DEL «COCRETÓN» AL «CACHOLETUS», UNA AVENTURA LLASTRINA

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Nocturno de la villa y puerto de Lastres. / Foto de FIDI FIDALGO

Nocturno de la villa y puerto de Lastres. / Foto de FIDI FIDALGO

Los «aldeanos de tierra adientro» tenemos y usamos un vocabulario muy «sui generis» que, sin alcanzar categoría de criptolenguaje, «tiene su aquel y su busilis» como apuntábamos días atrás.

Así, por ejemplo, decimos «toballa», «bacenilla, «almóndiga» , «indición», «cocreta»… en vez de toalla, bacinilla, albóndiga, inyección o croqueta…

Recordarán, y así lo comentamos en esta página, que un afamado cocinero «de pasado el puerto» calificó a nuestro cachopo asturiano como una croqueta grande. Es decir, como una «COCRETONA» o, para ser más exactos puesto que cachopo es masculino, «COCRETÓN».

Evidentemente, el buen señor, cuya fama de cocinero mundial le llevó a tener que cerrar su restaurante, no estuvo muy afortunado en su juicio y, claro, se ganó el rechazo de muchos de sus «admiradores».

Yo, viejo y tradicional, me gusta decir «un filete doble de ternera relleno de queso y jamón».

Bueno, pues como eso del «doble filete relleno de jamón y queso» fue reinventado en Oviedo hace casi 70 años, su «readaptadora» dio en llamarlo CACHOPO por su aspecto exterior, después de empanado y frito, parecido al de un «cachu madera secu».

Estamos viviendo actualmente LA ECLOSIÓN DEL CACHOPO». Certámenes, concursos, «guías publicitarias»… avalan la contundencia y exquisitez de este manjar al que da cuerpo la excelente carne de TERNERA ASTURIANA.

Y héte aquí que en este recién celebrado Certamen Nacional del Cachopo con carne de Ternera Asturiana, resultó vencedor el presentado por MARÍA BUSTA, cocinera y máxima responsable del RESTAURANTE EUTIMIO, de Lastres (Colunga-Asturias).

María, conviene decirlo, es hija de Eutimio Busta y de su esposa Aida Rosales, alma y vida de ese establecimiento.

¿Y qué preparó María?

Pues un cachopo relleno de jamón, queso y un picado de boletus.

Lo bautizó con el nombre de «CACHOLETUS».

¡Ah, claro!, dirán ustedes. Es lógico, viene de CACHO -po y bo-LETUS.

¡Pues no, señores, no!

Esa palabra deriva, efectivamente, de CACHO-po; pero no de boletus, sino del término latino LECTUS con significado de «capas o conjunto de cosas superpuestas, claramente distinguibles, dispuestas horizontalmente». Es decir: CACHOLECTUS que, al igual que el «conceto» de aquel ministro, deformó fonéticamente a CACHOLETUS.

No, si ya lo decía Moliere: «El que no sabe latín está dispensado de tener sentido común».

¡¡ENHORABUENA al Restaurante Eutimio y a María su experta jefa de cocina!!

Lastres, en Colunga, se engalana con su triunfo.

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