ACEÑAS DEL CASCAJAR

POR JOSÉ ORTIZ GARCÍA, CRONISTA OFICIAL DE MONTORO (CÓRDOBA)

Hoy traemos al presente una imagen que nos ha cedido para el Archivo Municipal, Mercedes García Cantarero, fruto del legado que su padre, el alcalde Francisco García Roa, se encargó de recopilar durante décadas por su amor a Montoro.

En dicha imagen podemos ver la parte alta de las aceñas del Cascajar, su canal de agua o tragante, así como su disposición en torno a 1960 aproximadamente.

A la hora de tratar las aceñas del Cascajar lo primero que tenemos que destacar es la gran cantidad de documentos emanados por la misma a lo largo de todas las épocas históricas. Debido a esta abundancia podemos afirmar que se tratan de las fábricas hidráulicas mejor conocidas de las existentes en el ruedo montoreño.

Por el momento ignoramos de donde proviene el nombre de estas instalaciones, aunque todos los indicios apuntan a que derive del cascajo procedente de alguna corriente de agua de arroyada que se depositase en las inmediaciones de este conjunto molinero, que como podemos apreciar pueden sobrevenir de dos partes: una el arroyo proveniente por bajo de la casa del señorío que existe a pocos metros de estas edificaciones; Otro, por la arroyada procedente desde el regajo que nace por bajo de la actual fábrica de mazapanes. Este apelativo no solamente lo hallamos en Montoro, puesto que en otras aceñas de la comarca encontramos la misma denominación como sucede en Villafranca de Córdoba.

Tampoco podemos aportar ninguna referencia sobre el uso de este nombre en el siglo XV, aunque parece que eran conocidas como las aceñas de Arriba, ya que eran el conjunto de aceñas situado en la parte superior del ruedo montoreño. Del mismo modo, Leopoldo Martínez Reguera nos informa que en el siglo XV se conocía a esta parada de molinos como aceñas de la Torrecilla, debido a una pequeña torre que existía a la entrada del pueblo cercana al pilar de las Herrerías.

La primera información que conocemos sobre estos molinos harineros, la documentamos en el siglo XV, concretamente en el año 1481 a través de un poder que Jorge de Sotomayor concedió a Juan Moyano para que arrendase un cuerpo de la aceña denominada la Pajaza en la parada de Arriba a Bartolomé González.

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