LA ORDEN DE ALCÁNTARA Y CÁCERES

POR SANTOS BENÍTEZ FLORIANO, CRONISTA OFICIAL DE CÁCERES

En el Archivo Histórico Provincial de Cáceres existen una serie de siete documentos, fechados entre Marzo y Noviembre de 1491 en Sevilla, El Barco, Córdoba, Cáceres y Alcántara, relacionados con el pleito surgido entre la Villa de Cáceres y la Orden de Alcántara por el pastoreo de los ganados de Cáceres en las tierras de la Orden y la pretensión de ésta de cobrarles el blancaje de los ganados.

En una Real Provisión, dada en Córdoba el 14 de Noviembre de 1491, los Reyes Católicos señalan que el Maestre de Alcántara no cobre dicho impuesto ya que tenían derecho a entrar con sus ganados los cacereños en las tierras de la Orden de Alcántara sin necesidad de pagar mencionado impuesto.

El blancaje era un impuesto a los ganados que pasaban y pastaban en las dehesas y campos del maestrazgo y consistía en pagar normalmente “tres blancas por cada puerco y una por cada res vacuna”.

Las relaciones entre la villa de Cáceres y la Orden de Alcántara a lo largo de la historia fueron amigables pero no exentas de disputas y pleitos constantes esgrimiendo cada una de las partes sus derechos para interferir en la labor de los otros.

Como tradicionalmente siempre ganaba los pleitos la villa de Cáceres, la Orden de Alcántara intentó cobrar el blancaje, que era un antiguo privilegio de la Orden intentando cerrarle a los ganaderos cacereños los pastos. La Villa de Cáceres se quejó a los Reyes Católicos señalando que les estaban vulnerando sus derechos y los Reyes reconocieron las exenciones tributarias cacereñas y prohibió a la Orden cobrarles el blancaje.

El 8 de Septiembre de 1491, D. Pedro de Godoy, Regidor de la Villa, se presentó en El Barco, donde estaba el Maestre de Alcántara requiriéndole para que cumpliera el dictamen de los Reyes Católicos.

El Maestre acató la Real Cédula y entregó al Regidor una carta para el Concejo de Cáceres en la que se señalaba que consideraba que la Villa estaba equivocada pero que quería obrar en justicia y que no cobraría dicho impuesto; pero poco tiempo después y como seguía cobrando el blancaje y deteniendo a los que no pagaban, la Villa se volvió a quejar a los Reyes ordenando que el Maestre dejara de cobrar y de molestar a los vecinos de Cáceres.

Fue nombrado como Juez el Doctor Fernando Díaz del Castillo realizando arduas actuaciones y diligencias que se demoraron mucho en el tiempo, llegando el Maestre de la Orden de Alcántara a señalar que ya el Rey D. Alfonso IX de León al entregar el castillo y la villa de Alcántara al Maestre de Calatrava, le concedió todo tipo de derechos como el de imponer tributos.

Pero el fallo dictado alegaba que los privilegios de Cáceres eran posteriores y que habían anulado todos los anteriores concedidos a la Orden de Alcántara, resolviendo en favor de la Villa, según nos señala el profesor Floriano Cumbreño.

La historia de las relaciones entre la Orden de Alcántara y la Villa de Cáceres está llena de pleitos constantes que terminaron siempre en la justicia intentando poner paz en los campos cacereños, que no conocieron la tranquilidad por las continuas disputas entre la Corte, los Concejos, los Señores y las Órdenes Militares.

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