UNES PULGUINES PA CENAR

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

«La mio cena d´ayer».

Estaba ayer por la tarde leyendo «El Ensalmador», un poema «en coña» del sacerdote de Carreño (siglo XVII) don Antonio González Reguera, «Antón de MariReguera», cuando al terminar la lectura, por el aquel de seguir riéndome, fui a su poema «Hero y Leandro» , que empieza así:

«Aunque los vieyos somos enfadosos,
si nos dexen falar, remocicamos;
y más cuando los cuentos son gustosos,
qu´entoncia n´ellos mismos nos gociamos…»

Siguiendo con el relato y recordando que «sin mirar que los cuentos de los vieyos / les más veces aparecen en conseyos», fui a la tercera estrofa, que dice:

«Agora que CENAMOS LES CASTAÑES,
pulgá para almorzar pe la mañana.

Y cuntarevos coses tan extrañes
si Dios me tien aquí cabeza sana…
Ye un cuentu d´un galán y una galana,
¡Quitaime de delantre isti tariegu,
y apurriime acá lleñi y facé fuegu!

¡Demonios!, me dije. Si yo ya tengo castañes de La Poledura (Duz-Colunga), que me las regaló mi primo Pancho, el de Santianes, hoy cenaré PULGUINES CON LECHE CALIENTE, tal como aconseja el cura poeta.

Pero, ¿qué son «LES PULGUINES»?

Verán.

El verbo latino «purgo -are» tiene significado de limpiar, eliminar impurezas… De ese primitivo purgare deriva el asturiano PULGAR, en el sentido de quitar la piel a frutas, patatas, etc. para eliminarles «la suciedad» exterior. Los PULGOS son las mondauras de las frutas ya peladas.

Creo que por el occidente les dicen PARAZOS.

Bueno, pues ya está explicado el caso.

LES PULGUINES son las castañas a las que se eliminó su piel exterior.

¿Y qué hacer con ellas?

Pues muy sencillo. Se cubren con abundante agua y, sazonadas con un poco de sal, cuecen mansamente hasta que estén blandas y su piel interior se desprenda fácilmente.

Hay quienes gustan aromatizarlas con un chorrito de anís o con una ramita de canela.

Yo, no. Siempre «al natural».

Ahora bien, nunca pueden faltar como complemento una o dos tazas de leche caliente para acompañarlas. Es indispensable.

¿Y de postre?

Pues eso: unas manzanas… también al natural. Y sin pulgar, que su piel tiene pectinas y polifenoles.

Sí, señoras y señores, amigos todos.

Es la cena de una Asturias en el olvido.

Sin Comentarios.

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