieron firmas de petición, aunque parecía un tema imposible de realizar, no solo por el coste de su construcción, que no era poco, sino más bien por el de funcionamiento y mantenimiento. Un viejo proyecto para la ciudad que estaba ahí en los cajones de los servicios técnicos de urbanismo de nuestro Ayuntamiento. Y llegó un empujoncito definitivo al amparo del famoso y criticado “Plan E”.

Primavera del 2009 comienzan las obras en unos terrenos municipales de “La Amaya”, esos terrenos que hay que ceder al Ayuntamiento cuando se realizan planes de urbanización de cierta envergadura, como era el caso de los pinares de aquella zona del ensanche de la población, de hecho el solar estaba en gran parte ocupado por pinos, como toda la zona antes de ser urbanizada. Las instalaciones se inauguraron el 26 de enero de 2011, “por el Subdelegado del Gobierno en Ávila Augusto César Martín Montero, siendo Alcalde de la Ciudad Vidal Galicia Jaramillo”.

Este que suscribe, que por motivos de salud ha sido usuario de las piscinas cubiertas de Ávila, la que ahora está cerrada en la zona sur, y tenía que viajar a ella dos o tres días por semana. Que después también fui usuario de la cubierta de Medina del Campo, que se construyó después y está más cerca, me alegré mucho con esta instalación arevalense por los beneficios saludables, pero también por los lúdicos que un sector de la población podría disfrutar.

La verdad que se creó una cierta polémica por si era un lujo que no podíamos pagar… o por si el buen número de usuarios que teníamos que viajar sería suficiente para su mantenimiento… por si era un servicio que daba prestigio a la ciudad, y otras cosas de esa índole. Pero pasado un tiempo se puso de manifiesto lo beneficioso de la obra. Eso sí, el número de usuarios tardó en crecer, costaba trabajo arrancar, y no faltaba quien aseguraba que con ese número de usuarios esto duraría poco.

Hoy podemos decir que es una instalación que funciona muy bien, a las temperaturas legisladas, un mantenimiento más que correcto -después de una gran avería que la mantuvo cerrada unos meses en la que renovaron algunas maquinarias-, la limpieza de las muy cuidadas instalaciones y sobre todo, un personal técnico cualificado y amable que hacen de la estancia momentos muy agradables.

La utilización ha crecido notablemente y los cursos de natación al completo, con 23 cursos semanales para todas las edades con monitores profesionales que hacen que la rentabilidad social de estas instalaciones y de este servicio público sean altamente satisfactorios. Entre tanto, los que vamos de por libre, gozamos de ese ambiente deportivo-lúdico-sanitario de estas aguas en una tierra en que el duro invierno dura demasiado. Se ha dado el caso de estar en estas instalaciones confortablemente y fuera cayendo una copiosa nevada…

Cosas de la modernidad… ya quedaron lejos aquellas primeras piscinas exteriores, que fueron también pioneras en aquella sociedad de los años 50, con aquella tapia que separaba las piscinas, la “olímpica” de mayores dimensiones y profundidad, y la de las mujeres… Hoy también aquellas primitivas piscinas de verano fueron renovadas por modernas instalaciones que son un gran servicio a la ciudad en los meses de verano.

Piscinas al fin, externas y cubiertas. Tenía yo ganas de decir esto, porque son cosas buenas de mi ciudad de las que todos nos beneficiamos.

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