AQUEL 2 DE MAYO DE 1808 EN MADRID, Y LOS HÉROES MANCHEGOS

POR JOSÉ MARÍA GOLDEROS VICARIO, CRONISTA OFICIAL DE GRIÑÓN (MADRID) MIEMBRO NUMERARIO DE LA REAL ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE CRONISTAS OFICIALES (RAECO)

2-Mayo2

El levantamiento popular del “2 de Mayo de 1808”, ante el confusionismo imperante en Madrid, se inició con la gloriosa epopeya de la iniciación de la Guerra de la Independencia española, una heroicidad del pueblo madrileño. Así lo proclama la Historia y los ríos de tinta vertidos en el grandioso y trágico hecho.

Pero al hablar de aquella memorable jornada, que hizo correr tanta sangre española, olvidamos aclarar lo que era realmente la procedencia humana de los madrileños de adopción: una abigarrada multitud de muy variados orígenes, con un mínimo de madrileños propiamente dichos y una gran mayoría de provincianos con permanencia ya establecida en la capital del país.

Así se explica que fueran españoles de todas las provincias, y, una minoría de madrileños de origen, los que protagonizaron aquél heroico levantamiento en todos los rincones de la ciudad, en la Puerta de Toledo, y en la Puerta del Sol, también en la de Alcalá, de Santa Bárbara, Plaza de Antón Martín, cercanías del Palacio Real de Oriente, etcétera, donde cayeron más tarde muchos hombres y mujeres en los fusilamientos de la Montaña de Príncipe Pio, tapias del Retiro y otros sitios, bajo la represalia de los galos.

En el expediente mandado formar más tarde, conservado en la Sección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, publicado en el primer centenario de aquella jornada sangrienta, por el Exmo. Ayuntamiento de Madrid, obra documentadísima. En este expediente, vemos que, resultaron muertos cuatrocientos dos españoles (creemos que la cifra fue algo más elevada). De esta relación, no llega al 18% los nacidos en Madrid, y, más del 81% pertenecen a provincias, es decir: 43 madrileños y 193 al resto de España.

Evidentemente no podían estar ausentes de estos porcentajes los manchegos. Citaremos a varios de ellos: el daimieleño Anselmo Ramírez de Arellano, agente del Resguardo (Aduanas), destinado en el portillo de Recoletos, que junto a otros, trabaron encarnizada refriega e hicieron muchas bajas a los franceses. Pero hecho prisionero en unión de sus compañeros, fue más tarde fusilado en la Montaña del Príncipe Pío.

En este mismo sitio fue arcabuceado Juan Antonio Alises, de Villarrubia de los Ojos, que era palafrenero de palacio. En las tapias del Retiro, pereció fusilado José Doctor y Cervantes, de treinta y dos años, de Ciudad Real, Matías López de Uceda, cabrero de Almagro, murió en unión de su hijo Manuel, combatiendo en la calle de la Magdalena. En la refriega de palacio, donde se inició el levantamiento, participó Nicolás del Olmo García, yesero de Pedro Muñoz, que recibió un balazo en el vientre, de lo cual murió cuatro meses después.

Un tal Fernando de Gastari, también natural de Villanueva de los Infantes, fue herido en la calle de Toledo falleciendo un mes después y enterrado secretamente, para evitar represalias. Hubo también dos heroínas; Francisca Giraldo Fernández, también de Villanueva, herida de muerte en la calle Ave María, y Benita Sandoval Sánchez, de Pedro Muñoz, que vivía en la madrileñísima calle de la Paloma, herida combatiendo en la Puerta de Toledo, desjarretando caballos de los Coraceros franceses, murió en el Hospital de la Pasión, en la Puerta de Toledo, también fue herido el joven de quince años José García Caballero, de Pedro Muñoz, aguador, y Manuel Ramón Lázaro de Ciudad Real, guarnicionero, herido en la Plaza Mayor.

Finalizados los enfrentamientos entre los patriotas madrileños y los soldados franceses, los detenidos serían fusilados en la madrugada del día 3. Cuarenta y dos de ellos, tras ser torturados fueron conducidos hasta la montaña del Príncipe Pío, donde a las 4 de la mañana fueron fusilados.

Allí permanecieron insepultos, hasta que nueve días después y secretamente, fueron rescatados los cuerpos y los enterraron. De las cuarenta y tres victimas, sólo se conocía con seguridad el nombre de diecinueve. Todos ellos figuran en una nueva lápida con sus nombres gracias a una lista elaborada en 1816. De los diecinueve, plenamente identificados fueron dos de los manchegos: Anselmo Ramírez de Arellano y Díez de Belmonte, natural de Daimiel, empleado del Resguardo de la Real Hacienda, y Juan Antonio Alises, natural de Villarrubia de los Ojos, era el palafrenero del infante Don Carlos.

En el Cementerio de “La Florida” de Madrid, están enterrados los cuarenta y tres patriotas madrileños que fueron fusilados el día 3 de mayo de 1808 a los pies de la montaña del Príncipe Pío.

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