XAQUÍN DE EZCURRA, ACTOR CINEMATOGRÁFICO

POR ANTONIO LUIS GALIANO, CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA

Joaquín Excurra y Luis Peña en un descanso durante el rodaje. / Colección Nieves Escurra Gilabert

La filmografía española de los años cuarenta del pasado siglo ha dejado para los aficionados al séptimo arte, un buen número de películas de índole patriótico ambientadas en distintos momentos históricos o diferentes situaciones. De hecho, dentro del ambiente folklórico encontramos «La Patria Chica» (1943), interpretada por el oriolano Pedro Terol y Estrellita de Castro que puso su voz a «Suspiros de España» del maestro Antonio Álvarez Alonso. Entre el género histórico nos quedó «Locura de amor» (1948) y «Agustina de Aragón» (1950), que acercó a los espectadores la marcha militar «El sitio de Zaragoza», de Cristóbal Oudrid.

Sin embargo, la mayor proliferación temática, tal vez tuvo como ambiente la fratricida Guerra Civil, en momentos en que las cárceles estaban saturadas de reclusos republicanos, y con ellas se pretendía la exaltación de los vencedores. Una serie de hechos bélicos fueron protagonistas como «Sin novedad en el Alcázar» (1940) y «El Santuario no se rinde» (1949). También otras, como «A mí la Legión» y «Raza» (1941), cuyo guión es de José Luis Sáez de Heredia, basado en una novela de Jaime de Andrade, seudónimo bajo el cual se esconde el general Francisco Franco.

Pero, se recuperaba para el patriotismo otros hechos históricos de los años veinte del citado siglo, como la Guerra de África. Así, «¡Harka!» (1941) y «Alhucemas», esta última estrenada en el Palacio de la Prensa de Madrid, en 1948. Esta película, dirigida por José López Rubio, era una más de dicha época en la que se pretendía ensalzar los valores de la milicia, algo tan en auge en esos momentos. En ella, se contó con el asesoramiento de los comandantes Luis Cano Portal y Luis Suárez de Lazo y se presentó imágenes con un gran número de extras, movimientos de tropas de Infantería, un desembarco naval y desfiles militares.

El argumento tiene como protagonista a un capitán de Infantería que en plena Guerra del Rif es destinado a un batallón en África, en momentos en que se respiraba en muchas partes de la península un ambiente antibelicista. Dicho capitán de ser un cobarde para a ser un heroico soldado. En toda esta trama, incluso en ambientes militares y sociales, van apareciendo actores y actrices de moda entonces. Entre ellas, en sus inicios Sarita Montiel y de aquellos: Julio Peña, José Bódalo, Tony Leblanc, Francisco Rabal, Rafael Calvo y Conrado San Martín. Y como extra, el que con el tiempo llegó a ser Hijo Adoptivo de la Ciudad de Orihuela, Joaquín Ezcurra Alonso (Xaquín de Ezcurra, tal como firmaba en esos años). Hay dos escenas en las que intentamos identificarlo, una de estas, dando un toque como cornetín de órdenes y la segunda desfilando como lazarillo del citado capitán, tras el homenaje que se le tributa al concluir la contienda.

Es una faceta más a incorporar en la biografía del que fue periodista, fundador y director de la revista «Oleza» y primer Maestre de Gobierno de la Real Orden de San Antón de la Ciudad de Orihuela.

En 1997, en un amplio artículo que publiqué en Canelobre sobre el cine en Orihuela, en el que relacionaba algunos actores cinematográficos oriolanos o vinculados a nuestra ciudad, en papeles más o menos importantes, como Marco Davó, Pedro Terol, Alfonso Ortuño y Joaquín Germán; no lo incluí. Así que ahora subsanamos con estas líneas su omisión y su presencia en el cine español.

Fuente: http://www.diarioinformacion.com/

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