CÓRDOBA TIENE UN CAIMÁN EN SU VELÁ DE LA FUENSANTA

EL CRONISTA DE LA CIUDAD, JULIÁN HURTADO DE MOLINA, HA ACOMPAÑADO A EFE EN LA INAUGURACIÓN DE LA VELÁ DE LA FUENSANTA PARA CONTAR QUÉ HAY DETRÁS DE LA LEYENDA POPULAR

Como cada 8 de septiembre desde el siglo XVI, el caimán del barrio cordobés de La Fuensanta se viste de largo y en la Plaza del Pocito repican las campanitas de barro de los niños que llegan atraídos por la leyenda del heroico cojo que mató con su muleta a aquel feroz reptil en una crecida del Guadalquivir.

El cronista de la ciudad, Julián Hurtado de Molina, ha acompañado a Efe en la inauguración de La Velá de la Fuensanta para contar qué hay detrás de la leyenda popular y ha explicado en la ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta el origen de una de las festividades populares más arraigadas entre los cordobeses.

La leyenda tiene detalles ciertos, como la crecida que inundó el barrio en el siglo XVI pero en la que “no hubo ningún caimán porque estos reptiles solo se encuentran en las aguas del Caribe”.

Esta creencia se basa en dos elementos bastante dados a suscitar las historias que los más mayores siguen contando a sus nietos: “los exvotos de un caimán disecado y de una muleta de madera” según detalla Hurtado de Molina, quien cuenta que la devoción a la virgen sí que surcó los mares que separan Europa de América cuando cordobeses partieron al Nuevo Continente cargados de estampas de La Fuensanta impresos por el Obispado de la ciudad.

Cuando estos vecinos regresaban a su tierra, en agradecimiento de la buenaventura vivida, pues muchos de ellos hicieron fortuna en Las Américas, en agradecimiento a la Virgen, traían recuerdos como restos de animales o incluso la muleta de algún minusválido que quizá mejoraría de su enfermedad y quiso regalársela a La Fuensanta.

“Concretamente, en el siglo XVII un cordobés anónimo trajo de India el cuerpo de un caimán disecado que podría haber cazado o simplemente por algún prodigio que quiso agradecer a la Virgen”, relata el cronista.

La devoción a esta virgen -considerada co-patrona desde su Coronación Canónica y que junto a San Rafael, cuentan con un fervor popular mayor que los propios patrones, San Acisclo y Santa Victoria- se remonta a 1420 cuando un vecino del barrio de San Lorenzo, Gonzalo García, llega al “Pocito” que hay en la plaza de la Iglesia y se le aparecen unas personas que lo instan a coger del agua que se creía curativa para sanar a unos familiares enfermos, algo que genera una corriente de religiosidad popular.

A raíz de este hecho, un ermitaño que vivía en el lugar halló del cañaveral donde manaba el agua que llegaba a aquel pozo la imagen de una virgen que pudo ser escondida allí para salvarla de la etapa musulmana y se le da el nombre del barrio; “aunque la imagen actual la realizó un autor holandés de apellido Mercader”, según la documentación manejada por Hurtado de Molina.

Por la creencia de que del pozo del santuario emanaba agua curativa, los fieles acudían con jarras de barro para sanar a familiares por lo que de ahí pudo originarse otro de los símbolos de esta festividad; las campanitas de barro blancas que aún siguen siendo el principal atractivo para los más pequeños.

La Velá, sin embargo, se ha ido adaptando a los tiempos y en esta edición, no exenta de polémica por parte del sector cofrade de la ciudad, ha tomado un cariz más pagano al organizarla el Consejo de la Juventud del Ayuntamiento de Córdoba que ha incluido, además de la tradicional procesión de anoche de la virgen desde la Mezquita-Catedral hasta su santuario, un variado programa de actividades lúdicas para todos los públicos al margen de la religiosidad.

La concejala de Promoción de la ciudad, Mamen González, ha explicado en declaraciones a Efe que este año la velá se ha querido dedicar al Derecho a la Vivienda “porque La Fuensanta es un barrio obrero donde sus vecinos no son ajenos al drama de los desahucios” por lo que además, el pregonero elegido ha sido Antonio Manuel Rodríguez, profesor de Derecho Civil de la Universidad de Córdoba y activista comprometido con los derechos humanos.

“Córdoba en general y el barrio de La Fuensanta en particular son lugares incluyentes y San Rafael, La Virgen de la Fuensanta y la Mezquita Catedral son símbolos de esa unidad, respeto y solidaridad que representa en el mundo la ciudad” reiteró anoche en su pregón Rodríguez.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/ – Estrella Serna

Sin Comentarios.

Responder

Mensaje